Por Lucas Colonna .- La hipótesis de romper relaciones con Irán, en sintonía con las peticiones de las entidades de la comunidad judía en Buenos Aires, agitó las aguas en la Cancillería.
Un ala de la diplomacia ha comenzado a advertir sobre el impacto negativo que podría tener una eventual medida en ese sentido en el vínculo con el mundo árabe, en momentos en que se evalúa el tono de la respuesta a las acusaciones formuladas por Teherán en su negativa a la petición de Cristina Kirchner para sustentar el juicio por la voladura de la AMIA en un tercer país.
Los movimientos mantienen en alerta a la diplomacia. En paralelo con los escenarios que se construyen en Buenos Aires, el vicecanciller Alberto D?Alotto emprendió un viaje a Marruecos "con agenda abierta", según supo La Nacion de fuentes diplomáticas. A pesar de que el proceso se ha manejado en estricto silencio, Marruecos sería, de acuerdo con altas fuentes oficiales, el país que se contemplaba para sustentar el procedimiento judicial rechazado por Irán. Y Marruecos es, además, lo que puertas adentro del Palacio San Martín se denomina "la puerta de ingreso al mundo árabe".
De acuerdo con las fuentes, los efectos de discontinuar formalmente los vínculos con Irán serían negativos, lo que funcionaría como un desaliento al rupturismo.
La diplomacia ofrece dos explicaciones. La primera es que, en rigor de verdad, el diálogo político hoy es prácticamente nulo, con lo cual no tendría efectos en el vínculo. Y la segunda es que oficializar esa ruptura podría repercutir negativamente en las relaciones de la Argentina con el mundo árabe, que justamente fueron reconstruidas y jerarquizadas durante las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner.
"El vínculo económico con Irán hoy es por unos 1500 millones de dólares. El problema no se circunscribe al nexo con ese país: lo que se advierte es el impacto simbólico y político que esto tendría con los países del mundo árabe, con quienes el volumen de negocios y de posibilidades es infinitamente mayor y con quienes se está trabajando denodadamente desde hace años", explicó un diplomático conocedor como pocos del trazado de los vínculos económicos del país con el extranjero.
Cuando se habla del mundo árabe, la mirada está puesta esencialmente en los países del norte de Africa, entre los que se destacan Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto. La visión de la Cancillería es que existen en esos mercados diversos sectores de interés para el país: alimentos, textil, automóviles y autopartes, máquinas, artefactos eléctricos, instrumental médico, químicos, plásticos y cueros.
Pese a la importancia que concede a sus vínculos con la comunidad judía, la presidenta Kirchner ha impulsado desde que asumió una fuerte política de vinculación con esta parte del mundo, bajo la consigna de revitalizar la cooperación Sur-Sur, y defendió en todos los foros la creación de un Estado palestino.
A estas posiciones se sumaron un sinfín de visitas y cumbres bilaterales y multilaterales. Apenas tres meses atrás, la jefa del Estado recibió al primer ministro de Kuwait, el jeque Nasser Al Mohammed Al Ahmad Al Jaber Al Sabah. Lo mismo hizo a principios de julio con el presidente de Siria, Bashar Al Assad. Pero sin duda el evento más importante fue la gira que hizo en 2008 por Argelia, Túnez, Libia y Egipto, donde buscó concretar negocios en materia energética y alimentaria. LA NACION
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