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El problema con septiembre

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Por Yacov Hadas-Handelman. El nuevo embajador de Israel en las Naciones Unidas argumenta contra el pedido palestino de una votación en la Asamblea General este mes.

En el mejor de los casos, los esfuerzos de los líderes palestinos de buscar reconocimiento de un estado palestino declarado unilateralmente en la ONU no ayudarán al proceso de paz. En el peor escenario, se pone en riesgo iniciar una ola de violencia que podría minimizar seriamente cualquier prospecto de paz en un futuro cercano. Es por esto que la Unión Europea y el resto de la comunidad internacional deben hacer todos sus esfuerzos para evitar este movimiento, y llevar a los palestinos de vuelta a la mesa de negociaciones.
Pero antes de que siquiera comenzar a analizar los peligros que presenta el movimiento, es importante disipar varias malas concepciones. Primero, Israel no está contra el establecimiento del estado palestino. El principio de dos estados para dos pueblos es ahora abiertamente aceptado por la mayoría de los partidos políticos de Israel de derecha a izquierda y fue claramente reconocido por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en numerosos discursos públicos, comenzando con el de Bar-Ilan en junio del 2009.
En segundo lugar, Israel no está escapando de intentar resolver los asuntos principales del conflicto israelí palestino, pero intenta conducir una negociación seria sobre ellos. Hace dos años, Israel aceptó, sin precedentes, una moratoria de diez meses sobre los asentamientos de Cisjordania. Esto probó fuera de toda duda el compromiso de Israel sobre una solución negociada, pero se encontró con la lentitud de los palestinos.
Además, Israel ha hecho contribuciones significantes para el desarrollo económico de Cisjordania, incentivando el desarrollo empresarial y estimulando los altos niveles de crecimiento. Israel siguió haciéndolo a pesar del hecho de que la Autoridad Palestina decidió comprometerse en una campaña diplomática negativa diseñada para dañar las relaciones de Israel con la Unión Europea, minimizar la admisión del Estado Judío a la OECD y atacar en otra fora internacional.
En otras palabras, el debate no es tanto por la forma que tomará la solución del conflicto, sino por la mejor manera de ir ahí. Israel está preocupado de que por adoptar una campaña unilateral en las Naciones Unidas, los palestinos están señalando su no voluntad de negociar.
En esta etapa, debería destacarse que no solo una iniciativa unilateral palestina es contraproducente, sino que también es potencialmente peligrosa. Tratemos de imaginar los días luego de la decisión de la votación en la ONU que endorsa la iniciativa palestina. El estado de mente de los palestinos ordinarios podría ser comparado con una montaña rusa: su sentimiento inicial de emoción se requerirá rápidamente una concesión. Incitado por la votación y los políticos palestinos que son propensos a descender por las calles de los pueblos de Cisjordania, en un modo de emular las demostraciones populares en los países árabes.
Pero el regocijo será pronto reemplazado por frustración y enojo, mientras la votación no llevará a nada tangible en el suelo. Las vidas de los palestinos ordinarios permanecerán esencialmente sin cambios, lo que probablemente llevará a un aumento de frustración mientras la promesa de la ONU se expone como una ostra vacía. Incluso la Autoridad Palestina es sincera sobre sus intenciones declaradas de mantener la calma, la conducta de las masas está lejos de ser predecible.
Pero incluso si este peor escenario no se materializa, el movimiento de la ONU debería oponerse ya que pone en peligro el futuro del proceso de paz. Dicho movimiento minimiza todos los marcos internacionales aceptados del proceso, incluyendo las resoluciones 242, 338, 1515 y 1850 del Consejo de Seguridad de la ONU, el mapa de ruta y varias declaraciones del Cuarteto.
Con todos los reveces sufridos en los últimos años, el proceso de paz puede crear nuevas realidades entre los israelíes y los palestinos en el suelo. Hoy en día, las relaciones diarias entre los pueblos en todo un rango de áreas están reguladas por un sistema de acuerdos que todavía se mantienen a pesar de las dificultades políticas. Actualmente, los arreglos bilaterales existen en más de 40 esferas de la actividad civil y son la base de la economía real, legal y cooperación de seguridad.

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