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La Fundación IWO presentó la Biblioteca y el Archivo Histórico de José y Elena Moskovits

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Itongadol/AJN.- La Fundación IWO (Instituto Judío de Investigaciones) presentó la Colección Moskovits, consistente en la Biblioteca y el Archivo Histórico de José y Elena Moskovits, compuesta por más de tres mil libros y un millón de documentos que incluyen estudios modernos especializados en Shoá (Holocausto).
El material presentado en el auditorio Leonardo Favio de la Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina también cuenta con testimonios de sobrevivientes, legislación y documentación sobre restituciones, documentos sobre la labor de la asociación de sobrevivientes, actos de conmemoración, búsqueda de criminales de guerra, y muchos otros. Los documentos de esta colección revelan cómo los sobrevivientes, que encontraron un hogar en Argentina y otros países de Sudamérica, se organizaron, rehicieron sus vidas, lucharon por sus derechos, dieron testimonio, reconstruyeron su cultura y crearon, en la sociedad argentina, conciencia de lo ocurrido.
La Colección Moskovits complementa y potencia las colecciones de libros y documentos sobre Shoá que atesora la fundación IWO de Buenos Aires, y juntas conforman uno de los acervos documentales y bibliográficos más importantes de Sudamérica para el estudio y la memoria de la Shoá.
Este importante material, más de un millón de documentos (miles de fotografías, cartas, informes, recortes de diarios, documentos e historias de vida) ha sido microfilmado y digitalizado a fin de preservarlos a la vez que pueda ser consultado por investigadores e historiadores.
También se les entregó un reconocimiento a Elena y José Moskovits por ser luchadores por la memoria y la dignidad de las víctimas de la Shoá.
El Director Coordinador General del la Biblioteca del Congreso de la Nación Argentina, Alejandro Lorenzo César Santa, agradeció a la Fundación IWO por haberlos elegidos para la realización de la presentación de la Colección Moskovits.
“Gracias por no perder la memoria; la importancia que tiene el rescate de estas vivencias. Esto que José y Elena le han dado a la Fundación IWO tiene la importancia de que todos los argentinos no perdamos la memoria, y para no equivocarse y para recordar esto es de vital importancia”, expresó el funcionario.
Santa recordó el trabajo realizados por los rescatistas que luego del atentado a la AMIA recuperaron los libros y documentación de la Fundación IWO, para mantener viva a la biblioteca judía más importante de la Argentina.
“Esas son las pequeñas cosas que debemos rescatar y que nos van a ayudar siempre a mantener nuestra memoria”, dijo el director de la Biblioteca del Congreso.
Por su parte, el director general de la Fundación IWO, Abraham Lichtenbaum, expresó: “Es un día muy especial, porque en esta casa, que es la casa de la Argentina integrada por sus representantes, y en su Biblioteca, continúa su tarea la Fundación IWO, presentando un material único”.
Lichtenbaum explicó que el IWO tiene un convenio de cooperación que la enorgullece y mencionó que luego del atentado al edificio de la AMIA, donde tenía su sede la Fundación IWO, habían citado la frase del Talmud “No estamos obligados a concluir la tarea, pero no estamos exentos de iniciarla”. “Al día siguiente comenzamos con ese rescate, ayudados por los voluntarios y por los jóvenes que nos ayudaron a preservar la memoria”, agregó el director.
“La función del IWO no está pensada para nosotros sino para las futuras generaciones, y está patriada (en referencia a la digitalización de la documentación del IWO) no hubiera sido posible sin el aporte de nuestros antepasados, los inmigrantes que sacrificando centavos de sus magros ingresos construyeron el archivo y biblioteca de la Fundación”, expresó.
Lichtenbaum agradeció a José Moskovits por “sus más de 60 años de vida y lucha por la dignidad de la condición humana, por el ser humano y por la memoria del pueblo judío”. “Atesoró una biblioteca y documentos que están siendo puestos a disposición de los jóvenes investigadores que van a abrevar en ese material único, y que nos honra a nosotros haber sido los depositarios. Recordar es traer algo a la memoria, escribir es recordar, pero leer también es recordar por eso seguimos siendo amantes del libro, del papel; y ahora nosotros, inmigrantes a la era digital, estamos acostumbrándonos a otro tipo de material”, añadió.
El director indicó que es “para nuestros hijos y nuestros nietos ese material”. En este sentido comentó que se digitalizaron “más de 2.000 vidas de sobrevivientes atesorados en los registros de Moskovits, gracias a un aporte silencioso de ‘Vida’ (la empresa que realiza la digitalización) que se ha puesto a disposición para esta tarea ciclópea”.
A continuación el Gran Rabino Shlomo Ben Hamú agradeció al Creador haber llegado al momento en que “Homenajean a José Moskovits por su aporte a lo que es la cultura, la memoria, y a algo muy sensible del pueblo judío, la Shoá”.
El líder espiritual explicó el sentido que tiene para el judaísmo los libros, que se comparan con la propia santidad de la vida del hombre, destacando la labor realizada por José Moskovits al conformar el material que es su legado.
El Gran rabino también explicó la frase bíblica “recupera pero no olvides”, que si bien parecería una redundancia significa: “Recuerda lo que pasó, pero no vivas confiado que eso no va a volver a ocurrir, que no vivas en el olvido, tenlo siempre presente”. “Hoy en día lamentablemente hay un Hitler que está levantado en el mundo y el mundo no clama con la firmeza con la que debería hacerlo frente a las afirmaciones de que la Shoá no existió, cuando tenemos seres vivientes que están marcados”, agregó.
Claudio Avruj, subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y presidente del Museo de la Shoá de Buenos Aires, agradeció a la Fundación IWO el haberlo invitado a participar y ser uno de los oradores del acto.
“Es un buen momento para honrar este trabajo del IWO y el de la familia Moskovits, de cuidar la memoria, cuidar los libros, archivos y bibliotecas. Posiblemente uno de los mejores maestros, a los que no se les suelen otorgar los méritos de la enseñanza son los buenos libros. No existen colegios sin ellos, ni siquiera universidades. Todos recurrimos a ellos para crecer como personas y encaminarnos en la vida (…) los libros son los testigos mudos de lo que vamos aprendiendo en nuestro paso por la tierra, son los que generación tras generación le dan vida a este lugar y reivindican su importancia en el bagaje cultural de un pueblo”, expresó.
Por su parte el presidente de la DAIA, Julio Schlosser, recordó que “hace 6 años, una mañana muy fría de agosto, con el Gran Rabino Ben Hamú fuimos juntos y dejamos habilitada la Gueniza en el cementerio de Berazategui. Esto refuerza nuestra realidad y compromiso con el libro”.
“Pero hoy aparte de agradecer al señor Moskovits y a su esposa por esto que nos han legado; tenemos que agradecer al IWO que sea el que atesore toda esta riqueza, quiero tomar las palabras que dijo hace poco tiempo la vicepresidente de la Corte en el acto que organizó la DAIA por Iom Asao, cuando dijo ‘yo me comprometo’”, agregó.
Schlosser sostuvo que “de nada nos serviría todo este archivo digital si los que estamos acá no nos comprometemos a que este archivo sea visto por las futuras generaciones, porque es la única manera de recordar y no olvidar”.
En el acto también participó Samanta Casaretto, representante regional del Museo del Holocausto de Washington, quien recordó que este proyecto, que se inició hace varios años, se realiza en forma conjunta por el museo que representa, la Fundación IWO y el Memorial de la Shoá de París, a fin de preservar toda la documentación de la vida de los judíos antes y durante la Segunda Guerra Mundial.
Otro de los objetivos es “rescatar la evidencia de los estudios del genocidio, lo que es permitir mostrar a las futuras generaciones una evidencia material de la existencia del mismo”, dijo. “La colección de José y Elena Moskovits marcan para las futuras generaciones la posibilidad de saber qué sucedió, por qué sucedió y cómo sucedió”, agregó.
La directora de la Biblioteca y Archivo del IWO, Silvia Hansman, dijo “hoy estamos cumpliendo casi siete años de trabajo en este proyecto”.
“Durante estos años compartimos el entusiasmo al descubrir cada nuevo documento y el tedio de la tarea monótona, los problemas técnicos y la preocupación por obtener los recursos para seguir, la angustia de enfrentarnos con el horror de las realidades que documentábamos”, expresó.
La Fundación IWO entregó un reconocimiento a todos los que colaboraron con este proyecto.
La hija de Elena y José Moskovits, Verónica, afirmó: “Nos hemos reunido hoy aquí, en el novísimo auditorio de la Biblioteca del Congreso de la Nación para celebrar oficialmente la apertura de la Biblioteca José y Elena Moskovits”.
“Está se abre tanto a la academia como a los diversos públicos de la Argentina y del resto del mundo por medio de la Web (…) La biblioteca José y Elena Moskovits está centrada y especializada en la Shoá, Holocausto, como también en literatura de autores judíos y cultura general. Es una biblioteca multilingüe. Sus volúmenes dan acceso al estudio del régimen nazi, protagonistas y ejecutores genocidas por todos conocidos”, comentó.
Luego Verónica Moskovits se refirió a la historia de vida de sus padres y a la labor efectuada a favor de las víctimas del Holocausto y a continuación se proyecta un video referido a esa tarea.
Finalmente las autoridades y funcionarios de la Fundación IWO le entregaron a Elena y José Moskovits un cuadro de la pintora Mirta Kupferminc titulado “En este lugar”, en reconocimiento por ser luchadores por la memoria y la dignidad de las víctimas de la Shoá.
El acto contó con la presencia de los presidentes de la Fundación IWO, Saúl Drajer, de la AMIA, Guillermo Borger; de Sherit Hapleita, Francisco Wijter; y de Generaciones de la Shoá; Diana Wang.
También estuvo el secretario del Museo de la Shoá, Manuel Kobriniek; Alejandra Tolcachier, coordinadora de Marcha por la Vida; Aldo Donzis, ex presidente de DAIA; Oscar Hansman, ex presidente de la AMIA, y los embajadores de Hungría, República de Polonia y República de Croacia: Pál Varga Korit, Jacek Andrezej Bazanski y Zeljko Belaj, respectivamente.

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