EFE).- Más de cinco millones de judíos del Estado israelí comienzan hoy, lunes, los festejos de la semana de pascua, el «Pésaj», bajo estrictas medidas de seguridad ante posibles atentados de la resistencia palestina.
Hace dos años, durante la primera cena del Pésaj, en que los judíos festejan la liberación de la esclavitud en el Egipto de los faraones, un suicida islámico causó la muerte a 33 comensales que lo celebraban en un hotel de la ciudad de Natania.
Fue el ataque más sangriento desde que comenzó en Cisjordania y la franja de Gaza el alzamiento (Intifada) de los palestinos contra la ocupación militar israelí y por su independencia.
El asesinato del mentor espiritual de la Resistencia Islámica (HAMAS) en Gaza, Ahmed Yasín, por parte de la Fuerza Aéreas israelí, el pasado 22 de marzo, ha puesto en estado de alerta máxima a todos los organismos de seguridad por temor a ataques de venganza.
Además de los efectivos del dispositivo de seguridad, unos mil voluntarios vigilarán en centros comerciales y de esparcimiento durante los festejos, que en la antigüedad concluían con el peregrinaje de los habitantes de Judea al templo de Jerusalén llevando los primeros frutos del campo al llegar la primavera.
La primera cena de esta noche o «primer séder» es la que los Evangelios y la tradición cristiana recuerdan como la «última cena» de Jesús con sus discípulos en el Cenáculo del monte Sión, cuando miles de judíos se concentraban en el Monte de los Olivos.
En esta cena ritual, los mayores cuentan a los niños los avatares de la esclavitud en Egipto -narrada en el libro de Exodo bíblico-, y les explican los beneficios de la libertad, como el «sentarnos reclinados», esto es sin tensión ni miedo, según dice una canción popular. Además se come sólo pan ácimo, las «matzot», una suerte de galleta cocida con harina y agua pero sin levadura, «como nuestros antepasados».
Desde el asesinato de Yasín, tras el que sus seguidores amenazaron a los israelíes con «ahogar sus hogares en un mar de lava» para vengar su muerte, las autoridades militares sellaron todos los accesos de Cisjordania y de la franja de Gaza, lo que impide a los palestinos, entre ellos miles de trabajadores, entrar en Israel.
El cierre de esos pasos también afectaba a la minoría cristiana de Tierra Santa entre los palestinos residentes en Cisjordania y Gaza, no así a los de Israel, que desde la Procesión del domingo de Ramos por el Monte de los Olivos participan en las celebraciones y el Viernes Santo en el Vía Crucis por el Gólgota.
La clausura de los accesos, con el argumento de que los organismos de seguridad cuentan con informaciones acerca de más de sesenta ataques palestinos en ciernes, puede prolongarse hasta los festejos del Día de la Independencia israelí, a fines de este mes.
Durante la semana pascual, presidida por la figura de Moisés, que enfrentó al faraón Ramses y liberó a su pueblo, también festejan los judíos la llegada de la primavera, motivo por el cual la población suele pasear en parques y reservas naturales, donde también será extrema la vigilancia por parte de la Policía Nacional.
En los hogares que festejen el «primer séder» se beberá esta noche cuatro copas de vino mientras mayores y niños leen, comentan y y animan con cantos el relato de aquella liberación, la «hagadá».
Una copa quedará intacta «para el profeta Elías», para el caso de que se presente de pronto y anuncie la llegada del mesías, según la promesa del Antiguo Testamento. EFE ez/pq

