Sharón canceló anoche una entrevista con el primer ministro palestino Ahmed Qurea (Abú Alá), prevista en principio para mañana martes, y continuaba las negociaciones con Estados Unidos para plasmar su iniciativa destinada a una «desconexión» unilateral de los palestinos a raíz de un largo estancamiento del proceso de paz.
De momento, se ignora cuándo se reanudarán las conversaciones preliminares para acordar la agenda para que pueda concretarse esa futura entrevista entre Sharón y Abu Alá, misión en la que llevan ya cinco meses los directores de sus respectivas oficinas.
HAMAS y las Brigadas de los Mártires de Al Aksa, afiliadas a Al Fatah, se responsabilizaron del ataque de ayer en Ashdod, puerto por el que pasa más del 50 por ciento de las importaciones de Israel.
Una de las primeras consecuencias del ataque en el puerto ha sido, como es habitual en esta «guerra de venganzas» entre israelíes y palestinos, prohibir la entrada a Israel de 9.000 obreros de Gaza.
En cambio, las autoridades militares permitieron el acceso de unos 4.000 trabajadores a la zona industrial de Erez, en el norte de la franja de Gaza. En cambio, los pasos de Karni y Sufá, por los que pasan las importaciones y exportaciones agrícolas e industriales entre ese territorio palestino e Israel, operaban con restricciones.
El paso fronterizo en Rafah, sobre la frontera de Gaza con Egipto, que controla el Ejército israelí, operaba normalmente.
Los jefes del dispositivo de seguridad israelí seguían intrigados esta mañana acerca de cómo hicieron para llegar hasta el puerto de Ashdod, donde existen depósitos de materiales inflamables, los dos suicidas, de 18 años, procedentes de la cercada Gaza.
En medios políticos de la derecha nacionalista se recomendaba a Sharón, en plena campaña para imponer una «desconexión» unilateral de los palestinos, y una retirada de la franja de Gaza, que proceda a apresar o a atentar contra la vida de los dirigentes de HAMAS, entre estos su mentor, Ahmed Yasín, que hace unos meses salió con heridas leves de un ataque de helicópteros Apache de Israel.
Algunos de sus ministros exigían la expulsión del presidente de la ANP, Yaser Arafat, confinado desde hace dos años en Ramala.
Yasín y el portavoz de HAMAS, Abdelaziz al Rantisi, que también sobrevivió a un ataque de la Fuerzas Aérea israelí, advirtieron anoche que los Batallones de Azedín al Kasem, el brazo armado de esa popular organización integrista, continuarán con la lucha «hasta que los sionistas se retiren de las tierras palestinas».
Fuentes del Gobierno informaban de que los servicios secretos intensificarán su vigilancia sobre los dirigentes de las facciones palestinas, alzadas desde hace tres años y medio contra la ocupación militar israelí en Gaza y en Cisjordania.
Los organismos israelíes de seguridad fueron puestos en estado de alerta máxima en todos los aeródromos y puertos marítimos del país ante la prevención de que puedan producirse más de 40 ataques palestinos en potencia, según informaciones de los servicios secretos (Shin Bet).
Soldados israelíes apresaron hoy en sus habituales redadas nocturnas, al menos a cinco militantes de la resistencia en los distritos cisjordano de Naplusa y Ramala, según fuentes militares. EFE
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