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Martin Buber celebra el 50º aniversario de una mirada humanista y de calidad en la educación judía

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 Itongadol.- La Escuela Martín Buber celebra el 50º aniversario de su fundación y la Agencia Judía de Noticias decidió homenajear a este ejemplo de mirada humanista y de calidad en la educación judía de la Argentina en una extensa entrevista con sus directoras, la histórica Jaia Rubin y la más joven Érica Herszkowich (foto).

P- Jaia, ¿qué significa para vos el cincuentenario que vive la institución, que es como una hija tuya?
JR- Es muy fuerte. Son cincuenta años intensos, de mucho trabajo, de mucha gente, y todo este año una va sintiendo en el cuerpo que algo fuerte está pasando, sobre todo en estos días y a medida que se aproxima la fecha. Y con mucha alegría porque somos muchos los que hicimos este recorrido de cincuenta años y estamos en la escuela brindando, intercambiando y creyendo en lo que hacemos, un trabajo interesante, serio y apasionante. Este recambio tendría que ser un cambio generacional también, pero Érica está en la escuela hace veinte años. También hizo un recorrido interesante porque comenzó como profesora, después fue coordinadora, rectora del Secundario durante muchos años -terminó de formarlo y posicionarlo- y ahora es directora general. Por lo tanto hizo un recorrido que le permitió conocer y apropiarse de la escuela en todos sus niveles, y también es una de sus constructoras porque veinte años es mucho.
P- ¿Y qué significó para vos recibir de tus mayores la casa educativa?
EH- Dirigir la escuela es un gran orgullo y un gran compromiso. Orgullo porque esta es mi escuela, la que elegí para mi desarrollo profesional y como mamá. Y es un inmenso compromiso porque nos toca proyectar la escuela para los próximos cincuenta años…
P- ¿Cómo era la escuela de varias generaciones atrás?
JR- Empezamos muy gradualmente, con una escuela pequeña. El Jardín estuvo unos años, la Escuela Primaria estuvo otros hasta que se completó, y después se pensó en la Escuela Secundaria, que ya tiene 25 años. Eso nos permitió prestarle mucha atención al nivel en el cual estábamos trabajando. El Jardín se afirmó muchísimo, su población quería continuar y eso permitió fundar el Primario con seguridad. Lo mismo nos pasó con el Secundario: la gente que propició crearlo estaba muy arraigada y convencida de las líneas del Primario. En el Secundario hubo dispersión entre varias escuelas y la elección fue más elaborada por los padres, pero se fue afirmando y posicionando de tal manera que hoy es elegida por más del 50% de nuestra población. Por lo tanto, el proceso fue semejante, aunque con distintos elementos a trabajar fuertemente. Al Jardín pudimos posicionarlo como una escuela nueva, que le daba al niño muchas posibilidades de expresarse y crecer con los recursos que le ofrecía para que trabajara; por lo tanto, se distinguía del resto de la comunidad. Fue una escuela que comenzó a llamar a cada chico por su nombre, cuidando su identidad judía y personal. Atendimos muchísimo las necesidades de los chicos y ayudamos a los padres a comprender a los chicos y a acompañarlos en su crecimiento. Fue una época de muchos cambios: en ese momento se empezó a hablar de psicología y de la importancia del juego dramático para expresar lo que el chico sentía o necesitaba. Desde ese punto de vista se colocó como una escuela de avanzada, en el sentido que estaba con las líneas pedagógicas y psicológicas del momento. Como que abrimos la puerta a lo que pasaba en el mundo del pensamiento tanto social como psicológico de los chicos, y los padres recibían charlas, conferencias. En ese momento era nuevo, después se difundió y hoy es patrimonio de todas las escuelas.
P- ¿Cómo se une esta gran base que te han dejado con el presente?
EH- Hoy estamos formando chicos que van a salir a un mundo pleno de incertidumbre, en el cual van a cambiar de trabajo varias veces, algo que no pasaba años atrás. Seguramente tendrán destinos de vida distintos, incluso en otros países, porque hoy el movimiento es mucho mayor. Entonces, la escuela de hoy tiene que preparar chicos que puedan tener la cabeza lúcida, abierta y crítica para hacerle frente a una realidad incierta. La educación nunca es algo sencillo, tampoco lo era en el pasado, porque uno trabaja con la complejidad de los seres humanos, y no puede ser de otra manera.
P- ¿Cómo estás viendo la educación judía en la comunidad?
EH- Tenemos un problema serio, que es la formación de morim. Hoy la comunidad no está formando maestros jardineros ni morim en la medida que necesita, y este es un problema serio que se tiene que encarar prontamente.
P- En la calle se escucha que Buber es la escuela que más cubierto tiene este tema, y sin embargo, lo señalás como un déficit…
EH- …Claro. Seguramente otras escuelas lo sufren más que nosotros, pero la formación de morim es clave y crucial. Nosotros toda la vida formamos a nuestros docentes, los capacitamos, dedicamos horas de trabajo al estudio, la reflexión y el trabajo con asesores y coordinadores, pero aún así es una tarea muy difícil cuando no hay una comunidad que forme morim.
P- Jaia, ¿cómo vez a la comunidad educativa judía?
JR- Empobrecida, por lo que estaba mencionando Érica y porque la comunidad judía perdió muchísimo al cerrar los seminarios y la Midrashá. La escuela creció en la “época de oro” de la comunidad: teníamos morim excelentes, egresados del Rambam y después de la Mijlalá, había un hebreo que era fantástico y escuchar a los morim era querer saberlo; ahora, eso no ocurre. Seis meses en Israel, con suerte, no alcanza para la formación de un moré.
P- Por un lado hay un fenómeno edilicio -se construyen escuelas- y una generación de ex alumnos que llevan a sus hijos a las escuelas judías, y por otro, este déficit que están reclamando. ¿Cómo se resuelve esta ecuación?
JR- Es muy difícil. Nosotros la resolvemos trabajando con los morim y brindándoles espacios de formación, que son necesarios, pero no alcanzan a ser suficientes porque son paralelos a la formación y el trabajo. Y hay algo interesante: diez años atrás, la demanda era por el inglés y bajamos las horas de hebreo, pero después de un tiempo  se sintió la pérdida. Muchísimas familias expresaron su interés por recuperar el hebreo y estamos tratando de hacer que la calidad sea importante: aprovechar las diez horas de hebreo en el Primario para que rindan al máximo. Se está logrando trabajando con los morim en equipos para planificar, y creo que las horas de hebreo y vivencias judaicas son cada vez más fuertes, a través de las festividades y de conocer mucho. En el Secundario se avanza con pensamiento judaico. No es una escuela religiosa, pero está enraizada en lo judaico: conocer las tradiciones y las fuentes desde otra lectura. Martín Buber es muy conocido en la escuela, lo trabajamos mucho y está íntimamente relacionado con la tradición judía.
P- ¿Cuántas familias componen la familia del Buber hoy?
EH- Tenemos un poquito más de 1.100 alumnos en los tres niveles, con números parecidos en Jardín, Primaria y Secundaria. Son alrededor de 700 familias.
P- ¿Dónde los encuentra el 50º aniversario de la institución?
EH- Nos encuentra abocados a la construcción del nuevo edificio del Jardín de Infantes, que nos va a permitir trabajar mejor en los tres niveles de la escuela. Hoy, las salas de 4 y 5 años funcionan en la Escuela Primaria, y en el Nivel Inicial están las salitas más chiquititas: 18 meses y 2 y 3 años. El nuevo edificio que estamos construyendo va a permitir unificar el Jardín de Infantes y va a liberar este edificio para el pleno funcionamiento de la Escuela Primaria y de la Secundaria, que hoy comparte espacios con los otros niveles. Es decir, cada nivel va a tener su casa.
P- ¿Cuándo piensan inaugurar ese edificio?
EH- Estamos pensando de acá a dos o tres años, y será importante porque en este momento adolecemos de falta de espacio en los tres niveles de la escuela. Hace 25 años, el Secundario nos quedaba inmenso y parecía un edificio que nunca íbamos a poder llenar. Hoy estamos trabajando con tres divisiones de más de 30 alumnos y nos faltan aulas…
P- Jaia, ¿cómo los encuentra este 50º aniversario?
JR- Trabajando a futuro con muchísimos proyectos y en muchos niveles. Primero, un auditorio que permita trabajar más como un centro cultural para toda la comunidad y también alivie a la escuela porque nos faltan lugares para grandes acontecimientos, que son tantos en la escuela. Llenos de proyectos de elaboración, revisión y nuevos desafíos en toda la parte judaica. Se está renovando muchísimo todo el trabajo en el Secundario: cómo se estudia Tanaj, qué ideas hay que conocer y todos los cambios que se están dando en la comunidad. Cuando nacimos, la comunidad judía en la Argentina era mayoritariamente laica; hoy es religiosa. Eso la escuela lo tiene que revisar, dándoles a los chicos elementos para que se sientan con una identidad fuerte, aunque no sea religiosa. Para nosotros, la religión no define la identidad judía y es un desafío fortalecerla más. Se está trabajando en todas las áreas como si fuera la primera vez que se planifica: se revisa, se corrige, se mejora y se amplía lo que se puede transmitir. La escuela tiene fortalezas que le van a permitir seguir creciendo y desarrollándose como hasta ahora, y siento que en los próximos cincuenta años va a responder a las necesidades de la comunidad y de los tiempos que va a atravesar.
P- En los últimos quince años fueron creciendo demográficamente las familias judías en Palermo y Belgrano…
EH- Los estudios demográficos que hizo el Joint en los últimos años demuestran un fenómeno de migración de la comunidad judía hacia las zonas del Norte, no obstante tenemos chicos, sobre todo en el Secundario, que vienen todos los días desde muy lejos. Tuvimos gente que ya egresó y venía desde La Plata o Burzaco…
P- ¿Cómo se explica ese fenómeno?
EH- La elección de la Secundaria es más elaborada y no quedan tantas escuelas judías. Tenemos chicos que vienen de toda la red judía: Chagall, Maimónides…
JR- Es una escuela humanista y los chicos trabajan sobre qué es tener una concepción humanista del mundo. El material de estudio para los chicos es interesantísimo para los padres y los docentes. No es escolar, sino de producción intelectual del pensamiento contemporáneo de esta línea. Me parece que eso es lo que valoran los padres y les interesa a los chicos. Nos proponemos formar estudiantes.
EH- Siempre decimos que en una escuela humanista no solo se enseñan humanidades, está muy lejos de eso. (El famoso físico judeoalemán Albert) Einstein fue un gran humanista y se dedicaba a la ciencia dura. Es decir, uno rescata la cosmovisión, la manera de pararse en la realidad, y eso define la concepción ideológica de la escuela aunque estemos estudiando Ciencias Exactas. En tecnología nos interesa la formación de usuarios críticos y su uso en el mundo científico. Eso nos hace humanistas…
P- ¿Cuál es vuestro mensaje para la comunidad y para quienes son parte de esta casa?
JR- Un muy buen año, de paz, intercambios, charlas y de poder escucharse y construir una comunidad pluralista. Y para nuestra comunidad, los mejores deseos de un año productivo y rico en vivencias, encuentros, festejos y eventos que unan a la gente y la hagan sentir bien dentro de Buber.
EH- Para nuestra comunidad, desear que los próximos cincuenta años sean, por lo menos, tan fértiles como los que pasaron. Y para la comunidad en general, que sea un año de pluralismo, intercambios y que vuelva a encontrar rumbos para los encuentros, las conversaciones, la formación y el estudio, que tanto la caracterizaron en el pasado.
JR- Y que la comunidad organizada vuelva a poner el acento en la formación y la capacitación. Los maestros no se forman en los templos, sino en la escuela, que es el templo del saber y cuidado de la tradición.

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