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El ataque de un hacker que expuso números de tarjetas de crédito y otras informaciones personales a miles de israelíes la semana pasada muestra todos los signos de ser un punto de quiebre no sofisticado que explotó la debilidad de un sitio web pobremente asegurado. Pero los expertos advierten que para Israel, al igual que otras economías puestas altamente en red, todavía no ha llegado lo peor.
Hackers solitarios han ganado gradualmente el conocimiento y experiencia que una vez preservaban las agencias de inteligencia y los ejércitos. En vez de desfigurar o cerrar sitios web al inundarlos con e-mails, un gran número de hackers tiene la habilidad de interrumpir los servicios eléctricos, de agua, médicos u otros, dicen.
“Cerrar una gran red, incluso para un gobierno, es difícil y demanda una gran experiencia y conocimiento, pero hay unos pocos cientos de miles de personas en el mundo que pueden hacerlo. Y algunos de ellos también tienen la motivación”, dijo Ron Porat, cofundador de Hacktics, una empresa de tecnología anti hackeo israelí, a The Media Line.
Un grupo de hackers sauditas nombrados Grupo-XP y liderados por alguien que se hace llamar OxOmar dijeron la semana pasada que habían obtenido información personal de cerca de 400.000 israelíes a través de sus datos de las tarjetas de crédito. El Banco de Israel dijo que los números eran de hecho mucho menores, probablemente de 15.000 nombres y que las empresas de tarjetas habían bloqueado las cuentas expuestas.
Sin embargo el ataque atrajo una fuerte respuesta de Israel así como de su archi enemigo, el movimiento palestino Hamas. El vice ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Danny Ayalon, dijo que el ciber ataque era “un alcance a la soberanía comparable con una operación terrorista” e insinuó que podría haber una “acción de respuesta” no especificada.
Hamas, quien se cree que no tuvo nada que ver con el ataque, dijo que era una “nueva forma de resistencia”. El vocero Sami Abu Zuhri fue citado por la agencia de noticias Reuters diciendo que otros ignoran la amenaza de Ayalon y “usan todos los medios disponibles en el espacio virtual para confrontar los crímenes israelíes”.
Se ha enfocado mucha atención en gobiernos sobre una ciber guerra, como la del gusano stuxnet que supuestamente se infiltró en el programa nuclear iraní cuando una compañía de telecomunicaciones controlada por el gobierno chino secuestró una gran cantidad del tráfico mundial de Internet, incluyendo data de los militares americanos, por 18 minutos en abril del 2010.

