La rebelión en Túnez puede haber inspirado las más grandes protestas callejeras desde que Hosni Mubarak llegó al poder, hace casi tres décadas. Pero la ira que promovió esas protestas no es nueva. Ha estado gestándose bajo la superficie durante muchos años, explotando a veces, pero nunca antes con una furia tan difundida ni sostenida.
Las quejas tienen motivaciones económicas, sociales, históricas y profundamente personales. Los egipcios, como los tunecinos, suelen hablar de su dignidad, que muchos dicen ha sido herida por el monopolio del poder de Mubarak, su durísimo enfoque del tema seguridad y la corrupción que lo enturbia todo. Incluso los aliados e integrantes del gobierno han reconocido de inmediato que los manifestantes tienen quejas legítimas que reclaman una solución.
"Una parte de sus demandas son consideradas válidas", dijo Abdel Moneim Said, miembro del partido de Mubarak y director de la editorial Al-Ahram. "Hay un problema: no sabemos cómo definirlo o enfrentarlo, pero sólo se podría solucionar a través de medios políticos."
Los manifestantes exigen que Mubarak abandone el poder, que disuelva el Parlamento y celebre elecciones libres y justas, y que se ponga fin a la corrupción, todas demandas que derivan de años de frustración silenciada.
"Los egipcios están hartos y asqueados de la corrupción, y cuando uno vive con 300 libras egipcias [51 dólares] por mes, tiene dos opciones: convertirse en mendigo o en ladrón", dijo Ghada Shabandar, un veterano activista de derechos humanos. "La gente envió un mensaje: «No somos mendigos y no queremos convertirnos en ladrones»."
Las quejas
Toda esa furia se ha concentrado sobre Mubarak, quien ha ocupado el poder durante casi tres décadas, y que parece dedicado a posicionar a su hijo Gamal, un empresario y líder político, como heredero de su cargo.
"Odian a Mubarak", dijo Steven Cook, experto del Consejo de Relaciones Exteriores, en Washington. "Se ha convertido en un estancado Estado policial. Creo que lo que ha ocurrido es que Túnez ha creado en la cabeza de la gente la esperanza y la posibilidad de que, con determinación suficiente, es posible deponer a un dictador árabe."
Con el correr de los años, los egipcios se han manifestado o se han quejado públicamente sobre múltiples temas. Entre estos, se cuentan:
La ley de emergencia . El gobierno mantiene, desde 1981, la ley de emergencia, aprobada por primera vez para combatir el terrorismo después de que el ex presidente Anwar el-Sadat fuera asesinado. Esa norma permite a la policía realizar arrestos arbitrarios, detener indefinidamente a los prisioneros, limitar la libertad de expresión y de reunión, y mantener un tribunal especial de seguridad.
El año pasado, el gobierno prometió que sólo usaría esa ley para combatir el terrorismo y el narcotráfico, pero el terrorismo fue definido de manera tan amplia como para invalidar por completo la promesa.
La tortura . La policía egipcia tiene un largo y notorio historial de tortura y crueldad dirigidas contra los ciudadanos comunes. Un caso que provocó la condena internacional fue el de un video grabado en un celular de la policía, que sodomizaba a un conductor con un palo de escoba.
Los salarios . El año pasado, casi todos los días los trabajadores de todos los sectores organizaron manifestaciones de protesta. El gobierno y sus aliados no han podido silenciar a los trabajadores, furiosos por un conjunto de problemas, incluso bajos salarios. Desde 2004 hasta 2008, alrededor de 1,7 millones de trabajadores han participado en 1900 huelgas y otras formas de protesta. Exigen mejoras que van desde aumentos de salarios hasta seguridad laboral en las industrias estatales que fueron privatizadas.
Elecciones . El Partido Nacional Demócrata, de Mubarak, ha tenido el monopolio del poder durante décadas, pero permitió la existencia simbólica de una oposición, bajo la forma de pequeños partidos rivales y mínimos bloques parlamentarios. Las elecciones legislativas de noviembre pasado, en las que el partido de Mubarak alcanzó 500 de los 518 escaños, fueron ampliamente consideradas fraudulentas. La pérdida de casi todas las bancas de la oposición eliminó la única salida institucional de cuestionamiento del gobierno.
Pobreza . Las políticas egipcias han motivado elogios durante los últimos años por haber expandido la economía y atraído las inversiones extranjeras. De hecho, hay más dinero que antes en El Cairo, hecho que ha exacerbado las tensiones entre la mayoría, que es pobre, y la minoría, que se ha hecho cada vez más rica. Casi la mitad de los egipcios viven con dos dólares diarios, o menos. La primavera pasada, Unicef informó que el número de niños que vivían en familias pobres estaba en aumento. El informe decía que pese al crecimiento económico, que se registró antes de la crisis mundial, en 2009, "el número de familias pobres con niños excedía el nivel de 1996". El informe agregaba que el 23% de los niños egipcios menores de 15 años vivían en la pobreza.
Desastres . En los últimos años, una serie de catástrofes han matado a mucha gente, con frecuencia como resultado de la negligencia, la indiferencia o la incompetencia. En 2002, murieron cientos de personas en un incendio que estalló en un vagón de tercera clase de un tren que iba a Luxor; esa formación fue desacoplada de la locomotora mientras estaba en llamas, para que los vagones de mayor categoría pudieran seguir camino hacia su destino.
En 2005, después de que un incendio en Beni Suef mató a toda una clase de estudiantes universitarios, sus indignados familiares fueron golpeados por la policía antidisturbios mientras trataban de recuperar los cadáveres en una morgue. En 2006, alrededor de 1000 personas se perdieron en el mar después de que un ferry se fuera a pique; más de 100 personas murieron, y todo un vecindario quedó aplastado cuando se derrumbó una cornisa de las montañas Moqqutam, en 2008.
La historia . Los egipcios aceptaron la paz con Israel -sin perder de vista que Israel seguía siendo el enemigo- porque les prometieron, por así llamarlos, dividendos de crecimiento económico a cambio de esa paz. También les dijeron que el tratado de paz le daría a Egipto un lugar en la mesa de negociaciones para poder promover los intereses de los palestinos. En ambos casos, en general, se sienten traicionados.
Traducción de Mirta Rosenberg

