Como ya es tradicional, la juventud de la comunidad judía conmemoró el aniversario del atentado a la AMIA con un acto llevado a cabo en la calle Pasteur al 600 anoche, utilizando recursos escénicos y musicales para rememorar, mantener viva la memoria de lo ocurrido y reclamar justicia. Esto se hizo luego de diversas acciones realizadas con la finalidad de profundizar el conocimiento del atentado y los 18 años transcurridos desde el 18 de julio 1994. Entre éstas se encontró la campaña “Otro Julio” llevada a cabo en las redes sociales Facebook y Twiter, que sumó en Internet a más de 4.500 personas.
Al finalizar los cuadros representativos, dos jóvenes familiares de las víctimas leyeron sendos mensajes, mientras que otro dio lectura a un discurso basado en el eslogan de la convocatoria a los actos conmemorativos: algo huele mal.
Agustina Galarraga, sobrina de Guillermo Benigno Galarraga, fue la primera en dar su mensaje: “85 personas de diferentes religiones, ideales y proyectos de vida fueron masacradas. Ya pasaron 18 años y no sabemos quienes fueron los asesinos, ni quienes los encubrieron. Este es mi mensaje para todos los que deseamos que la palabra justicia se convierta, de una vez por todas, en una realidad”.
Elian Moldavsky, familiar de Noemí Reinsfeld, luego de leer una carta de ella escrita dos semanas antes del atentado para un trabajo que iba a hacer su hija en el colegio, expresó: “En cada acto recordatorio del atentado existen tres actores: los familiares, nosotros y los otros. Los familiares son aquellos para los que todos los días son 18, el acto es un elemento más en la incansable lucha por la justicia. Después estamos nosotros, los que estamos, y una vez por año nos acercamos a Pasteur 633 a cumplir con nuestra pequeña parte de la humanidad. Nos saludamos con aquellos que no vemos en otro momento más que en este tipo de eventos, nos indignamos ante los ya conocidos apellidos que año tras año resuenan en estas paredes. Por último están otros, los que escuchan el acto, los que se ocupan de las repercusiones y los que el miércoles se preguntarán por la justicia y ante el silencio, el jueves, buscarán respuestas en el fútbol o los espectáculos. Es tarea de cada uno preguntarse con quién se siente identificado y a quien representa cada acto. ¿Qué podemos pensar de un acto en el que no participan más los familiares? ¿Qué podemos esperar de una dirigencia que desconfía hasta de sus muertos?”. Luego ponderó los actos y las acciones de Memoria Activa.
En representación de la juventud habló Maia Avruj, quien dijo: “Pasaron 18 años y no se hizo justicia. Los culpables y los encubridores circulan en libertad. Fueron 18 años de exigencias no escuchadas, fuimos desviados o tapados por promesas, anuncios oportunistas, pistas y supuestos avances, todos falsos. Pero eso no impidió que sigamos pidiendo justicia y que denunciemos que a 85 personas les impidieron seguir creciendo y ver realizados sus sueños y aspiraciones. Debemos luchar por que a 18 años todavía no hay justicia para las 85 víctimas del atentado a la AMIA, porque después de tanto tiempo de idas y vueltas, de laberintos sin salidas, de situaciones contadas para la foto, de ausencias o silencios injustificados, de hallazgos oportunistas que después terminaron en la nada, podemos decir acá, hoy, 17 de julio del 2012 que hay mal olor”.
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