670
La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, ha desechado lo que quedaba de la gran integridad moral de su país al consumar un pacto del diablo con Irán, cuyos líderes son los responsables de haber causado el acto más grave de la historia del terrorismo a sus propios ciudadanos.
En marzo de 1992, la Embajada de Israel en Buenos Aires sufrió un atentado terrorista que mató a 29 e hirió a 242 personas. Dos años más tarde, en julio de 1994, un segundo bombardeo dirigido al centro de la comunidad judía, la AMIA, constó de 85 asesinatos y cientos de heridos.
No hubo investigaciones prolongadas y, finalmente, dos fiscales argentinos, Alberto Nisman y Marcelo Burgos, acusaron formalmente al gobierno iraní de orquestar los ataques. En el 2007 el gobierno argentino emitió órdenes de arresto a los seis iraníes acusados de estar involucrados. Uno de ellos, Ahmad Vahidi, es actualmente el ministro de Defensa, y otro es el ex presidente Alí Rafsanjani.
Éstos fueron colocados en "la lista roja" de criminales buscados por la INTERPL. Ninguno de ellos fue detenido y, como es lógico, Irán se negó rotundamente a cooperar.
Con el tiempo surgieron evidencias que denunciaban la corrupción e indicaban que había habido un encubrimiento. Un juez fue acusado de aceptar sobornos y hubo acusaciones de que el servicio de inteligencia iraní había depositado $10 millones en una cuenta bancaria en Suiza celebrada por el ex presidente Carlos Menem a cambio de acallar el asunto. En marzo del 2012 se le ordenó a Menem ir a juicio por obstrucción a la justicia, pero hasta la fecha no ha habido ningún progreso.
En el 2005, el presidente Néstor Kirchner, difunto esposo de la actual presidenta, describió el fracaso de la Argentina en este asunto como una "desgracia nacional".
Pero ahora, su viuda y sucesora, la presidenta Cristina Kirchner, en un cambio sorprendente, ha llevado a la decadencia política argentina a un clímax alr consumar un pacto con los iraníes para crear una "comisión de la verdad" conjunta para investigar el ataque terrorista contra la AMIA y emitir un informe con recomendaciones sobre cómo debe proceder el caso. Para que no haya dudas sobre el resultado, la declaración destacó descaradamente que el proyecto estaría basado en las leyes y reglamentos de ambos países.
Irónicamente, la presidenta Kirchner anunció este pacto diabólico con los asesinos de civiles argentinos, quienes fueron calificados como judíos, el 27 de enero, Día Internacional de Recordación del Holocausto.
Además, en su declaración destacó: "Nunca permitiré que la tragedia de la AMIA sea utilizada como una pieza de ajedrez en un juego de intereses geopolíticos lejanos " – transmitir claramente la oposición de la Argentina a los esfuerzos por evitar que Irán obtenga una bomba nuclear.
Que los dirigentes argentinos colaboren con un blanqueo cínico del asesinato de sus propios ciudadanos y creen una "comisión de la verdad" con un régimen miserable, despótico y negador del Holocausto debe conducir a la condena del gobierno argentino por el mundo civilizado. Debe ser visto como incluso algo peor que la Venezuela de Hugo Chávez, conocido por ser uno de los principales aliados y financiadores de Argentina.
Detrás de este movimiento están los problemas económicos de Argentina en relación con sus deudas con el Banco Mundial y otras instituciones mundiales. Ya en marzo de 2011, hubo informes de prensa según los cuales el canciller argentino, Héctor Timerman, había ofrecido congelar la investigación AMIA a cambio de una mejora en las relaciones económicas con Irán. También se alegó que Timerman había propuesto que el presidente sirio, Bashar Assad, actúe como intermediario para facilitar ese acuerdo. Un cable que supuestamente se filtró del canciller iraní Ali Salehi fue citado diciendo: "Argentina ya no está interesada en resolver aquellos dos atentados, pero en cambio prefiere mejorar sus relaciones económicas con Irán".

