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“Judio hijo de puta” no es discriminación

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Los dos hombres estaban en un café de Puerto Madero. De repente, uno de ellos empezó a gesticular y gritar porque el otro, un comerciante, no le pudo pagar el dinero que le debía.

El peor momento de la discusión fue cuando el acreedor lo insultó: “Judío hijo de puta. Sos un garca igual que tu familia y todos los judíos. Hitler los tendría que haber matado a todos”.

El hecho llegó a juicio, pero la Sala Primera de la Cámara Federal porteña llegó a una conclusión polémica: consideró en un fallo unánime que no fue un caso de odio racial o discriminación. Para los camaristas, se trató de una amenaza.

“El contenido de las frases proferidas, por más repudiable que sea, representó un modo –por cierto, poco feliz– de exteriorizar el descontento devenido de relaciones comerciales y se enmarcó, en verdad, en una eventual amenaza. A raíz de una desavenencia comercial podría constituir el delito de amenazas, pero no persecución y odio racial”, argumentaron los camaristas Eduardo Freiler y Eduardo Farah.

La pelea ocurrió el 1 de julio de 2009 en el café I Fresch Market, donde los hombres se encontraron para tratar de acordar el pago de una deuda. El damnificado presuntamente le debía la plata de dos pasajes de avión al agresor, que además de insultarlo, lo amenazó: “Si querés, denunciame por xenófobo porque odio a los judíos. Sí, soy antisemita y xenófobo. Yo fumo adentro de un tanque de nafta. Mañana quiero la plata. No me importa nada, total salgo en seis meses por emoción violenta”.

La Cámara Federal se expidió en una cuestión de competencia y resolvió que el caso fuera resuelto por la Justicia ordinaria y no por la federal.

Los camaristas consideraron que “las agresiones verbales descriptas se habrían originado en el marco de un vínculo comercial consistente en la contratación de pasajes aéreos de cabotaje. Dicha relación se fue deteriorando pues el imputado habría comenzado a incumplir las obligaciones comerciales”.

El Juzgado Federal No 9 se había declarado “incompetente” para seguir con la causa porque entendió que “las acciones inspeccionadas no habrían comprometido un interés federal”. La Cámara le dio lugar a ese planteo.

La Cámara avaló el criterio que sostiene que el odio racial “no se configuran con un aislado comentario de corte discriminatorio, salvo que éste se hubiese encaminado a animar, dar vigor, mover o estimular a la persecución o el odio contra una persona o un grupo de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas”.

Los camaristas citaron un fragmento de un fallo de la Corte Suprema: “Si no se advierte que las expresiones atribuidas al imputado hubieran tenido la capacidad suficiente como para alentar o incitar a la persecución o al odio a causa de la raza, religión, nacionalidad, o ideas políticas, sino que, en atención a las circunstancias de modo y tiempo en las que fueron vertidas, se trata de una expresión aislada motivada por razones de convivencia entre vecinos, que corresponde a la justicia local tratar ese hecho”. Crítica 
 

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