La Liga Anti Difamación (ADL por sus siglas en inglés) expresó ayer su profunda preocupación sobe las críticas a Israel hechas por la Unión Europea, las Naciones Unidas y Estados Unidos en respuesta a la demolición del hotel de Jerusalem del Este. La liga dijo que las críticas eran “imparciales” y que ignoran los continuos esfuerzos palestinos de evadir la responsabilidad de negociar con Israel.
El director nacional del ADL, Abraham Foxman, expresó en una declaración: “Estamos profundamente preocupados por este bombardeo de condenas apuntadas a Israel y el reclamo de que la construcción en cualquier parte de Jerusalem podría bloquear las negociaciones”.
Además expresó que fue “especialmente perturbante” ver las duras condenas de la Unión Europea y las Naciones Unidas. “Ninguna de las demoliciones del Hotel Shepherd ni de las construcciones de hogares para judíos en cualquier lado de Jerusalem contradicen el compromiso israelí de negociar la resolución de temas principales y ciertamente no excluyen el tema de Jerusalem de esas negociaciones”, agregó.
“Las críticas imparciales se enfocaron en Israel cuando el liderazgo palestino estaba violando internacionalmente las obligaciones de reconocimiento para participar en las negociaciones con Israel y buscar las resoluciones de la ONU que le evitaran esas obligaciones”, destacó Foxman.
También dijo que los palestinos están incentivando a los países a reconocer a un estado palestino “mientras promueven activamente el abuso de los foros internacionales para atacar la legitimidad de Israel, llevar procedimientos criminales bajo la jurisdicción universal e implementar boicots a Israel”.
Por último expresó: “Cada una de esas actividades, que son claramente contra productivas para alcanzar una resolución negociada del conflicto, merecen la condena pública y repetida de la comunidad internacional. Colectivamente llevan a Israel y el mundo un fuerte mensaje de mala fe de la Autoridad Palestina”.
El ADL informó de sus preocupaciones a la representante de políticas externas de la Unión Europea, Catherine Ashton, el secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, y la secretaria de estado americana, Hillary Clinton, en cartas privadas a cada uno de ellos.
607

