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En AMIA se conmemoró el 65ª Aniversario de la Victoria de los Aliados sobre la Alemania nazi

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El conductor Shaul Hochberger, dio lectura a la Resolución de Presidencia de la Nación, que declaró este acto de “Interés Nacional”, luego de lo cual se entonaron el Himno Nacional Argentino y el Hatikva.
El primer orador fue el presidente honorario de Sherit Hapleita, José Moskovitz, quien agradeció una vez más a los Aliados y al Ejército Rojo “por habernos liberado. Y también recordamos la llegada de los soldados norteamericanos al campo de concentración de Buchenwald que no pudieron contener sus lágrimas ante los cuerpos esqueléticos y extremadamente frágiles de los sobrevivientes. No en vano el general Eisenhower les pidió a los periodistas presentes que registraran y archivaran con fotos y documentos esas escenas inimaginables e indecibles para que en el futuro nadie pudiera decir ‘esto no ocurrió’”.
Moskovitz también se refirió a los negadores del Holocausto: “Vivir a para contar, nos enseño con su ejemplo Primo Levi. Ese fue y será por siempre nuestra máxima de vida a pesar de los nefastos negadores que aún subsisten en la actualidad y las permanentes amenazas del presidente de Irán de eliminar al Estado judío, único estado democrático de Medio Oriente. Lamentamos profundamente que hasta el día de hoy ningún estado miembro de la ONU haya propuesto la expulsión de ese país”. Además aseguró que “para evitar que esta historia se repita es imprescindible recordar la Shoá. Agradezco a cada uno de ustedes el comprender por qué es tan importante para nosotros la memoria. También en nuestra Argentina debemos preservar la memoria honrando a todas las víctimas de la dictadura”.
Luego de un espacio musical se encendieron 6 velas en recordación de los 6.000.000 de judíos asesinados por el nazismo y se rindió un minuto de silencio.
El siguiente orador fue el embajador de Francia, Jean-Pierre Asvazadourian, quien indicó “el 8 de mayo de 1945 millones de familias lloraban a sus hijos muertos en los combates y ya todos sabíamos de los horrores descubiertos por las tropas aliadas en los campos de concentración. Tanto ayer como hoy la monstruosidad nos llama a recordar y a meditar. Le debemos a las víctimas de la barbarie una memoria viva”.
“No se trata de limitar la conmemoración de los horrores del nazismo a la condena de la infame barbarie de algunos. La Shoá nos interroga a todos nosotros, los humanos, nos impone reflexionar sobre la facilidad de nuestra condición y cuestionar todas nuestras referencias, la salud de nuestra generación. No se trata de enjuiciar solamente el pasado, lo que nos toca desde entonces es pensar nuestro presente y organizar nuestro futuro para que nunca más nos deje conducir por el odio”.
El embajador continuó asegurando que “mi país como otros países europeos, no fue exento de cualquier culpa antes y después de 1939. Hemos correctamente aceptado nuestra parte de responsabilidad. La heroica resistencia que se organizó en todos los sectores de la población francesa, la reacción de la gente anónima que rehusó a ser participe de la infamia, no pueden ocultar nuestras fallas colectivas e individuales. Sería demasiado atrevido considerar que hemos exorcizado definitivamente la obscuridad del trágico capítulo de nuestra historia europea. La memoria colectiva sigue siendo una obligación y por eso estoy aquí hoy, entre todos ustedes”.
El juez federal de la Nación, Daniel Rafecas, fue en esta ocasión el orador invitado, se refirió al significado de la verdad y la justicia frente a lo ocurrido, y aseguró que “a la verdad se llega a través de las investigaciones, de los relatos de los combatientes, de los sobrevivientes y este – les aseguro – es el mejor antídoto para combatir el negacionismo y el relativismo de los genocidios perpetrados tanto en Europa como en nuestro país”.
“La historia de la Segunda Guerra Mundial y la historia de la Shoá no se pueden comprender sino es enlazando los episodios históricos. El desprecio de los nazis, ese prejuicio del que partían los lleva a un error, que fue no contar con la resistencia, yo diría sobrehumana, de los soldados rusos que estaban combatiendo en el frente y también de los partisanos que en la retaguardia del ejército nazi hicieron todo lo posible por impedir el avance de las tropas alemanas. Partisanos entre los que había muchísimos judíos que habían escapado de los guetos y los campos de concentración”.
El juez federal expresó sobre la negación del Holocausto que “la verdad, la búsqueda de la verdad, es lo que nos va a llevar a disipar definitivamente las teorías negacionistas del Holocausto. Cuando uno estudia la historia, las explicaciones aparecen, todo tiene explicación, y lo mismo podemos decir del terrorismo de estado en la Argentina”.
“En términos históricos ha sido muy poco tiempo el que ha pasado, las heridas siguen abiertas, la búsqueda de justicia sigue en pie de lo crímenes cometidos por los genocidas nazis y los mismo tenemos que hacer nosotros con nuestros propios criminales, terroristas de estado que han proliferado en la Argentina”, concluyó.
El embajador del Estado de Israel, Daniel Gazit, fue el siguiente orador, quien dijo, entre otros conceptos: “No es casualidad que se hacen estos actos, aquí en la AMIA, todos los años, pues acá se sufrió un atentado y es un símbolo de la resistencia judía. Siempre hubo resistencia judía en el mundo. En la Segunda Guerra Mundial participamos nosotros como pueblo. Es una manera de decir, ‘participamos’. Fuimos las víctimas preferidas por los criminales nazis”.
El embajador continuó indicando que “Todo el mundo lo sabe, estamos hablando de 6.000.000 de judíos asesinados, pero sí participamos. Estamos conmemorando la victoria, y nosotros luchamos. Luchamos en los guetos, con los partisanos y luchamos en los ejércitos. Un millón y medio de judíos participaron como soldados en los ejércitos aliados, en los de la Unión Soviética, de Polonia, de Francia, etc., y 300 mil de ellos murieron”.
“El pueblo judío no se ha recuperado de esa pérdida, perdimos un tercio de nuestro pueblo y todavía no llegamos al número que éramos antes de la Segunda Guerra Mundial, estos son fríos datos. Esa fue una de las guerras entre el bien y el mal, y quien ganó, el bien por eso estamos aquí reunidos. Pero no fue fácil, ni tan evidente, fue un gran sacrificio y si Hitler no hubiera sido tan loco esa guerra pudiera haber terminado de otro modo; si hubiera dejado a sus científicos desarrollar la bomba atómica y hacerla antes que los norteamericanos. Ellos hablaron del arma fatal que iba a decidir la guerra, la estaban desarrollando y les faltaba poco. No se puede imaginar el mundo si los nazis no perdían, no queremos pensar en eso, pero la lucha continúa y decidimos nosotros, los sobrevivientes, que hay que cambiar el mundo”.
Por su parte, Aldo Donzis, presidente de la DAIA manifestó “Este acto tiene un matiz diferente al que poseen las conmemoraciones que recuerdan el extermino de seis millones de nuestros hermanos. Sin minimizar el horror, sin olvidar a nuestro mártires, el aniversario que hoy recordamos es también una celebración, la del triunfo de la libertad y la derrota de la opresión”. Luego rindió homenaje a “los millones de combatientes que integraron la fuerzas aliadas, a los que ofrendaron sus vidas enfrentando el mal absoluto (…) Al mismo tiempo, no podemos olvidar la indiferencia de buena parte del mundo y de aquellos gobiernos que hicieron oídos sordos al llamado de nuestros hermanos perseguidos, quienes clamaban por encontrar vías de escape que les abrieran sus puertas para salvar vidas. Tampoco olvidaremos la negativa del alto mando aliado de bombardear las vías férreas que conducían a los campos de exterminio. Cuantas vidas podrían haberse salvado”.
Donzis agregó: “tal como ha señalado reiteradamente Elie Wiesel, la Shoá no comenzó con hornos crematorios, comenzó con palabras de odio. En una ocasión como la que hoy nos congrega no podemos dejar de señalar cual ha sido el germen, el proceso que condujo a la catástrofe que vivió la humanidad. El desprecio al diferente, el nacionalismo exacerbado y enfermizo, las ansias de poder sin limites, el desprecio por las normas de convivencia democrática, la complicidad de numerosos sectores profesionales, empresariales, académicos, sindicales y la indiferencia de tantos otros fueron allanando el camino hacia la tragedia”.
También Donzis hizo una análisis de la realidad al afirmar “Cuando asistimos a renovadas expresiones de odio por parte de jefes de Estado, que osan negar la Shoá e incitar nuevos exterminio, cuando hay personajes en nuestro propio país que avalan y justifican estas conductas perversas, cuando proliferan incitaciones al odio por Internet y en las páginas de la Web de importantes periódicos se reiteran agravios antisemitas firmados con cobardes seudónimos, cuando asistimos a profanaciones de cementerios judíos y a manifestaciones callejeras por parte de turbas que enmascaran su odio antijudío bajo un disfraz antisionista, tenemos la obligación, todos los actores sociales, gobiernos y sociedad civil y particularmente los educadores, de alentar, de denunciar, de reflexionar y especialmente de considerar cualquier agravio, cualquier ataque, como un atentado contra toda la sociedad”.
Julio Schlosser, secretario general de la AMIA, expresó “Memoria, verdad, justicia, educación. Estos términos los venimos escuchando y los han reiterado quienes me precedieron en el uso de la palabra, sin embargo hace 65 años de la capitulación del régimen nazi, es necesario recordar que el Holocausto no se dio en una zona donde la educación no existía. El Holocausto se dio en la zona más culta y educada de Europa. Entonces es nuestro compromiso agudizar nuestro ingenio, porque a pesar que lo sentimos como algo que nos brota, memoria, verdad, justicia y educación, tenemos que buscar otras formas para que la sociedad entienda, para que el mundo entienda que no puede dejarse llevar por este tipo de personas, personeros de la destrucción”.
“Estamos acá en la AMIA, la víctima de uno de los atentados más horrendos que sufrió la República Argentina. Este fue precedido por el ataque a la Embajada de Israel, y el mundo volvió a hacer oídos sordos. No se dio cuenta en su momento que estos eran los dos primeros ataques del terrorismo internacional. Más tarde, cuando pasó Atocha, cuando pasó Londres, cuando pasaron las Torres, ahí el mundo se dio cuenta cual era el verdadero enemigo. Entonces es necesario tomar conciencia de cuales el verdadero enemigo”.
“Memoria, verdad, justicia, educación, pero hay que saber distinguir donde está el enemigo, porque como se dijo recién: el Holocausto no se inició en Auschwitz, y hoy vemos que el mundo se encuentra impasible ante aquellos que pregonan la destrucción del Estado de Israel, el mundo se encuentra impasible a que en manos de está gente se encuentren ahora armamentos nucleares”. Para concluir, aseguró que más allá de los reclamos, más allá de los discursos, el mundo debe tomar partido, después es tarde. Queridos sobrevivientes, ustedes son el ejemplo ara todas las generaciones futura. Su lucha inclaudicable hasta ahora no debe caer en saco roto. Ojala aprendamos, pero aprendamos bien y sepamos distinguir que debemos hacer. Somos memoriosos, buscamos la justicia, cultivamos la verdad, pero nos falta saber como combatir este flagelo que es el terrorismo”.
El acto culminó con la entonación del Himno de los partisanos y estuvieron presentes el Gran Rabino Shlomo Benhamú; el secretario de Relaciones Exteriores, Victorio Taccetti; miembros del cuerpo diplomático acreditado en Buenos Aires; sobrevivientes de la Shoá; una delegación de Abuelas de Plaza de Mayo y otra de Madre de Plaza de Mayo línea fundadora; dirigentes y miembros de la comunidad


EACh-GL

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