El Congreso Judío Mundial (WJC, por sus siglas en inglés) transmitió al Papa Benedicto XVI su preocupación por las nuevas formas de antisemitismo y la amenaza del Islamismo radical en Medio Oriente.
La comitiva del congreso estuvo encabezada por su presidente, Ronald Lauder, su secretario general electo Dan Diker y el subsecretario general Maram Stern.
Durante la audiencia, Benedicto XVI calificó de “inaceptable” cualquier forma de discriminación e instó a que judíos y católicos trabajen juntos para luchar contra el antisemitismo.
En tanto, Lauder comentó que durante el encuentro pudo conversar con el Pontífice acerca de "cuestiones críticas que afectan a los judíos del mundo".
En este sentido, durante el encuentro se trató la negación de los lugares sagrados judíos (el Monte del Templo, el Muro de los Lamentos y la tumba de Rajel) que son santos tanto para el judaísmo como para el cristianismo y la creciente amenaza de un Islam fundamentalista en Oriente Medio.
Por su parte, Benedicto XVI afirmó que la Iglesia reconoce la conexión profunda e histórica del pueblo judío a su antigua patria, la Tierra Santa, que se remonta a la época de Abraham, y expresó su compromiso de ayudar a reforzar el entendimiento de esa conexión entre las personas en todo el mundo.
De acuerdo a lo informado por el WJC, los líderes judíos también mantuvieron reuniones con importantes funcionarios italianos, incluyendo al Ministro de Relaciones Exteriores Franco Frattini.
Durante el encuentro, Lauder reconoció el apoyo brindado por Italia a Israel y la amistad con el pueblo judío.
Italia "tiene un rol fundamental en los avances en el proceso de paz en Medio Oriente", destacó Lauder.
En tanto, Frattini le entregó a Lauder la Orden de la Estrella de la Solidaridad italiana.
GB
432

