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¿Ausencias que significan presencia?

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El pasado 23 de diciembre no pudo sesionar la Asamblea de Representantes de Asociados, popularmente conocida como el “Rat”, de la AMIA debido a que no contó con el quórum para hacerlo, es decir que no concurrieron por lo menos 46 de sus 90 miembros.
De acuerdo a los Estatutos vigentes, los miembros de este cuerpo deben ser convocados por la Comisión Directiva anualmente en dos oportunidades en forma ordinaria, una para considerar la Memoria y Balance de la institución correspondientes al cierre del ejercicio económico que acaece el 31 de diciembre de cada año y la segunda para evaluar el Presupuesto para el año siguiente.
Debido a estas disposiciones, normalmente el primero de los llamados se efectúa para fines del mes de mayo y el otro, en la segunda quincena del mes de diciembre.
Respecto a esta última Asamblea, es común que la misma no pueda sesionar por falta de quórum, por lo tanto lo ocurrido el pasado 23 de diciembre no debería llamar la atención. Pero no es así, ya que esa noche estuvieron ausentes los miembros de la Asamblea que representan a AMIA es de Todos y a Avodá, que hace pocas semanas constituyeron el Frente Unido Comunitario y días después dieron a conocer su “Propuesta programática”.

No dar quórum, ¿por qué?

En la vida política interna de la AMIA, el hecho que miembros de la Asamblea de Representantes de Asociados no asistan en masa a una sesión del Rat siempre ha sido sinónimo de que existen “diferencias” entre sus máximos dirigentes y quienes están al frente de la conducción efectiva de la institución.
“Diferencias” que corrientemente no tienen que ver con los temas que integran el Orden del Día, sino con el ejercicio de la gestión por parte de la Presidencia y los directivos que la acompañan. Hacemos esta aclaración puesto que es -a nuestro entender- fundamental para interpretar lo ocurrido: los integrantes del Frente Unido Comunitario decidieron utilizar la Asamblea para establecer una clara diferencia entre ellos y el Bloque Unido Religioso, por un lado, y también con aquellos factores ideológicos que no se les han unido y con Plural JAI.
Quienes por motivos profesionales estuvimos el pasado 23 de diciembre en la antesala del auditorio de la AMIA fuimos testigos no sólo de las conversaciones que se produjeron entre distintos dirigentes y de las molestias de Guillermo Borger y Benny Zugman, presidente y tesorero de la AMIA, respectivamente, por la imposibilidad de realizar la Asamblea. También observamos que no asistió un número significativo de los 34 representantes de asociados correspondientes al Bloque Unido Religioso, situación ésta que se viene repitiendo en cada convocatoria.
En este caso no se puede considerar que exista una justificación “política”, pues son dirigentes del Bloque Unido Religioso quienes están al frente de la conducción de la AMIA, y algunos de sus referentes consideran que van a seguir en el poder en la próxima cadencia.
Hace tiempo, cuando se produjo una situación similar, escuchamos que no todos los representantes de asociados del Bloque Unido Religioso estaban compenetrados con el accionar de la Kehilá de Buenos Aires. En ese momento pensamos que era la interpretación apresurada de algunas ausencias, pero hoy, luego de dos años y medio de gestión y cuando un sector de los socios de la AMIA se está uniendo para vencer al Bloque Unido Religioso en la próxima elección, el hecho que se sucedan estas ausencias -excepto en casos muy puntuales que puedan existir- puede ser consecuencia de que algún sector raigal (ortodoxo) que integra esa unión no esté de acuerdo con lo realizado en este período en materia de observancia halájica o por falta de un compromiso efectivo con la institución.

Ausencias que significan presencia

La utilización del recurso de no dar quórum es muy común en nuestro país, y por lo tanto, el utilizarlo en la AMIA es tan válido, por más que disguste, como en el resto de los ámbitos. En este caso, las ausencias están significando que hay un sector que, por este intermedio, hace notar su presencia; es decir, que existe y pretende algo distinto.
Si las ausencias son el resultado del desinterés, el mensaje es muy distinto. Significa que quienes los incluyeron en las listas electorales no evaluaron correctamente cuál sería su función, quizá porque consideraron que lo importante era ganar los comicios y para ello necesitaban incluir en la nómina a personas que aportaran votantes.
Ambas situaciones son expresiones del sistema democrático que impera en la AMIA para la elección de sus autoridades, del cual participa un porcentaje exiguo de los asociados con derecho a hacerlo (en las últimas décadas, la cantidad de votantes siempre estuvo bastante lejana al 50% del padrón). Esto implica una ausencia muy significativa, que también se puede interpretar como la presencia de una importante falta de interés que el liderazgo dirigencial no logra modificar, tal vez debido a que no sabe cómo captar a esa masa poblacional o, lo que sería mucho más grave, no le interesa hacerlo.

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