Inicio NOTICIAS “Palestinos e israelíes están dispuestos a crear dos estados. Lo que ocurre es que Sharon y Arafat son unos cobardes”
Entrvista a AMOS OZ

“Palestinos e israelíes están dispuestos a crear dos estados. Lo que ocurre es que Sharon y Arafat son unos cobardes”
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POR ELENA PITA FOTOGRAFÍA DE CHEMA CONESA.-
P.Tengo entendido que la fotografía de la portada de su libro tiene un profundo significado para usted. ¿Qué hacen, qué esperan estas tres personas fotografiadas, o sea, sus padres y el pequeño Amos?
R.Una o dos veces al año nos poníamos nuestras mejores ropas e íbamos al estudio del fotógrafo, para hacernos un retrato y enviárselo a nuestros parientes en Tel Aviv, y también a los que habían quedado en Europa, que imaginábamos todavía vivos. El propósito era darles a entender que nos iba muy bien en Jerusalén; lo que no era cierto, claro.
P. ¿Cuánto tiempo estuvieron enviando sus fotos a los parientes desaparecidos?
R.No, no las enviábamos, porque no había correspondencia postal entre Israel y la Europa ocupada por los nazis, pero continuábamos esperando a que un día fuera posible, cuando Hitler desapareciera.
P.Escribiendo esta especie de memorias intentaba usted entender cómo gente tan maravillosa como sus padres pudieron provocar una desgracia tan terrible [el suicidio de su madre]. ¿Ha encontrado alguna respuesta?
R.No, no me interesan las respuestas, esto no es una autopsicoterapia: nunca quise saber quién fue el asesino, ni quién era más o menos culpable. Quise invitar a mis muertos a casa y decirles: sentaos, tomad una taza de café y hablemos. Porque mientras estuvieron vivos nunca hablamos de emociones, sentimientos, origen ni infancia: todo eso era tabú.
P.Amos, ¿comparte usted la teoría de su abuelo sobre el amor: «Una mezcla entre el egoísmo más egoísta y la entrega más absoluta»?
R.Mi abuelo era un gran hombre que desconfiaba del amor. Para él había cosas mucho más importantes, tales como la generosidad y la honestidad.
P. ¿Usted está enamorado de su mujer [con quien se casó y tuvo tres hijos en un kibutz o granja colectiva]?
R.Por supuesto, pero soy consciente de que el amor nunca es suficiente: tiene que haber algo más, si no durará poco tiempo.
P.El libro avanza y retrocede en torno al suicidio de su madre: ¿es el suceso más fundamental de su vida?
R.Probablemente sí, porque su vida y después su muerte me hicieron ser escritor. Si mi madre hubiera vivido muchos más años, tal vez yo sería bombero, que era mi fantasía infantil, para impresionar a las chicas.
P. Ya ha dicho que su propósito no es encontrar culpables, pero, ¿la historia del pueblo judío puede ser la razón de su suicidio?
R.La palabra razón, hablando de suicidio, es trivial. No hay razón, sino un conglomerado de cosas: una inclinación depresiva, el hecho de que su ciudad natal fuera destruida y sus ciudadanos asesinados por los nazis, el no tener a dónde ir, el hecho de que no era muy feliz en Jerusalén, o que su marido era gentil y tierno pero no excitante… Tantos factores que sería absurdo por mi parte enumerarlos: no soy un psicoanalista, sino un contador de historias.
P.¿Alguna vez ha hecho psicoanálisis?
R.Sí, pero es irrelevante: empecé a escribir este libro después de haber hecho las paces con cada uno de mis antepasados y conmigo mismo; para poder escribir esta tragedia con una sonrisa, con compasión y ternura, y sin enfado. La gente escribe memorias para probar al mundo que todos estaban equivocados menos ellos, pero no es mi caso: para mí es más importante comprender que juzgar.
P.Inmediatamente después de la muerte de su madre estaba convencido de que ella no le había querido, ¿sigue creyéndolo?
R.No sólo después de su muerte, sino durante muchos años: cómo podía haberlo hecho, marcharse sin decir nada, abandonar a un marido tan estupendo y a un hijo tan dulce. La odié, y más tarde odié a mi padre, pensé que debía de haber sido un monstruo por haber provocado la muerte de tan maravillosa mujer. Después me odié a mí mismo: si mi madre se había ido era porque yo había hecho las cosas mal.
P.Tengo entendido que el libro también se propone desmontar el estereotipo del sionismo como movimiento invasor; dice que el pueblo judío no fue a Palestina con ánimo de invadir, sino porque no tenía otro lugar a donde ir. Pero, ¿por qué Palestina?
R.Porque es el único país donde históricamente los judíos como pueblo, como nación, nos hemos sentido en casa. Esta pregunta es un error y te lo explico. Durante los años 20, los judíos europeos buscaban un país a donde poder ir; mi abuelo solicitó cuatro nacionalidades diferentes antes de venir aquí, pero le rechazaban: demasiados judíos. Europa en el primer tercio de siglo era como el Titanic: mis padres fueron aquellos pasajeros arrojados al océano desde la cubierta antes del hundimiento, mientras que el resto bailaba dentro del barco. Y la tragedia es que ellos precisamente fueron los arquitectos de la Europa titánica, contribuyeron a su cultura porque la amaban, eran los únicos europeos frente a los patriotas españoles, búlgaros, noruegos; gente cosmopolita, que entonces era un término peyorativo, como intelectual o parásito, palabras que encontramos en el vocabulario nazi y el comunista.
P.Entonces, ¿es mejor olvidar?
R.No se puede olvidar, es necesario hablar de ello para curar la herida. Yo aún tengo la herida dentro de mí. Cuando mis padres eran jóvenes, los muros de cualquier ciudad europea tenían pintadas que decían: «Judíos, marchaos a Palestina». Hoy, esos mismos muros gritan: «Judíos, abandonad Palestina».
P.»Conquistar la tierra ajena, donde otro pueblo vive, es sangriento y terrible», ha dicho: ¿no es eso lo que Israel practica en los territorios ocupados?
R.Israel tiene que abandonar los territorios ocupados, y los árabes tienen que reconocer la existencia de Israel y convivir en paz. Creo en una solución de dos estados, Israel y la vecina Palestina. Es algo muy simple que estoy convencido de que sucederá, no sé cuándo, es sólo cuestión de tiempo, porque ni los palestinos ni los judíos tenemos otro país a donde ir. Tenemos que dividir la casa en dos apartamentos y aprender a vivir como vecinos civilizados.
P.En su opinión, palestinos e israelíes están preparados para ello. ¿Quién entonces tiene tanto interés en mantener la lucha?
R.Tenemos unos líderes muy pobres. Yo suelo decir que el paciente, o sea, palestinos e israelíes, está dispuesto a la operación, a crear dos estados; no les alegra la solución, pero la aceptan. Lo que ocurre es que los doctores, Sharon y Arafat, son unos cobardes.
P. Amos, una persona tan pacífica como usted, ¿cómo fue capaz de luchar en las dos grandes guerras de Israel contra los árabes?
R.Otro malentendido europeo. Pacífico y pacifista no son la misma cosa. A mí me gusta la paz, creo en ella, pero no soy pacifista: yo no le presento la otra mejilla a un enemigo. Sería capaz de matar para defender una vida, pero nunca lucharía por un lugar sagrado, o por tener una habitación más, eso que se llaman los intereses nacionales. Esa es la diferencia entre mi filosofía de la paz y el sentimentalismo europeo de «haz el amor y no la guerra». No, mi eslogan dice: «Haz la paz, no el amor», lo opuesto a la guerra es la paz, yo no tengo por qué hacer el amor con mi enemigo: basta con hacer la paz.
P.Los judíos se han esforzado siempre en dar una buena impresión para ser menos odiados: justo lo contrario de lo que practica y obtiene el gobierno de Sharon, ¿no le parece?
R.No, no creo que Sharon intente dar impresión alguna: su política es corta, nada imaginativa y, a veces, muy cruel. Pero el cometido de un político no es dar una buena imagen, sino mejorar el estado de las cosas. Aunque su política fuera aclamada, yo seguiría pensando que es mala, igual que la de Arafat.
P.¿Aún se sienten incómodos en el mundo?
R.Siempre nos hemos sentido una nación huésped; pero en Israel, no: aquí estamos en nuestro país.
P. ¿Todavía temen un nuevo holocausto?
R.En cierto modo sí, el temor a una catástrofe persiste porque somos el único país del mundo con enemigos dispuestos a eliminarlo, tal es la política oficial de Irán, por ejemplo. Nadie se propuso eliminar a los españoles por la política de Franco, ¿entiendes la diferencia? En esto radica nuestra inseguridad.
P.En cierta ocasión comparó a la ultraderecha judía con las facciones de Hizbulá y Hamas, y fue duramente atacado por sus compatriotas. ¿Se siente seguro en su país?
R.Comparé a los fanáticos judíos e islamistas: todos los fanáticos son similares. Israel es mi hogar, aunque no sea un jardín de rosas. Mi cometido es luchar por la opinión pública, tratar de cambiar la mentalidad y el corazón de muchos israelíes, porque es mi país. Aunque mi partido no esté en el Gobierno, esto no es el fin del mundo.
P. ¿Cuál es su partido?
R.Soy miembro de Paz Ahora, una coalición de socialistas, liberales e incluso algunos ortodoxos; un amplio espectro que va desde la izquierda al centro, y que actualmente está respaldado por la mayoría de los israelíes y también por muchos palestinos, que están a favor de la convivencia de los dos estados.
P. Contra los fanáticos que nos hacen retroceder en el tiempo histórico, usted recomienda sentido del humor. ¿Deberíamos reírnos de Bush, Bin Laden y el terrorismo internacional?
R.Tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos, reírse de Bush es demasiado fácil.
P. Amos, abandonó usted la casa de su padre con ?5 años, ¿pretendía rebelarse contra su propio destino como escritor e intelectual?
R.Intentaba rebelarme contra el mundo de mis padres: el paisaje de mi infancia estaba construido de libros, la mayoría escritos en lenguas que yo no podía leer: mi padre hablaba ?? idiomas y mi madre, seis. Quise experimentar la vida de un granjero. Pero mi rebelión, como todas, siguió la trayectoria de un círculo para volver al punto de partida: todavía vivo en una habitación llena de libros.
P.¿No pudo contra ello y por eso abandonó el kibutz?
R.No, viví en un kibutz durante 30 años, de 1954 a 1984. Allí me casé y allí nacieron mis hijos. Lo dejamos porque el más joven desarrolló un asma terrible y los médicos le prescribieron el aire del desierto, que es donde vivimos.
P.¿Los kibutz todavía tienen sentido?
R.Para mí, sí. El kibutz es un experimento muy interesante sobre el socialismo voluntario, que nada tiene que ver con la política y los gobiernos socialistas, y que prevalecerá sobre el materialismo y la apariencia que hoy constituyen el credo de la mayoría.
P.¿La Literatura es un antídoto contra el fanatismo, por eso escribe?
R.Escribo porque tengo que hacerlo, así lo siento, igual que necesito respirar. Escribir te obliga a imaginar los sentimientos de los otros y esto, sí, es un buen antídoto contra el fanatismo.
P.Amos, ¿ha conseguido por fin todo aquello que su padre deseó y no tuvo?
R.Mi propósito nunca ha sido colmar los sueños de mis padres. Pero puedo decir que los míos, mis fantasías, se han cumplido en gran parte, y eso es muchísimo.
Fte El Mundo

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