Itongadol/AJN.- En un debate centrado en la cooperación internacional para luchar contra el terrorismo, el canciller argentino recordó que la Argentina vivió “en carne propia la deshumanizada y terrible acción de grupos terroristas foráneos”, y resaltó que la posición del país “es que el terrorismo debe combatirse en el marco del Estado de Derecho”.
Durante el debate sobre “Amenazas a la paz y la seguridad internacionales causadas por actos terroristas” realizado hoy en el Consejo de Seguridad de la ONU, el canciller Héctor Timerman expresó que la Argentina vivió “en carne propia la deshumanizada y terrible acción de grupos terroristas foráneos que, movidos por el odio, el fanatismo y la destrucción, cometieron dos atentados terroristas, en 1992 y 1994, contra la Embajada de Israel y la AMIA”.
Timerman citó el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante el Consejo de Seguridad en septiembre: “La República Argentina, junto a los Estados Unidos de Norteamérica, fueron los países del Continente Americano, que fueron objeto de salvajes atentados terroristas”.
Además, resaltó que la posición del país “es que el terrorismo debe combatirse en el marco del Estado de Derecho y del respeto del debido proceso”.
El ministro de Relaciones Exteriores consideró que “en la actualidad la amenaza del terrorismo es más clara que nunca y más necesarios que antes la implementación y fortalecimiento de mecanismos de cooperación eficaces y basados en el respeto mutuo”.
“La Argentina llama a que los Estados se abstengan de enviar armas a zonas en conflicto porque ello sólo contribuye a incrementar su intensidad y duración, y a poner en riesgo a la población civil”, manifestó el canciller, acompañado por la representante permanente ante las Naciones Unidas, Marita Perceval.
Por otro lado, recordó que la Argentina también padeció desde 1976 hasta 1983 “actos terroristas perpetrados desde y con el aparato del Estado por la más salvaje dictadura cívico-militar, responsable de crímenes atroces y de lesa humanidad”.
El debate estuvo presidido por la ministra de Relaciones Exteriores de Australia, Julie Bishop, y participaron el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, el ministro de Relaciones Exteriores y Asuntos Europeos de Luxemburgo, Jean Asselborn, el ministro de Estado a cargo de Cooperación de Rwanda y los viceministros de Relaciones Exteriores de Lituania y de la República de Corea. En adición, alrededor de cincuenta países miembros de las Naciones Unidas intervinieron en el debate.

