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IWO: Rescatista pide justicia a 15 años del atentado

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La directora Académica de la Fundación IWO, Ester Szwarc, reclamó justicia al cumplirse 15 años del atentado a la AMIA y afirmó que es “una vergüenza lo que sucedió con la parte judicial y legal” de la causa que investigó la voladura de la mutual judía.
“Espero que se pueda hacer justicia porque sino esto es un caldo de cultivo; acá se puede hacer todo, hubo un primer atentado, un segundo, sí igual aquí no se resuelve nada”, afirmó Szwarc en diálogo con la Agencia Judía de Noticias (AJN).
En días que la comunidad judía argentina recuerda a las víctimas del atentado a la AMIA, a 15 años del brutal ataque, Szwarc pidió justicia y recordó como encabezó el rescate de la biblioteca de la Fundación IWO, el archivo con material judío más importante de la Argentina, que al momento del ataque funcionaba en el edificio de la calle Pasteur.
“La organización del rescate comenzó la misma semana. Desde el momento del atentado, que yo creí que se había destruido todo, me di cuenta que algo se podía hacer, aunque no sabía cuánto”, recordó la directora Académica de la Fundación.
Szwarc aclaró que durante los primeros días después del ataque se encargó de ayudar a la gente, “de hacer vendas y de contener a los familiares de las personas que seguían atrapadas bajo los escombros, porque la vida y la gente es lo más valioso”.
“Cuando vi que había otra gente que podía ocuparse de cubrir lo que estaba haciendo yo, entendí que podía empezar a ocuparme del rescate de toda la cultura que había quedado atrapada y destruida”, contó.
Pese a los 15 años; Szwarc aseguró que “fue muy emotivo y doloroso, había un vacío, un agujero, es decir, la biblioteca no existía más y el museo tampoco”.
“Como soy docente, tenía conocimiento de muchos jóvenes, por lo que en ese momento empezamos a organizar el tema del rescate. Empezamos el rescate a las 2:30 de la mañana con los chicos, y ese mismo día estuvimos con volquetes para que no se dañaran más los materiales, en la calle”, relató.
La directora Académica del IWO aclaró que aquel día fue el único que chicos y adolescentes estuvieron en la calle ya que “no era conveniente porque había mucha gente alrededor, porque era peligroso, porque no sabía quién podía hacer alguna cosa desde alguna ventana”.
“Los primeros días puse énfasis en el archivo porque es lo más importante, son documentos que no tienen duplicado, y si se perdía alguno de ellos, no había manera de recuperarlos. En el caso de los libros, puede haber duplicados”, explicó.
Siempre en diálogo con esta agencia, la rescatistas confesó que en un primer momento “no tenía noción de lo que se podía encontrar y los primeros días trabajábamos durante más de 24 horas, con un equipo de 800 jóvenes que iban rotando”.
“Los chicos se cuidaban entre si, eran chicos que tal vez no se conocían, pero por el simple hecho de estar ahí y por saber que estaban rescatando el presente y el futuro de la cultura y la memoria, no permitiendo que se destruyera lo que otros quisieron destruir”, enfatizó.
Szwarc explicó que la tarea no era sencilla porque los documentos y los libros había rescatarlos desde el cuarto piso del edificio de la AMIA.
“Hacíamos cadenas porque teníamos que mover los libros desde el cuarto piso, incluso hasta un subsuelo. Habíamos llevado el archivo a un local que nos había prestado el padre de uno de los chicos en Canning y Corrientes y todos los chicos cuidaron que no les pasará nada allí y que nadie se enterara, dado que era un lugar expuesto”, contó la directora Académica.
Finalmente, Szwarc afirmó que “la labor de los chicos es un ejemplo para que todo el mundo entienda que si los jóvenes tienen una razón, pueden sacar lo mejor de sí, y que no es cierto que la juventud de hoy en día está perdida. Solamente hay que brindarles puentes y oportunidades para que puedan tener ideales, que están”.
Gracias al trabajo de los voluntarios se rescataron 32.000 periódicos y revistas de todo el mundo; 9.000 fotografías; 2.100 discos de vinilo (entre los que estaban los primeros tangos en idish); 700 afiches de cine y teatro, algunos de cien años de antigüedad. También 120 pinturas (parte de la colección del pintor polaco Maurice Minkowski); 38 estatuas y 17 instrumentos musicales de valor histórico.
De entre los escombros de la AMIA se rescataron 60 mil libros que fueron llevados a la Casa de la Cultura Judeo Argentina, donde funciona la biblioteca judía más grande de la Argentina.

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