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La escuela Ramat Shalom del GBA pide a dirigentes judíos que aporten a la consolidación del proyecto educativo en Ramos Mejía

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El primero consiste en la descripción de la institución, que fuera “fundada y creada por la AMIA en 1999, comprometiendo su participación en la gestión y el sostenimiento de las becas para transporte y educación”, que es actualmente la única escuela judía en la zona oeste del gran Buenos Aires, que “según los estudios de AMIA y el JOINT viven en el Gran Buenos Aires 58.900 judíos que se reconocen como tales y de estos entre 18.000 y 22.000 viven en el oeste del Gran Buenos Aires”, en la cual existe “un alto porcentaje de familias sin capacidad económica para acceder a la educación judía”, muchas de las cuales que reciben ayuda social de la Fundación Tzedaká y Jabad Lubavitch.
Este ítem también informa que el alumnado creció un 30% entre los matriculados en el corriente año y el 2009, siendo su número total de 130; que el estado edilicio de la escuela es excelente; que el nivel pedagógico es muy valorado por los padres; que el pago de sueldos al personal está al día; que mensualmente subsidia 20.000 pesos en concepto de transporte, destinado a alumnos que viven en zonas alejadas de la ubicación de la escuela.
El segundo ítem esta relacionado con el “problema central” que enfrenta, pues necesita obtener “recursos de 80.000 pesos mensuales para cubrir las becas de transporte y educación de las familias con menos posibilidades económicas. Sin este aporte, estas familias quedan marginadas de la comunidad judía”, pues consideran que de equilibrarse el presupuesto durante 3 años, de establecerse una conducción comunitaria y de sostener una dirección ejecutiva, se duplicará – en ese período – su alumnado. De esta manera, afirmaron que “la tarea de brindar educación judía en el Gran Buenos Aires no es una responsabilidad solamente de los judíos que allí viven. Así como AMIA creó esta escuela en 1999, hoy es el momento de establecer un proyecto comunitario, que involucre verdaderamente a la entidad central y a la Coalición Educativa para poder lograr con orgullo que nuestra comunidad, en el sentido amplio, se ocupe de que sus familias con imposibilidades económicas se eduquen dentro del judaísmo”.
El tercer ítem contiene la renuncia del presidente y del vicepresidente de la escuela Ramat Shalom, que se hará efectiva el 31 de mayo próximo, debido a que se declaran “incapaces de proseguir a la cabeza de este proyecto en la próxima etapa, que es la de la consolidación y el crecimiento. No tenemos las fuerzas ni recursos para suplir la responsabilidad y el compromiso comunitario, ni la capacidad para lograr que ese compromiso declarado se transforme en la acción concreta”. Ambos hablaron sobre un proyecto que presentarán ante AMIA y la Coalición Educativa. “Es un proyecto que sin dudas es perfectamente viable o reemplazable por uno superador, debería estar dentro de las prioridades de la agenda comunitaria”.
Finalmente el cuarto ítem es una “solicitud”, que en su aspecto central dice: “Concretamente le pedimos al presidente de AMIA, al presidente de la Coalición Educativa, al director del Joint y al Director de la Agencia Judía, que instalen definitivamente la problemática de la educación judía en el Gran Buenos Aires como una prioridad fundamental e inicien la etapa de consolidación y crecimiento. La comunidad de la zona acompañará también con recursos y alumnos. Sabemos que las escuelas, los templos, los clubes y los movimientos y agrupaciones políticas conocen esta necesidad y estarán atentos y dispuestos a apoyar la iniciativa de la AMIA y la Coalición Educativa en la medida que el tema se instale abiertamente en la agenda comunitaria y se convoque a iniciar la consolidación de la educación, también en el Gran Buenos Aires”.
Concluida la lectura de la Declaración, los señores Dubroff y Pofcher se ofrecieron a contestar preguntas de los asistentes: miembros de la comisión de apoyo a la institución y padres de alumnos; la directora de la escuela; José Scaliter y Pedro Buki, vicepresidente segundo y vocal de la actual Comisión Directiva de la AMIA respectivamente; Samuel Pomerantz, protesorero segundo de la OSA; y la Agencia Judía de Noticias – AJN.
Ante el anuncio de que el presidente y el vicepresidente renuncian a conducir la escuela a partir del 31 de mayo venidero, la Agencia Judía de Noticias les consultó sobre qué pasará a partir del primer día de junio. En respuesta, Eduardo Dubroff  indicó que “Todavía deberá definirse. Las entidades centrales deberán tomar la posta”.
Marcelo Pofcher agregó que en la actualidad “hay aportes que son fijos, pero también que los aportantes, al ver una falta de iniciativa comunitaria estratégica, no están dispuestos a soportar ese déficit de ingresos sino hay un compromiso global. Entonces mes a mes hay que conseguir esos recursos. Lo que estamos pidiendo y se ha solicitado, en AMIA, es poder sentarse en una mesa para resolver un plan estratégico que contemple los recursos que se recaudan permanentemente en la zona, que se incrementarán si se puede, con un marco que lo contenga desde las entidades centrales”.
Por su parte, Pedro Buki pidió ciertas aclaraciones respecto a la composición del presupuesto de la escuela, a lo que le respondieron que el mismo es 140 mil pesos mensuales y que el déficit de ingresos es de 80.000 pesos, que es cubierto con aportes de personas allegadas a la institución.
También durante este tramo de la conferencia de prensa se explicó que la AMIA comenzó a reducir su aporte económico hace siete años, el que actualmente es de 6.000 pesos mensuales, pero que al mismo se le realiza una quita que se aplica al pago de una deuda, siendo el neto que ingresa de 3.600 pesos.
Posteriormente, Pedro Buki cuestionó sobre la interpretación de la renuncia de los dirigentes del establecimiento educativo. Frente al interrogante, ambos expresaron que consideran que la educación judía en el Gran Buenos Aires debe ser “un proyecto y una iniciativa comunitaria, donde tiene que existir un sistema de conducción diferente para que pueda ser sostenible en el tiempo. Estamos convencidos que la escuela puede, en tres años, duplicar su cantidad de alumnos, pero tiene que haber 3 años de estabilidad y 3 años de inversión en educación, para que la población judía más pudiente de la zona también pueda elegir con seguridad la escuela. Porque lo que pasa es que familias las pudientes de la zona, al tener la expectativa de cierre, se alejan. Esto no pasó del año pasado a este y aumentó un 30 por ciento la matriculación. Nosotros creemos, y estamos convencidos, que se debe crear un espacio, que hoy ocupamos nosotros, para que comunitariamente se cree un modelo distinto. Si esto fuera un país debería ser una escuela mitad estatal y mitad privada”.
Teniendo en cuenta a quienes le solicitan que “instalen definitivamente la problemática de la educación judía en el Gran Buenos Aires como una prioridad fundamental e inicien la etapa de consolidación y crecimiento”, AJN pregunto a quienes están denunciando por no haberlo hecho, a lo que Marcelo Pofcher respondió “Nosotros no pretendemos con esto hacer una denuncia. Esto no es una denuncia, no es algo contra instituciones o personas. Lo que estamos diciendo es que hay una oportunidad para que comunitariamente hagamos algo muy bueno entre todos, a la espera de ver si surge un movimiento comunitario, que como hay personas que se acercan y están dispuestos a poner dinero mensualmente, tiene que haber un sentimiento comunitario, en el más amplio sentido: las personas con nombre y apellido que tienen poder, aquellos que tienen menos poder pero que pueden incidir en que un proyecto funcione y aquellos que no tienen nada de poder e individualmente quieren acercarse para que esto pase. Entonces lo que queremos hacer, simplemente,  con esta divulgación y nuestro corrimiento que este tema – con la importancia que tiene – se ponga en la agenda comunitaria.
”La comunidad tiene capital intelectual y económico. La escuela está entera, la matriculación del año próximo puede ser igual o mejor que la del año anterior y eso es lo que pretendemos. No queremos generar ningún escándalo político.
”No tenemos ninguna afiliación política nosotros dos [Dubroff y Pofcher] en ningún tipo de movimiento y pretendemos que este tema no sea una moneda de cambio para ningún tema político, sino que se puedan sentar personas de los distintos movimientos políticos y agrupaciones, la AMIA actual y la Coalición Educativa y todos los particulares que nosotros podemos nuclear para que de esto salga un proyecto estratégico comunitario viable.
”Sabemos que esto es viable, el tema es que se junten las energías, las personas y las voluntades para hacerlo. No es una denuncia personal, por que sabemos que no hay ninguna mala intención de nadie, sino – creemos – un problema de agenda comunitaria muy seria para establecer cuales son los problemas concretos que la comunidad tiene”.
EACH

 

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