El ex primer ministro Ehud Olmert (a la derecha en la foto, junto al entonces jefe de la Fuerza de defensa de Israel, Dan Halutz) reveló hoy, jueves, en una conferencia en Tel Aviv, que Israel sabía que sería inútil tratar de rescatar a los soldados reservistas Ehud Goldwasser y Eldad Regev, secuestrados por la organización terrorista Hezbollah en julio de 2006, a pesar de lo cual se embarcó en la Segunda Guerra del Líbano, que duró 34 días.
Sus cadáveres fueron canjeados por cinco terroristas libaneses detenidos en Israel, en julio de 2008.
La guerra tenía “un objetivo que no logramos y sabíamos de antemano que no podríamos lograr, y esto se dijo en las reuniones de gabinete”, admitió quien entonces era el jefe de gobierno.
“Dijimos que estábamos trabajando para lograr la liberación de los dos soldados”, y si bien “no teníamos dudas” al respecto, “no queríamos afirmar que habían sido asesinados“, agregó.
El ex primer ministro también se refirió a la última ofensiva israelí, que penetró muy adentro del territorio libanés en las últimas 48 horas antes del alto el fuego.
Olmert contó que durante la medianoche anterior habían recibido un mensaje de un alto funcionario de los Estados Unidos, quien les contó que las Naciones Unidas estaban a punto de aprobar una resolución que era significativamente diferente a un cese del fuego, escrita “bajo presión y con redacción francesa, y que los estadounidenses no eran capaces de resistir la presión de esa maniobra”.
“Entendimos que tal vez la única forma de cambiar las cosas era dejar que ese movimiento más amplio aparezca como algo real, de modo de ejercer la necesaria presión en el ámbito internacional“, expresó.
“Los intentos de obtener algo de los estadounidenses fracasaron porque todos estaban dormidos y así se reducía el período de tiempo para que fuera posible crear la presión necesaria, allí fue cuando nació la operación denominada ‘las últimas 48 horas’”, prosiguió el ex primer ministro israelí.
Olmert hizo hincapié en que “no había una intención de cambiar de estrategia, sino sólo de crear el efecto necesario para lograr que la comunidad internacional finalizara las cosas en una dirección que percibíamos como correcta”.
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