Los líderes de Medio Oriente rivales, Siria y Arabia Saudita, se encontraron ayer para discutir el aumento de tensiones en el Líbano que amenaza con separar la coalición gubernamental del país y desparramar molestias en uno de los rincones más volátiles de la región.
Los dos países apoyan distintas facciones en el Líbano y están preocupados de que el tribunal de la ONU que investiga el asesinato del 2005 del primer ministro Rafik Hariri rompa la coalición del gobierno.
Arabia Saudita era cercano a Hariri y apoya las fuerzas políticas leales a su hijo, Saad, que es el actual primer ministro del país. Siria, que dominó al Líbano por décadas, apoya a Hezbollah, el poderoso grupo militante en el gobierno libanés.
Rafik Hariri fue asesinado en un bombardeo masivo en Beirut en febrero del 2005, el cual muchos culparon a Siria, que niega estar involucrado.
La agencia de noticias oficial saudita informó que las charlas entre el presidente sirio, Bashar Assad, y el rey saudita Abdullah tocaron el tema de las tensiones de la región pero no dio detalles.
Se espera que el tribunal de la ONU acuse a los miembros de Hezbollah este año, elevando preocupaciones de posible violencia entre la fuerza chiíta y los aliados de Hariri, que son en su mayoría sunnitas.
El encuentro de ayer en la capital saudita reflejó el aumento de cooperación entre quienes una vez fueron fuertes rivales.
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