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Marcha por la Vida. Tolcachier: “Año a año cumplimos la misión y ya estamos pensando en 2014”

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Itongadol.- A días de haber regresado de “Marcha por la Vida 2013”, su directora en Argentina, Alejandra Tolcachier, y asistente del proyecto, Ariel Gomplewicz, analizaron la experiencia en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).

P- ¿Cómo fue el viaje?
AT- Estamos muy contentos porque sentimos que año a año cumplimos con la misión de llevar a cabo una marcha y convocar a jóvenes y adultos para que sean parte del proceso. Es importante, es un ejercicio de memoria, es reivindicar lo que sucedió en la Shoá, es encontrarnos en Israel festejando Iom Haatzmaut… En breve, cumplimos con todas las expectativas que teníamos en función del viaje.
P- ¿Cómo lo viven los jóvenes que hacen la experiencia?
AG- Tanto los jóvenes como los adolescentes que nos acompañan tienen una experiencia que es un antes y un después. Recorrer lo que pasó en la Shoá antes y durante, y después llegar a Israel habiendo recorrido Polonia es una experiencia que muchos de ellos habrán leído o estudiado, pero recordarlo en forma personal es maravilloso. Tenemos un equipo profesional que acompaña al grupo. Son sociólogos, historiadores, politólogos que saben una barbaridad sobre la Shoá, y eso hace que los chicos y los jóvenes puedan adentrarse en lo que tiene que ver con el saber y como transitó la Shoá cada una de las personas.
P- ¿Cómo funciona el trasmitir por parte de los sobrevivientes que los acompañan en los últimos años?
AT- La experiencia tiene un significado diferente cuando uno tiene la posibilidad de tener a un sobreviviente que lo acompañe en el recorrido, tanto en Polonia como en Israel. Para los sobrevivientes es muy importante: creen que su misión es transmitir y que los jóvenes sean quienes tengan el legado de contar lo que sucedió en la Shoá cuando ya no estén. Lo sienten, lo transmiten y se los dicen a los jóvenes cuando viajan.
P- ¿Creen que esto se logra?
AG- Sí. Lo que tiene Marcha por la Vida es que resignifica justamente la vida, no la muerte. Los sobrevivientes tienen relatos sobre el valor que tiene la vida y el poder dar testimonio de lo que sucedió.
P- ¿Cómo es la convivencia entre sobrevivientes y jóvenes?
AG- Maravillosa. Todos son sus nietos, y para los pibes son abuelos. Los que se involucran mucho en el acompañamiento, día a día, son los pibes. El año pasado pasó lo mismo.
AT- Es el relato viviente. Trabajamos mucho el recorrido de lugares y testimonios y otras metodologías, como textos o películas, pero cuando tenés al sobreviviente, él te está contando que estuvo en ese lugar… Este año estuvieron Moisés Borowicz y Lea Novera, quien cuando llegamos a Auschwitz contó que estuvo ahí con una amiga. Nos cuentan historias, y lo fantástico eran los relatos que hacían mientras iban caminando y asociando en el momento. Esas cosas que uno no escucha en los eventos. Estar ahí, en el mismo lugar que ellos, no es casual: es la primera vez que vuelven, y deciden hacerlo en Marcha por la Vida.
P- ¿Es casual que Hebraica se involucre en el proyecto?
AG- No. Hebraica elige este tipo de proyectos. Siempre hablamos con Ale que para nosotros es un valor agregado, y también un orgullo, que Hebraica pueda tener este proyecto educativo hace ya 15 años. Siempre lo defendió, lo resguardó, y pienso que lo va a hacer por muchos años más porque tiene un valor agregado impresionante en lo educativo.
AT- Es un proyecto que también recurre a los objetivos culturales que tenemos como institución. De alguna forma, mantener viva la memoria, el recuerdo, la transmisión, los valores éticos… Es un proyecto que tiene sede en Hebraica, pero es comunitario: involucra a todo aquel que está dentro o fuera de la comunidad.
P- ¿Cómo se conformó este grupo?
AG- Este año viajamos casi 400 personas. Provenían de Tarbut, Yeshurun, Buber, ORT… Formamos un grupo de 20 jóvenes de distintos lugares, institucionalizados y no institucionalizados, y 60 adultos de algunos grupos o individuales. No había banderas, era la comunidad judeoargentina que iba a Marcha por la Vida, a Polonia e Israel.
P- ¿Por qué hay que “marchar por la vida”?
AT- Es un viaje a nuestras raíces, a conocer el pasado de la comunidad, de la humanidad entera. Toda persona judía y no judía tiene que hacer Marcha por la Vida. Tienen que conocer qué fue la Shoá y qué fue la Segunda Guerra Mundial. Tiene que luchar contra la discriminación y la falta de tolerancia que rige en el mundo en que vivimos. Ésta es nuestra tarea como educadores, padres, abuelos, como personas en el mundo: ser el granito de arena para formar un mundo cada vez mejor.
P- ¿Qué pasa cuando llegan a Israel después de esta experiencia?
AG- Un viaje a Europa, con todo lo que pasó allí, y luego llegar a Israel, con su constitución, fortalecimiento e independencia, es ponerle el mejor desenlace que puede tener.
AT- Es importante vivenciar los dos eventos centrales de Israel: Iom Hazicarón, como día del recuerdo a los soldados caídos, y poder festejar todos juntos Iom Haatzmaut. Luego de estar una semana en Polonia, eso tiene un plus importante.
P- ¿Cómo será la modalidad para 2014?
AT- Ya estamos pensando en 2014. Llegamos hace una semana e hicimos los cierres con cada grupo en función de escuchar las diferentes voces que conformaron “Marcha por la Vida 2013” y poder mejorar. El próximo viaje será del 23 de abril al 8 de mayo y la convocatoria es para jóvenes a partir de los 16 años. Todo aquel que quiera ser parte puede contactarse con nosotros a través del blog de Marcha.
AG- También tenemos un perfil en Facebook de Marcha por la Vida en Argentina y pronto estamos sacando el concurso para jóvenes por becas en 2014, que consiste en la presentación de un trabajo referido a la temática. Las bases están en el blog.

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