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Itongadol/AJN.- Anoche se llevó a cabo la primera de las actividades de The Shabat Project: amasando las jalot. Esta iniciativa, que en la comunidad del país se denominó “Shabat Argentina”, es un evento iniciado el año pasado en Sudáfrica por el Gran Rabino allí, Warren Goldstein, con el propósito de unir a todos los judíos del mundo, sin importar su nivel de observancia religiosa, en un proyecto de solidaridad e identidad judía, usando como herramienta la belleza y la fuerza del Shabat.
Es debido a esto que aproximadamente 350 ciudades del mundo de casi 40 países han programado la celebración del Shabat del 25 de octubre, que se inicia minutos antes del anochecer del viernes 24, para todos los miembros de la comunidad. En la Argentina cuenta con la adhesión de las entidades centrales comunitarias, sinagogas ortodoxas y conservadoras, escuelas, instituciones sociodeportivas y el auspicio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El Rabino Daniel Oppenheimer fue quien tomó a su cargo la responsabilidad de organizar las actividades comunes, en las que la primera fue el amasado conjunto de las jalot de Shabat, los tradicionales panes trenzados que se comen en las tres comidas del Shabat. Esto se efectuó en la Plaza Quiroga, a metros del Planetario, en Palermo.
Allí se congregaron aproximadamente dos mil mujeres, muchas de ellas acompañadas por sus hijos pequeños, para amasar las jalot en decenas de mesas en las cuales se hallaban 4.000 bols con un paquete de un kilo de harina, una botella de medio litro de agua, 50 gramos de levadura, botellas de aceite, azúcar y sal.
Al ingresar al espacio en donde se hallaban las mesas con los elementos necesarios, las mujeres recibían una bolsa en la que se les entregaba un delantal de color verde en el bordaron “Shabat Argentina. Vivámoslo juntos. Descubrilo. Sentilo, Sumate”, un par de velas para el Shabat, un recetario de jalot y una guía para facilitar la observancia del Shabat que incluye textos explicativos, las dos canciones que se cantan antes de comenzar la comida sabática, el Kidush y la bendición para después de las comidas, en su texto hebreo, en fonética y su traducción al castellano.
“El Todo Poderoso nos obsequió una fiesta para cada semana: el Shabat, el momento para que encontremos sentido a nuestras vidas y también nos podamos preparar para la semana siguiente, para que nuestras acciones y nuestras vidas tengan significado. Pero mucha gente perdió, por la migración o por otros motivos, este hermoso obsequio que se llama Shabat. Este acto hermoso tiene como objetivo que encontremos nuevamente el Shabat en nuestras vidas", dijo el Rabino Oppenheimer.
"Este Shabat va a ser uno especial y por lo tanto pido y ruego que hoy, cuando hagamos la masa y mañana, cuando prendamos la velas de Shabat, pidamos todos unir a nuestras familias. Que podamos nuevamente crear confianza mutua, que nos podamos dar uno al otro contención, que aprendamos nuevamente a escucharnos, a vivir tranquilos en nuestros hogares, que haya confianza entre padres e hijos, hijos y padres, maridos y esposas, entre hermanos. Pidamos mañana, cuando cada una encienda las velas en su casa, que podamos volver a vivir esa vida tranquila que nuestros abuelos tuvieron y que nosotros queremos volver a retomar en nuestras vidas”, agregó.
A continuación, la morá (maestra) Rivke Duer explicó el motivo por el cual cuando se amasa las jalot se retira un pequeño trozo y se lo quema en reemplazo de la porción que cuando existía el Beit Hamikdash, Templo de Jerusalem, se le entregaba a los cohanim, sacerdotes. El amasado estuvo dirigido por Ariana Neustak y decenas de voluntarias ayudaron a las mujeres en su tarea.Una vez finalizado el proceso de amasar las jalot, las señoras Esther Sacca y Shterna Grumblatt recitaron oraciones en pos de la unidad de todas las mujeres judías del mundo.
Por su parte, el ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Hernán Lombardi, se hizo presente en el lugar para saludar a los organizadores y dijo: “Esta es una fiesta hermosa, una fiesta de alegría, de optimismo, de la familia. Que además suceda al mismo momento que en 350 ciudades del mundo le da el valor extraordinario de la hermandad, de volver a las tradiciones más originales, como es preparar el alimento con las propias manos. Me llena de alegría haber podido contribuir”.
Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural, del Gobierno de la Ciudad, también dirigió unas palabras: “Cuando uno trabaja, apoya y pone en valor tener una sociedad diversa como la nuestra, donde a lo largo de los días del año uno va teniendo distintas manifestaciones de las distintas colectividades en paz, con respeto, en el espacio público, y se ve que se puede movilizar mucha gente, se demuestra que la gente está celebrando vivir en sociedad, por lo que se convierten en una fiesta de la sociedad porteña".
También se hizo presente el secretario de la DAIA, Jorge Knoblovits, quien expresó que actividades como éstas son un bálsamo en la rutina comunitaria.

