La comunidad Talpiot realizó una Hazkará (oficio de recordación) en memoria de las víctimas del atentado a la AMIA, ocurrido el 10 de Av, según el calendario judío, que este año coincidió con el 29 de julio.
El acto se llevó a cabo minutos antes de la finalización del ayuno de Tishá BeAv (9 de Av) que por haber sido Shabat, la Halajá (Ley Judía) lo posterga para el día siguiente.
La Hazkará se inició con el tradicional encendido de una luminaria de izkor (vela de recordación) en memoria de las 85 víctimas fatales del atentado, por parte del presidente de la Comunidad Talpiot, Daniel Barnatán.
Por su parte, el presidente de la AMIA, Guillermo Borger, expresó su deseo de que la causa por el atentado pueda ser esclarecida y que “el próximo año estos actos, tanto el del 18 de julio como el del 10 de Av, se conviertan en lo que realmente deben ser, actos de homenaje y recordación”.
“Hoy no puede faltar nuevamente el pedido de justicia, porque como sabemos no tenemos novedades, no tenemos detenidos, los 85 muertos no pueden descansar en paz. Debemos seguir trabajando para la justicia”, dijo el dirigente.
Borger sostuvo que “es verdad que hay fuertes investigaciones, tanto del fiscal (Alberto Nisman) como el Gobierno han hecho, han empujado esto para adelante, pero obviamente necesitamos definir ese término justicia que aún no llega”.
“Pero estamos seguros que a través del emshej, a través de la educación judía es la única prevención, la única forma que nuestros hijos sepan llevar esta antorcha, que no es una vela que se extingue sino una antorcha que se debe trasmitir desde los valores judíos y solamente de esta manera llegaremos – seguramente – a tener memoria para que finalmente tengamos justicia”, sostuvo el titular de la institución comunitaria.
Además, Borger apuntó que “hace 18 años no existían los pilotes frente a ninguna institución judía”. “Hoy permanentemente hablamos de integración, de no discriminación y esto claramente nos discrimina y nos marca”, protestó el dirigente.
“Yo quiero decir, y esto no es marketing para está escuela ni para la comunidad judía que se dedica a transmitir vida y enseñanza para el verdadero emshej (continuidad). El trabajo que hace AMIA por la vida, por la gente más vulnerable, por la educación, por la transmisión de nuestros valores; esto es la única prevención en lugar de los pilotes, que hoy – lamentablemente – forman parte de nuestra geografía”, afirmó Borger.
Por su parte, el vicepresidente de la DAIA y secretario general de la AMIA, Julio Schlosser, agradeció a las autoridades de la Comunidad Talpiot, porque “persevera en el homenaje a la víctimas de la AMIA”.
“Nosotros este año desde las instituciones que convocamos al acto: AMIA y DAIA, teníamos un lema ‘Memoria’, y memoria no es solamente recordar. Memoria es un acto de una concepción intelectual que nos hace ubicar en el lugar de cada una de las víctimas y en el dolor de cada uno de los familiares”, afirmó el dirigente.
Schlosser resaltó: “Nosotros los judíos honramos a nuestros muertos, no sólo prendemos velas de recordación sino que los honramos luchando por la justicia, y en está lucha las instituciones comunitarias tienen un compromiso de honor. Como dijo recién el presidente de la AMIA, ojalá que el próximo año este sea un acto de recordación, no sea más un reclamo de justicia”.
Posteriormente los rabinos de la Comunidad Talpiot, Moshé Hambra y Mordejai Tarrab se refirieron al significado de la fecha, el 10 de Av, cuando todavía seguía ardiendo el Segundo Templo de Jerusalem, explicando que el odio entre hermanos fue la causa que motivo su destrucción y que se debe luchar permanentemente por la unidad de todo el Am Israel (pueblo de Israel).
La Hazkará culminó con la entonación de la oración Kel Male Rajamím y el Kadish de duelo en homenaje y memoria de las 85 víctimas fatales del atentado del 18 de julio de 1994.
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