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Testimonios sobre el muro.

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Gavri Beni, 75 años

Miembro de la comunidad colectiva-kibutz-Guivat Oz, al sur de Jenín

Vivimos todos estos años sin el cerco y si bien nadie nos prometió ni nos garantiza ahora que no nos sucederá nada, nos sentimos bastante seguros.

La construcción del cerco no influirá nada en mi sensación porque los que quieren atacarnos siempre hallarán soluciones a los obstáculos que les pongamos.

Lo que hay que hacer es solucionar el conflicto mismo, sea como sea. Tenemos que llegar a la paz por cualquier forma y eso no se logra con cercos.

Es verdad que hay problemas y que quizás técnicamente el cerco, en algún sitio, podría impedir infiltraciones, sea para atentados como para robos, pero mirando a largo plazo, creo que esa no es la solución.

En estos momentos, después de todo lo que las partes han vivido, con ambos pueblos tan cansados de esta guerra que nos ha separado, la situación es tan difícil que creo que hay muchos palestinos que sí quieren lograr la paz. Es verdad que no todos la quieren, pero nosotros debemos fortalecer a los que sí.

Hay que encontrar la forma de coexistir, no de alejarnos. Aquí en la zona, precisamente por vivir cerca de los palestinos, por un lado podemos sentir más la problemática, pero por otro sentimos también más la necesidad de ver cómo cooperar más y cómo acercarse, no de alejarse cada vez más, mediante cercos, muros o lo que sea.

Admito sin embargo que hay un dilema, porque no podemos ver todavía cómo lidiar entre esta convicción de que las separaciones no llevan a nada y por otro con la necesidad natural de todo ser humano de tratar de defenderse.

Eso nos lleva a la convicción más profunda de todas: únicamente la paz , una paz justa y digna, permitirá una verdadera seguridad.

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Muhamad Fuad Agbaría, 55 años

ciudadano árabe israelí de la ciudad de Um el-Fahem

Tengo serias dudas respecto al cerco y cada vez me parece algo peor.

Recordemos que pasa por nuestra ciudad y las autoridades confiscan tierras para construirlo. Ofrecen a la gente indemnizaciones pero eso no sirve demasiado a nadie porque cuando tus campos quedan cortados , el dinero no es lo principal.

Yo lo siento directamente, aunque no porque me afecte en cuestión de trabajo en plantaciones o nada por el estilo. Vivo en el barrio Wadi Milhem, en el extremo de Um el-Fahem más cercano a la ciudad de Jenin y veo cómo los puestos de control de la policía en relación al cerco han sido colocados no sobre la frontera misma sino más adentro, prácticamente en camino a mi casa.

Yo soy un ciudadano decente, que cumple las leyes. ¿Acaso no me conocen ya cuando paso diariamente al trabajo y luego regreso? Parecería que no, porque siempre vuelven a revisar.

El problema es que por un lado me parece que el cerco está mal, porque no creo que ayude a evitar atentados y porque se está quitando tierras a agricultores de la zona, pero por otro creo que la idea de separarse sí es apropiada. Lo mejor es que cada uno esté en su lado, viviendo lo suyo, para que ninguno pueda molestar al otro, ni los palestinos a los israelíes ni los israelíes a los palestinos.

Todo ésto no significa que no se pueda lograr eventualmente la paz, pero aunque las cosas han ido mejorando últimamente, no debemos olvidar que todo depende de una gran voluntad política de ambas partes y no estoy seguro de cómo eso funcionará en el terreno.

El cerco no ayudará a agregar seguridad o al menos no a garantizarla.

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Beni Yaakobi, de 43 años
Habitante de Bat Hefer, cerca de la ciudad palestina de Tulkarem

Nosotros hace ya años vivimos no con un cerco como el que se está construyendo, sino con una muralla que nos separa de Tulkarem o mejor dicho que trata de protegernos de los tiroteos que eran constantes. Se construyó hace ya varios años y la intención era clara: impedir que los disparos, en realidad no tanto de Tulkarem sino de la aldea Shueike en esta zona, lleguen a nosotros.

Vimos numerosas marcas de bala en el muro, con lo cual está muy claro que sin esa vía protectora, alguien habría pagado por su vida la cercanía a una localidad palestina, en medio de este conflicto. Si la muralla no existiera habrían matado o herido a la gente que iba por la calle.

Es más: en determinado momento, debido al incremento de la violencia, se decidió extender la muralla otros dos kilómetros en dirección a Tulkarem y se agregó otro metro a sus ya existentes tres metros de altura.

Antes de la intifada, mi familia y la mitad de la población de Bat Hefer hacía todas sus compras en la vecina ciudad palestina de Tulkarem y gente de allí venía trabajar a Bat Hefer. Ahora, nadie se acerca y con los amigos personales que tengo en Tulkarem no puedo estar en contacto porque temen que los tilden de colaboradores con Israel.

Lo menciono porque está claro que el problema existe y que al menos por ahora, es mejor estar separados. Pero éste no es mi sueño, sino todo lo contrario.

Creo que si se logra concretar un acuerdo de paz, podremos romper la muralla para que se pueda pasar libremente. Ambas partes perdieron con esta intifada, pero creo que más adelante llegará la paz y habrá un cambio. Y cuando llegue ese momento, me alegrará poder destruir la muralla, así como se rompió el Muro de Berlín.

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Eliahu Segal

Habitante del kibutz Mefalsim; secretario del director del Consejo Regional Shaar Haneguev, junto a Gaza

Yo puedo hablar del cerco separatorio hoy en construcción, teniendo bien presente el significado del cerco que existe desde hace unos años alrededor de la Franja de Gaza, junto a la cual yo vivo. Fue una decisión adecuada y correcta. Diría que salvo muy pocos casos aislados, de intentos de infiltración de palestinos a Israel, el cerco frenó todos esos esfuerzos y dió las respuestas necesarias.

A pesar de todos los problemas, esto nos garantizó tranquilidad y calma. No hay ninguna duda que se trata de una fórmula importante, porque si bien el cerco no es solución para todo, reduce los problemas y reduce por ende el peligro.

En cuanto al nuevo cerco, yo vivo lejos, pero sin duda sé que eso da una sensación general de seguridad.Creo que sin el cerco, viviríamos en medio de un constante infierno. En nuestra zona, los 6 mil habitantes de Shaar Haneguev, vivimos frente a la Franja de Gaza, con una población de más de un millón de personas.

No digo en absoluto que todos sean terroristas ¡Dios no permita!, pero el peligro llega de allí y bien sabemos que esa zona es un gran arsenal de explosivos de distintos tipos y hay que tomar medidas contra peligros diversos.

Como ciudadano israelí, creo que un cerco separatorio es una necesidad primordial desde el punto de vista de seguridad.

Estoy seguro que si bien el cerco no solucionará la situación, puede ayudar mucho a reducir riesgos.Pero si el gobierno convierte ésto en un tema político y en lugar de colocar el cerco en los sitios adecuados desde el punto de vista de seguridad, según expertos de profesionales en la materia, lo hace en territorios que no son nuestros para dejar fijada una frontera indebida, eso sería lamentable.

Con eso estaríamos actuando en detrimento de la población palestina y tomando medidas que antagonizarían a los norteamericanos innecesariamente.

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