Inicio NOTICIAS Irán, Siria y la AMIA: dos pistas que convergen

Irán, Siria y la AMIA: dos pistas que convergen

Por
0 Comentario

Dicho en términos sencillos, ni el gobierno argentino confía en los argumentos que empleó el juez federal Juan José Galeano al pedir la captura internacional de trece iraníes por la voladura de la AMIA. ¿Confiará la justicia inglesa cuando, en pocas semanas, decida si extradita al ex embajador de Teherán en Buenos Aires, Hadi Soleimanpour, detenido en Londres a instancias de Galeano por su presunta actuación en el peor atentado en nuestro suelo y el más grave contra una comunidad judía fuera de Israel?
.
El Gobierno ha quedado entrampado en un laberinto heredado del menemismo, donde tan importante como averiguar quiénes y por qué volaron la AMIA -no se sabe aún con certeza-, es averiguar por qué ha sido tan llamativamente desastrosa la investigación de nueve años. Más de un experto en el tema opina que con la respuesta al primer interrogante también quedaría respondido el segundo.

.
Tras el arresto de Soleimanpour, Teherán acusó al «sistema judicial argentino» de «implementar las órdenes de Israel» y congeló las relaciones económicas y culturales, además de amenazar con «fuertes medidas» que no precisó.
.
Por toda respuesta, el Gobierno emitió un ínfimo comunicado que trasluce sus dudas: «La detención resulta de un requerimiento del juez competente.» Traducido: pregúntenle al juez.
.
Pero Galeano comunicará a la justicia inglesa que se basa, entre otros elementos, en un informe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que, como su nombre lo indica, es un organismo estatal y depende de la Presidencia. Claro que la SIDE que produjo el informe en enero último, durante la gestión del menemista Miguel Angel Toma, está tan sospechada como el juez.
.
A todo esto, ¿hay indicios serios de la participación iraní? Sí. Pero la historia del ingreso de Irán en la trama judicial de la AMIA es también la historia de la exclusión, en la misma trama, del papel de Siria y de varios argentinos de origen sirio muy allegados al entorno del ex presidente Carlos Menem, del mismo origen.
.
Resulta sospechoso este camino de dos vías paralelas y de dirección opuesta: la sobreactuación del papel de Irán y la creciente invisibilidad de Siria y los sirios, cuyo eventual protagonismo figura en los mismos documentos internacionales que hablan de Irán. Sobre todo si se tiene en cuenta que aún existe un enorme agujero negro entre los iraníes acusados por Galeano -entre ellos, el jefe del servicio de inteligencia iraní Alí Fallahijan, el ex consejero cultural de la embajada de Teherán Moshen Rabbani y el jefe del Hezbollah libanés Imad Moughnieh- y el puñado de argentinos hoy sometidos a juicio oral: el doblador de autos Carlos Telleldín y los policías bonaerenses encabezados por el comisario Juan José Ribelli.

.
Los elementos contra Telleldín y los policías llegan hasta una semana antes de la voladura del 18 de julio de 1994, que arrojó 85 muertos y centenares de heridos. No se sabe quiénes compraron los explosivos ni quiénes armaron el artefacto. Los explosivos se conseguían en el mercado local y es muy probable que la compra se efectuara en la Argentina. El informe de la SIDE, que en otros puntos recoge datos interesantes, aquí sostiene que el explosivo recorrió una ruta inverosímil desde Colombia a Venezuela, y de allí a Brasil, hasta llegar a Buenos Aires desde la Triple Frontera.

.
En verdad, la trama argentina puede ser mucho más amplia de lo que se supone, y ésta sería una razón para cargar todas las culpas sobre Irán. Esa razón podría explicar, además, el por qué de la desastrosa investigación de Galeano y la SIDE, acusados de perder u omitir pruebas, fabricar anónimos y pagarle 400.000 dólares a Telleldín para que efectuara una declaración en la que acusó a los policías de haberse llevado la Trafic que tal vez se usó en el atentado.

.
¿Por qué Irán y Siria? ¿Y por qué la Argentina?

.
Tanto las autoridades israelíes como la justicia argentina aseguran que las voladuras de la embajada de Israel en 1992 y la de la AMIA fueron obra de Hezbollah, un grupo libanés -hoy partido político- que en todos los informes de política internacional figura respaldado por Irán y Siria. No así en los papeles de la causa AMIA, donde Irán luce solitario en su apoyo a Hezbollah.
.
Varios autores sostienen que la razón para que la Argentina apareciera de la noche a la mañana víctima de un conflicto ajeno se debería a las promesas incumplidas del precandiato presidencial Menem de proveer tecnología nuclear a Irán y Siria a cambio del financiamiento de la campaña que lo llevó a la presidencia. Alberto Kohan ha negado el aporte de capitales árabes.
.
Entrevistado por Página/12 en 1999, el ex diplomático menemista Oscar Spinoza Melo contó que en 1988 acompañó a Menem y a su entonces cuñado Emir Yoma en un viaje de recaudación a Medio Oriente y que presenció en Damasco la reunión de Menem con el presidente sirio Hafez al-Assad, y luego con el vicepresidente primero Abdul Halim Haddam. «Menem le aseguró a Haddam que triunfaría y necesitaba apoyo de su madre patria por la mala situación financiera del Partido Justicialista. Agregó que ayudaría a Siria contra los enemigos de la nación árabe. Haddam le preguntó si cooperaría en el campo de la energía nuclear, pues para Siria era de vital importancia tener un reactor. Ante mi estupor, Menem respondió que no habría problemas en facilitarle alguno. Yo no podía patearlo debajo de la mesa porque no había mesa. Cuando salimos yo estaba helado. Era obvio que no querían energía nuclear para iluminar Damasco. `¿Te das cuenta de que no podrás cumplir la promesa? ¿No te das cuenta de las implicancias?´ Menem minimizó el episodio y lo liquidó con algo así como: `De alguna manera lo vamos a arreglar´».

.
Cuando Menem se alineó con Estados Unidos, Siria, guarida de terroristas internacionales, tuvo que conseguir su reactor nuclear en China.

.
Los motivos de Irán

.
Tampoco a Irán le faltaban motivos para una represalia. Por presión norteamericana, en diciembre de 1991 el menemismo abortó una venta a Teherán de tecnología nuclear de Invap. En las negociaciones nucleares habría intervenido Karim Yoma, hermano de Emir. Menem le había creado en la Cancillería una Secretaría de Proyectos Especiales que condujo acuerdos de cooperación con Irán, Irak, Siria, Taiwán, Italia y España. Karim Yoma quiso venderle proyectos nucleares por 300 millones de dólares a Irán y cinco submarinos a Taiwán. El entonces canciller Domingo Cavallo boicoteó esos negocios que Yoma ha negado.

.
Teherán, el principal comprador legal de armas argentinas durante el gobierno de Raúl Alfonsín, también habría financiado las ventas clandestinas de nuestro armamento al régimen musulmán de Bosnia. Este material partió en los mismos buques que zarpaban de Buenos Aires entre 1993 y 1995 con el contrabando de armas a Croacia. El negociado de las armas del Ejército, en el cual Menem fue sobreseído la semana pasada, tiene muchos, demasiados puntos de contacto con la AMIA.

.
Abolghasem Mesbahi, el ex agente del servicio de Inteligencia iraní que en 1998 y 2000 declaró en la causa de la AMIA como Testigo C, no sólo acusó a Teherán de los dos atentados, sino que se refirió a ventas clandestinas de armas a Irán en el gobierno de Menem, y señaló como intermediario al oficial de Inteligencia Hamid Nagashan.
.
Lo interesante es que también dijo que, mientras Fallahijan fue el «responsable de la preparación para la ejecución» de la voladura de la AMIA, Nagashan, junto con Rabbani, colaboró en el «control de la preparación en la Argentina». Agregó que esto se lo contó Nagashan, quien «se dedica a conseguir explosivos (…) y los entregaba a quienes debían llevar a cabo el atentado». Nagashan no fue requerido por Galeano.
.
En el Testigo C se basó la SIDE para sostener que el explosivo pasó de Venezuela a Brasil. Pero el mayor impacto lo logró C al afirmar que Irán le depositó diez millones de dólares a Menem en un banco de Suiza para que ocultara el papel de Teherán en la voladura de la embajada, pago que Menem ha negado y es objeto de una lenta investigación en los tribunales suizos. La lentitud de la Justicia argentina parece haber contagiado a la justicia suiza desde que ésta empezó a recibir nuestros exhortos.
.
No debe obedecer a la casualidad que iraníes y sirios aparecieran como los principales sospechosos el mismo día en que estalló la AMIA. El 18 de julio de 1994, a escasas horas de desatarse el infierno en Pasteur 633, el brasileño Wilson Dos Santos telefoneó a la Policía Federal desde Italia y la puso sobre la pista de un grupo de iraníes.
.
Apenas había anochecido cuando otro llamado, que en las actas policiales aparece como anónimo, produjo el primer procedimiento policial de la causa y la detención de tres sirios que vivían en la calle Juncal. Pero uno de ellos, Ghassan Al Zein, trabajaba con Yalal Nacrach, sobrino de Emir Yoma, y era un asiduo visitante de las oficinas del ex cuñado de Menem, según relató Lourdes Di Natale, la fallecida ex secretaria de Yoma.
.
Quizá por estos vínculos, esa noche se abandonó esta primera pista siria mientras se trabajaba la iraní. En realidad, cuarenta días antes del atentado y sin orden judicial, la SIDE había intervenido los teléfonos de la embajada de Irán.
.
Con renovada fuerza, la pista siria volvió a colarse en el expediente pocos días más tarde, al descubrirse que la empresa Santa Rita, del libanés Nassib Haddad, había comprado 425 kilos de explosivos para obras en el dique Casa de Piedra. Sin embargo, no todos los explosivos se usaron en la obra y, nueve meses después de la compra, Santa Rita depositó un volquete frente a la AMIA instantes antes de la explosión.
.
Fue entonces cuando Galeano viajó de apuro a Venezuela para interrogar a Manoucher Moatamer, un iraní prófugo que dijo haber sido auxiliar de Fallahijan y acusó a Teherán. Pero el 11 de febrero de 1998, en una entrevista con The Iranian Brief , Moatamer contó que años después previno a Galeano sobre la posibilidad de nuevos atentados «porque hay muchos sirios en Buenos Aires que están a sueldo del MOIS (Ministerio de Inteligencia y Seguridad) y muchos taxistas iraníes que fueron usados por el MOIS para apoyar operaciones terroristas». En la entrevista mencionó, en otro contexto, a un todavía desconocido Osama ben Laden.
.
Al finalizar julio de 1994, una hábil campaña del gobierno permitió reinstalar la pista iraní gracias a Moatamer, y desplazar la de Nassib Haddad. Al libanés lo favoreció un informe, que luego se reveló incompleto, sobre ventas de explosivos. Lo firmó el coronel Carlos Franke, director de Producción de Fabricaciones Militares, luego procesado por el contrabando de armas a Croacia.

.
Resurge la pista siria

.
Pertinaz, la pista siria resurgió con Alberto Kanoore Edul, oriundo del pueblo sirio de Yabrud, como los Menem, a quienes conoció bien, igual que a los Yoma. Edul no pudo justificar un llamado a Telleldín el 10 de julio de 1994 por la camioneta Trafic que el doblador de autos dice haber entregado a los policías. En la agenda de Edul figurarían Rabbani y el apoderado del traficante sirio Monzer al Kassar, visitante de los Yoma. Claudio Lifschitz, ex prosecretario de Galeano, declaró que Edul fue liberado luego de que Munir Menem, hermano del ex presidente, llamara para interesarse por su suerte.
.
Como puede advertirse, las pistas iraní y siria no sólo no son excluyentes, sino que pueden complementarse. Y esto es lo que aseguró con firmeza, el 8 de agosto de 1994, un informe de los especialistas Yossef Bodansky y Vaughn S. Forrest, asesores de los diputados republicanos de la Fuerza de Tareas sobre Terrorismo y Guerra No Convencional de la Cámara de Diputados de Estados Unidos. Se encuentra en el cuerpo 14 del expediente, y en decenas de párrafos coloca en un plano de igualdad a Siria e Irán. Aunque en uno le da primacía a Damasco. «Cuando Teherán y Damasco comenzaron a analizar sus opciones para una operación rápida en el hemisferio occidental, Damasco insistió en que debería realizarse en lo posible en Buenos Aires. La elección del lugar era tan importante -afirman Bodansky y Forrest- que Damasco estaba preparado a contribuir en la operación con elementos controlados por Siria, a pesar del riesgo de quedar vinculado a un acto terrorista.» El informe, que acusa entre otros a Fallahijan y Moughnie, fue aportado a Galeano el 17 de agosto de 1994 por Juan Anchezar, subsecretario de la SIDE. Otra copia aparece en el cuerpo 27 del mismo expediente entregada por los fiscales al volver de Washington en octubre de ese año.
.
Ambas son traducciones pero, según denunció el policía Ribelli, la de Anchezar tiene cuatro fojas más, escritas con otra tipografía, que serían falsas. En ellas se incluye a Telleldín y a Rabbani y se afirma que «la Inteligencia siria confiaba en que sería posible contar con una advertencia adelantada sobre cualquier descubrimiento de la conspiración. Luego del ataque, un desertor iraní declaró que `los elementos más poderosos y reconocidos de la Argentina estaban directamente involucrados en brindar apoyo a los perpetradores del ataque´. Otras fuentes parecieron confirmar esto, diciendo que había agentes sirios de alto rango en el entorno inmediato del presidente argentino.»
.
Hasta en este texto, aparentemente contrabandeado por la SIDE en el informe Bodansky, la pista siria, tan cercana a lo que podría denominarse como pista argentina, se niega a desaparecer.

.
Por Jorge Urien Berri
Fte La Nacion
.

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat