Con desgarradoras escenas de policías rodeando a inmigrantes africanos asustados en las noticias nocturnas, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se comprometió en el encuentro semanal del gabinete a tener un proceso de deportación ordenada que “preserve la dignidad” de aquellos que serán expulsados.
“El primer avión de infiltrados ilegales saldrá esta noche hacia Sudán del Sur. La semana que viene lo hará otro. El gobierno está hoy en día comenzando con la vuelta de todos los infiltradotes ilegales a sus tierras de origen”, dijo Netanyahu.
El primer ministro agregó que el gobierno está lidiando con el problema de inmigración a través de la finalización de la vaya fronteriza con Egipto en los últimos meses, un proceso expeditivo para deportar infiltrados, en algunos casos a países del tercer mundo. Además buscan eliminar la motivación de otros de ir a Israel al implementar un número de pasos.
Estos incluyen terminar con la práctica de dirigir a los infiltradotes a Tel Aviv u otros lugares, en vez de transferirlos directamente a centros de detención donde pueden estar hasta dos años. Netanyahu también dijo que la Knesset (parlamento israelí) había aprobado una ley la semana pasada para nivelar las duras penas a empleados que dan trabajo a inmigrantes. “Ellos vienen a trabajar. Si no hubiese trabajo no tendrían ninguna razón para venir”, dijo.
La Autoridad de Población, Inmigración y Fronteras de Israel (PIBA por sus siglas en inglés) ha anunciado el viernes que extenderá la fecha límite de una semana para que los inmigrantes sudaneses del sur dejen el país voluntariamente. A cambio Israel les dará 1.000 euros y un pasaje de avión a su hogar. El Ministerio del Interior del país lanzó un ultimátum la semana pasada en el que dijo que los inmigrantes serían arrestados luego de que se termine la fecha.
PIBA informó que cerca de 300 personas de Sudán del Sur ya optaron retirarse voluntariamente. Se estima que toda la comunidad del país africano son entre 700 y 1.500 personas.
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