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Raanan Rein: Perón fracasó en atraer el apoyo de sectores importantes de la comunidad judía argentina

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En una de las exposiciones que pronunció durante su última visita a Buenos Aires, el doctor Rein manifestó que cambió su postura respecto a la relación de la comunidad judía y del gobierno peronista de los años 1946 a 1955: Con la finalidad que aclare dicho concepto, la Agencia Judía de Noticias contactó al Dr. Rein. A continuación, la entrevista.

¿Cuál es el cambio en su postura respecto a la relación de la comunidad judía con el gobierno peronista?
Según la historiografía tradicional, a lo largo de la década peronista (1946-1955) Juan Perón fracasó en su intento de atraer el apoyo de sectores significativos de la comunidad judía argentina, pese a sus esfuerzos de erradicar el antisemitismo y de haber cultivado relaciones estrechas con el Estado de Israel. Los judíos argentinos en su mayoría, nos dicen los comentaristas e historiadores, continuaron siendo hostiles a Perón. Los numerosos esfuerzos de Perón por conquistar a la colectividad, por ejemplo mediante la creación de la Organización Israelita Argentina (OIA), de tendencia pro peronista, supuestamente no rindieron los frutos esperados.
Este cuadro no es falso, pero es sumamente unidimensional y no refleja una realidad mucho más compleja. Mis últimos estudios revelan que no eran pocos los judíos que apoyaban al primer peronismo. Es cierto que el establishment de la comunidad, en su mayoría, tenía sus reservas hacia el gobierno peronista y el movimiento justicialista, pero distintos dirigentes judíos en el movimiento trabajador, por ejemplo, no solamente se identificaban con el naciente movimiento sino también tuvieron un papel importante en la movilización del apoyo popular para el peronismo. Ángel Perelman, fundador en 1943 y primer secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, es reconocido por su aporte a las manifestaciones obreras del 17 de octubre de 1945 que dieron origen a la coalición política que ganó las elecciones generales de febrero de 1946.
A Rafael Kogan, secretario general de la Unión Ferroviaria, hay que darle mucho crédito por el apoyo que este importante gremio le brindaba a Perón. Abraham Krislavin, que llegó a ser Subsecretario en el Ministerio de Interior, y David Diskin, ambos del sindicato de Empleados de Comercio, servirían después también como importante nexo entre el gobierno peronista y varias personas y grupos judíos.
El peronismo logró granjear apoyo en varias asociaciones judías (como el Hospital Israelita), entre abogados (como Liberto Rabinovich) y hombres de negocios (José Ber Gelbard, entre otros). Menos estudiado aún, sin ninguna duda, es el apoyo o la identificación de mucha gente común, no afiliada a las instituciones comunitarias judías, con este movimiento social y político.
Cabe destacar que en las colonias agrícolas judías de Santa Fe y Entre Ríos el Parido Peronista ganó la mayoría de los votos en las elecciones presidenciales de noviembre de 1951. Aun en ciudades y provincias no necesariamente consideradas peronistas, como Córdoba, se notaban militantes justicialistas de origen judío como el diputado José Alexncier o Raúl Bercovich Rodríguez. Así vemos funcionarios judíos en distintos organismos estatales, como la cancillería (Pablo Manguel, el primer embajador de Argentina en Israel o Israel Jabbaz, miembro de la delegación argentina en la ONU cuando se discutió la partición de Palestina y el establecimiento del Estado de Israel) donde prácticamente no habían podido entrar anteriormente. Sin embargo, la dirigencia de las instituciones judías comunitarias, ni por vez primera ni última, ha hecho un esfuerzo sistemático para borrar un fenómeno que no le parecía conveniente; en este caso, a partir de septiembre de 1955, hizo cuanto hubo a su alcance para desdibujar la memoria del apoyo al peronismo de ciertos sectores entre los argentinos-judíos.
¿Por qué considera que la actividad de la OIA no se ha estudiado en profundidad?
Por falta de documentación relevante, es más lo oculto de lo revelado con respecto a la OIA. Una vez que cae Perón en septiembre de 1955, empieza una campaña antiperonista. Mucha documentación relacionada con el peronismo es destruida por las nuevas autoridades o por los mismos peronistas por miedo de represalias. Por lo tanto, la mayor parte de los documentos de la OIA ya no existen y es difícil estimar el numero de afiliados, las actividades de esta entidad en el interior del país, etc. Un proyecto de historia oral con familiares de los dirigentes de la OIA puede remediar un poco este vacío y arrojar un poco de nueva luz sobre esta asociación, sus actividades y su influencia.
La detención de los principales líderes de la OIA durante la denominada Revolución Libertadora ¿puede haber influido en la actitud de las instancias centrales comunitarias respecto a la OIA?
El derrocamiento de Juan Perón en septiembre de 1955 y la toma del poder por parte de los militares fueron recibidos con beneplácito por las instituciones judías. En las reuniones de los directivos de la DAIA, en las que se trató el tema de la posición de la organización hacia el régimen derrocado, había una atmósfera de expiación de pecados, de auto justificación y de intentos de explicar por qué las instituciones judías no criticaron lo suficiente el "régimen de terror y sometimiento".
Cabe señalar que en la embajada de Israel pidieron limitar las dimensiones de la "purga" en las instituciones comunitarias, ya que los líderes de la OIA en general, y Pablo Manguel en particular, habían hecho cuanto tuvieron a su alcance para promover las relaciones entre los dos países.
Sin embargo, los dirigentes de la OIA y otros judíos identificados con el peronismo, como el rabino Amram Blum, tenían que pagar un precio muy alto por sus posiciones hacia el régimen derrocado. Si no estaban perseguidos por el gobierno militar, sufrieron de un alejamiento de la colectividad judía organizada.
Entre las víctimas de la campaña de "desperonización" se encontraron los dirigentes de la OIA, comenzando por Pablo Manguel, en cuyo domicilio hallaron las autoridades "documentación de gran valor, bebidas alcohólicas y cigarrillos norteamericanos". Manguel y Ezequiel Zabotinsky fueron detenidos, y permanecieron por un breve período en la cárcel de Las Heras. El viceministro del Interior, Avraham Krislavin, se refugió en el vecino Uruguay y la Argentina pidió su extradición. El popular cronista deportivo, Luis Elías Sojit, se exilió en Brasil y volvió a la Argentina recién en 1958, cuando el régimen militar llegó a su fin.

Raanan Rein (49), es doctor en historia y se desempeña como profesor de historia española y latinoamericana de la Universidad de Tel Aviv. A su vez, es director del Centro Daniel Abraham de Estudios Internacionales y Regionales y del Instituto de Historia y Cultura de América Latina de dicha universidad. Se especializa en la historia del peronismo, en especial la de las dos primeras presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955) y también en la relación que dicho movimiento político tuvo con la comunidad judía de Argentina y con el Estado de Israel, y publicó una serie de libros sobre estas temáticas y decenas de ensayos y artículos periodísticos.

En reconocimiento a su labor, la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina lo nombró como uno de sus miembros (agosto de 2003) y el Gobierno Nacional decidió otorgarle la condecoración de la “Orden del Libertador San Martín», en el grado de “Comendador», la que le fue entregada el pasado 19 de mayo, por el embajador argentino en el Estado de Israel, Atilio Molteni, en un acto realizado en la Universidad de Tel Aviv.
EACh.

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