Tres muertos y cientos de heridos fue el resultado de los enfrentamientos entre miles de partidarios del presidente Hosni Mubarak y opositores al régimen en una protesta en El Cairo. Durante los enfrentamientos llovieron piedras, botellas y bombas incendiarias.
El Ministerio de Salud había dicho horas antes el miércoles que una persona había muerto y 611 habían resultado heridas en los hechos, pero un médico en un centro de emergencia levantado en el lugar de los hechos dijo a Reuters que los heridos superaban las 1.500 personas.
Mientras la violencia continuaba entre los manifestantes, con golpes de puños, palos y cócteles Molotov en El Cairo, el Gobierno egipcio rechazaba el reclamo internacional para que el líder ponga fin a su mandato de 30 años.
Los opositores denunciaron que los partidarios de Mubarak eran miembros de las fuerzas policiales vestidos de civil, una acusación negada por el Ministerio del Interior.
"Después de nuestra revolución, quieren dañar a la gente", dijo Ahmed Abdullah, un abogado de 47 años de edad, en la plaza, según consignó el portal de noticias Ynet.
Quienes apoyan a Mubarak salieron por primera vez a las calles hoy en grandes cantidades, demandando la finalización de los movimientos antigubernamentales un día después de que el presidente hablara en televisión nacional y rechazara los pedidos de renuncia.
El ataque provocó caóticas escenas en la plaza Tahrir, donde algunos manifestantes se pasearon montados en caballos, camellos y en carruajes, blandiendo látigos y palos.
La principal figura de la oposición, el ganador del Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, llamó al Ejército a intervenir para detener los enfrentamientos, los peores desde que comenzó la movilización contra Mubarak hace nueve días.
Pero los soldados permanecieron en alerta mirando sin intervenir en los enfrentamientos.
Los enfrentamientos comenzaron horas después de que un vocero militar hablara en cadena nacional y pidiera a los manifestantes que se dispersen para retomar el ritmo de vida en Egipto.
El levantamiento popular estalló la semana pasada en rechazo a un gobierno acusado de corrupción, opresión y con grandes dificultades económicas.
La crisis alarmó a Estados Unidos y a otros gobiernos occidentales que veían a Mubarak como un pilar para la estabilidad en la región.
GB
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