Más de 500 rabinos de todo el mundo participaron en una marcha para pedir a liberación del contratista estadounidense Alan Gross, quien se encuentra detenido en Cuba.
La manifestación, en la que también participó la esposa de Gross se realizó frente a un anfiteatro en West Palm Beach, donde la orquesta sinfónica nacional de Cuba estaba dando un concierto.
"Estoy aquí hoy, no para protestar, sino para pedir la libertad de mi esposo", expresó Judy Gross.
"Mi mensaje a la Habana es simple: la forma más rápida de abrir las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y para promover el intercambios entre los pueblos es liberando a mi esposo", dijo.
En tanto, más de 500 rabinos de 36 estados estadounidenses y 12 países enviaron una carta a Raúl Castro, pidiendo al presidente cubano la liberación de Gross.
"Instamos a su gobierno a liberar a Gross por razones humanitarias", decía la carta, en la que expresaban su preocupación por el deterioro de la salud del contratista.
"Si a pesar suyo y del sufrimiento de su familia de los últimos tres años de prisión siguen decididos a detenerlo, exhortamos para que un médico de su elección pueda evaluar y tratarlo por cualquier condición médica que pueda tener", agregaba la carta.
Gross sufre de numerosas dolencias médicas, incluyendo artritis degenerativa, y hay informes de que ha perdido más de 45 kilos en la cárcel.
El empresario fue detenido en diciembre de 2009 por la distribución de laptops y equipos de comunicación a los miembros de la pequeña comunidad judía de Cuba en virtud de un contrato con el Departamento de Estado estadounidense.
Fue declarado culpable en marzo de 2011, de "actos contra la independencia o la integridad territorial" de Cuba y condenado a 15 años de prisión.
Cuba indicó que podría considerar la liberación Gross si Estados Unidos liberaba a los miembros de la red de espionaje Cinco Cubanos, quienes fueron declarados culpables en 2001 de tratar de infiltrarse en instalaciones militares estadounidenses, en el sur de Florida. Fueron condenados a prisión, con penas que van desde 15 años hasta cadena perpetua.
Cuba reconoció que los cinco eran agentes de inteligencia, pero dijo que estaban reuniendo información sobre un grupo de "terroristas" cubanos que iban a ser expatriados de Florida, no para espiar al gobierno de Estados Unidos.
Gross, por su parte, siempre negó los cargos en su contra, y Washington sigue presionando a La Habana para su liberación.
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