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MEMORIA Y JUSTICIA

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«Ese que huyó en forma cobarde para no soportar la derrota, ese que permitió que la SIDE no hiciera nada, ese, cuyo nombre no pronunciaremos y que dejó la verdad enterrada bajo los escombros, ese es culpable y exigimos que sea juzgado como encubridor.» Para los Familiares de las Víctimas de la AMIA, ese, Carlos Menem, tuvo cómplices: la maldita policía, la SIDE, el entonces ministro del Interior, Carlos Ruckauf; el entonces gobernador Eduardo Duhalde y todos los que ocuparon la Casa Rosada en los últimos nueve años. Y, por supuesto, el juez: «Doctor Galeano, usted ya no tiene más tiempo, renuncie», le reclamó Jorge Burstein, en nombre de Familiares. Desde la muchedumbre se escuchaban multiplicados los gritos de «¡Beraja! ¡Corach! ¡Kohan!» o sea que la gente pedía también que se acuse, con nombre y apellido, al ex titular de la DAIA, al ex ministro y al ex secretario de la Presidencia, por su papel en llevar al fracaso la investigación. El noveno aniversario del atentado contra la AMIA fue diferente al de los últimos años: hubo mucha gente, cerca de 15.000 personas, y la presencia del presidente Néstor Kirchner le dio otro tono. La concurrencia lo ovacionó, él se quedó quince minutos estrechando las manos del público que se acercó hasta el palco y, un rato más tarde sostuvo que «la investigación del caso AMIA es una vergüenza nacional». En los que fueron, quedó una luz de esperanza.
En la concentración estuvieron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández el titular de Interior, Aníbal Fernández; el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, y el jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, entre otros funcionarios y dirigentes políticos. Alrededor del palco se ubicaron, como siempre, los acongojados familiares de las víctimas, envueltos en llanto y rememorando los rostros, los gestos, de aquellos seres queridos que la explosión arrancó de sus brazos. Ver a los familiares contagiaba llanto a todos los que estaban cerca de ellos. Más allá del mayor o menor énfasis de los discursos, el acto dejó varias polémicas flotando en el ambiente. Dos de los tres oradores hablaron de la responsabilidad iraní. Argumentaron que el ataque lo decidieron los líderes de Irán y usaron mano de obra de la organización Hezbollah.
«Fue un acto de guerra planeado y ordenado por el gobierno de la República Islámica de Irán, ejecutado por asesinos fundamentalistas de Hezbollah con la complicidad de argentinos, delincuentes de civil y de uniforme», dijo en su discurso el titular de la DAIA, José Hercman. «Sucesivos gobiernos de nuestro país se hicieron los distraídos e incluso aumentaron las relaciones comerciales. Es intolerable que se privilegien los negocios por encima de los principios», reclamó Hercman en un tono de dureza que no solían utilizar los dirigentes de la DAIA en tiempos de Carlos Menem. Lo más fuerte de su discurso fue el anuncio de que la DAIA presentará una denuncia contra la Carlos Ruckauf por incumplimiento de los deberes de funcionario público (ver aparte). El presidente de la AMIA, Abraham Kaul, también sintonizó con la condena a Irán: «Habiéndose acreditado que la planificación del atentado estuvo a cargo de Irán y la ejecución la hizo Hezbollah, exigimos a nuestra Cancillería que concrete los pedidos de información y captura a los imputados iraníes».
Los tres discursos dieron por válidas las conclusiones de una parte de la investigación del juez Galeano: consideran que el armador de autos truchos, Carlos Telleldín, y los policías bonaerenses fueron cómplices del atentado y reclamaron que sean condenados por los jueces del Tribunal Oral. «En el juicio oral ha quedado demostrado sin lugar a dudas la existencia de la Trafic y la participación de Telleldín como entregador del vehículo a la banda de Ribelli –dijo en su discurso el representante de Familiares, Sergio Burstein–. Señores jueces, no se encandilen con las fallas de Galeano. No pierdan el norte de lo que se está juzgando: laresponsabilidad criminal de Telleldín y Ribelli.» Más duro todavía fue el apriete de Kaul. «Está probado que la camioneta la armó Telleldín y que los ex policías la tuvieron en sus manos y la entregaron a los autores materiales. Todos ellos son acusados en el juicio oral y deberán ser condenados.» Con palabras parecidas se manifestó también Hercman.
En este territorio, sin dudas el discurso más fuerte fue el de Familiares, en especial por la referencia a Carlos Menem, al que incluso calificaron de asesino. «Día a día hemos notado cómo a Galeano la causa le quedó demasiado grande», agregó Burstein. «A usted, doctor Galeano, ya no le damos más tiempo. Váyase, renuncie.» También Kaul desarrolló la misma postura, aunque algo más atenuada: «No aceptamos más errores en la investigación del doctor Galeano. La pérdida de tiempo impidió la captura de todos los responsables». Más leve fue la referencia al juez del titular de la DAIA: «El doctor Galeano ha solicitado la captura de algunos iraníes. Es insuficiente», dijo Hercman.
Más allá de las palabras, quedó una expectativa por lo que declaren los hombres de la SIDE en el juicio oral y por la vocación de Kirchner de abrir todas las puertas posibles. También quedó, como siempre, el dolor, expresado al final de su discurso por Jorge Burstein: «¿Cómo expresar lo que sentí hace dos meses al ver a mi nieto Tomás, con sólo un mes de vida, cuando llegó hasta aquí en los brazos de su padre? Tomás vino y se llevó la imagen de su abuela en una rosa roja y en la llama de una vela. ¿Cómo expresar lo que se siente al ver a ese bebé apretado en un abrazo interminable bañado por una catarata de lágrimas que son el resultado de tanto dolor acumulado?».

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