Itongadol.- Egipto ordenó al embajador turco en El Cairo salir del país y acusó a Ankara de apoyar a las organizaciones que fomentan la inestabilidad en Egipto, dando a entender que Turquía prestó asistencia al derrocado presidente egipcio Mohamed Morsi.
"Ankara está tratando de influir en la opinión pública de una forma que se opone a los intereses egipcios y alienta a las organizaciones que tratan de socavar la estabilidad en el país", afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Egipto en El Cairo. Poco después del anuncio, el presidente turco, Abdullah Gul, se refirió al incidente. En una entrevista con un canal de televisión local, Gul señaló: "Espero que las relaciones entre los dos países vuelvan de nuevo a la normalidad".
Varias horas después del anuncio de Egipto, el Ministerio de Relaciones Exteriores turco en Ankara llamó al embajador "persona no grata", y exigió que abandonara el país.
Turquía fue el primer país en criticar duramente a Egipto tras el derrocamiento del régimen de Morsi y en llamarlo un "golpe de Estado inaceptable".
Por otro lado, los activistas egipcios a favor de la democracia rechazaron la idea del derrocamiento de Morsi como un golpe militar y antidemocrático, ya que los militares egipcios “intervinieron después de que Morsi violó todo principio democrático imaginable”. Afirmaron además que el mundo estaba en silencio mientras el régimen de Morsi cometió atrocidades contra el pueblo egipcio y sólo abrió la boca una vez que fue derrocado.
También, hicieron hincapié en que un gobierno democrático debe garantizar los derechos de las minorías y los derechos de la mujer, no fomentar la persecución y la mutilación genital femenina. Además, tiene que aceptar la oposición como legítima y no tomar acciones contra medios de comunicación que son críticos. Lo más importante de todo es que también tiene que abandonar el poder si es derrotado en las urnas.

