Grupos judíos y musulmanes repudiaron la media sanción que la Cámara Baja del Parlamento holandés dio ayer, martes, por a la prohibición de la shjitá, la faena ritual para consumo.
“Esta ley está en directa oposición al artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos, respecto del derecho a la libertad de religión”, aseguró el presidente del Congreso Judío Europeo, Moshé Kantor.
“Estamos estudiando la posibilidad de luchar contra esta ley discriminatoria a nivel europeo antes de que el Senado holandés vote para convertirlo en ley”, agregó.
Kantor denunció que esta propuesta “abiertamente discriminatoria” contra los 40.000 integrantes de la comunidad judía de Holanda envía el mensaje de que “los judíos y sus costumbres ya no son bienvenidos” en ese país.
Por su parte, el rabino Pinchas Goldschmidt, flamante titular de la Conferencia de Rabinos Europeos aseguró que ya “hemos pasado la etapa de discutir los matices de una intención de antisemitismo”.
El religioso también consideró que “los efectos prácticos de este proyecto de ley implican que los judíos ya no son bienvenidos en los Países Bajos”, lo cual “no había ocurrido durante 70 años”.
En tanto, el imam Mahmut, de la mezquita El Tawheed de Amsterdam, alegó que “no había razón para aprobar esta ley”, a la cual criticó por ser “una decisión política”.
“¿Quién tiene la autoridad para determinar si esta forma de matar animales es buena o no?”, se preguntó, para responder: “Tampoco lo es la forma” propuesta en la iniciativa legislativa, de atontarlos previamente, ya que “la muerte toma más tiempo y el animal sufre más”.
La propuesta fue aprobada ayer por 116 votos a 30 en la Cámara Baja, pero fuentes de las minorías musulmana y judía dejaron trascender que deja un vacío, que no precisaron, que podría permitir que la práctica tradicional continúe.
El proyecto de ley fue impulsado por el pequeño Partido por los Derechos del Animal, el primero en su tipo en conseguir representación en un parlamento nacional en Europa, y ahora será tratado por la Cámara Alta.
La propuesta estipula que el ganado no puede estar consciente mientras es sacrificado, lo cual va absolutamente en contra de las leyes musulmana del halal y judía de cashrut, que así lo exigen.
La normativa de la Unión Europea exige que los animales sean atontados antes de su faena, pero admite excepciones religiosas.
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