(EFE).- La derecha nacionalista israelí, con el bloque Likud de Ariel Sharón a la cabeza, sigue ganando puntos en los sondeos preelectorales, a cinco días de los comicios legislativos, y puede formar una nueva coalición de Gobierno sin el laborismo.
El primer ministro Sharón, en el poder desde febrero del 2001, parece tener asegurada la victoria en tanto que sigue perdiendo puntos el flamante líder y candidato del Partido Laborista, Amram Mitzna, su principal rival, quien puede verse obligado a dimitir.
Según fuentes del comité electoral de los socialdemócratas, la «inflexibilidad» en formar parte con Sharón de un gobierno de unidad Nacional de Mitzna, decidido a «salvar a la sociedad israelí», causa malestar en la cúpula laborista.
El resultado de las últimas encuestas, dado a conocer hoy, pronostican al Likud y a sus aliados naturales en el «campo nacional» -el bloque de la derecha-, junto con los partidos de la minoría religiosa integrista, una clara mayoría entre los 120 diputados del Parlamento en su decimosexta legislatura desde la fundación del Estado israelí en mayo de 1948.
Los sondeos pronostican a todos esos partidos del campo derechista juntos una mayoría de 63 a 66 escaños en el Parlamento o Kneset, aunque Sharón ya ha anunciado que tratará de formar un gobierno de unidad nacional con los laboristas y no con la extrema derecha.
El Likud, que preside el jefe del Gobierno, podría obtener entre 31 y 34 escaños, según distintos sondeos independientes, y Mitzna, que se opone a una coalición con Sharón, un máximo de 18 o 19.
Con todo, el 16 por ciento de 4,3 millones de ciudadanos judíos, árabes y de otros orígenes con derecho al voto, no decidió aún por quién votará. Otros 400.000, un 9 por ciento del electorado, no participarán en los comicios por hallarse en el exterior.
Según fuentes del comité electoral que secunda a Mitzna, la «obcecación» de su líder causa malestar entre personalidades de la cúpula laborista, que querrían una nuevo Gobierno de unidad con Sharón antes que «predicar en el desierto de la oposición».
Mitzna, alcalde de Haifa, es sospechoso de soborno y la policía ordenó investigar la denuncia de un militante derechista, que lo acusa de favorecer a un contratista de obras de esa ciudad a cambio de unas oficinas para su campaña electoral.
Mitzna lo negó categóricamente hoy y exigía una investigación «inmediata».
Los observadores parlamentarios consideraban -y esta era también la impresión entre funcionarios a cargo de su campaña- que «la batalla está perdida», y cundían los rumores acerca de una posible «escisión» del partido entre los que se oponen a una participación en otra coalición con Sharón y los que la favorecen.
Mitzna, quien ratificó hoy su confianza en la victoria el próximo martes, sucedió hace dos meses en el liderato de los laboristas al ex ministro de Defensa Benjamín Ben Eliezer después de derrotarlo en comicios internos por la presidencia del Partido, otrora la primera e invicta fuerza política de Israel hasta 1977, cuando otro líder del Likud, el nacionalista Menajem Beguin, le arrebató el poder.
Ben Eliezer, y otros ministros laboristas en el Gobierno de Sharón, que participaron en su coalición de unidad nacional hasta noviembre pasado, estuvieron expuestos a duras críticas aún dentro de su Partido, sobre todo por los «palomas» entre sus legisladores.
En noviembre pasado, poco antes de ser derrotado por Mitzna en elecciones internas, Ben Eliezer se retiró del Gobierno de Sharón con el argumento de divergencias en torno del presupuesto y en medio de una grave crisis económica que aflige al país a raíz de la guerra de más de dos años con los palestinos.
Pero, a pesar de esta situación, vistos los sondeos de los últimos días, los socialdemócratas no consiguieron obtener más apoyos.

