Inicio NOTICIAS En Tel Aviv, argentinos sin miedo

En Tel Aviv, argentinos sin miedo

Por
0 Comentario

Tranquilo y confiado. Lejos del pánico y del miedo a pesar de que el fuego de Hezbollah se acerca cada vez más a Tel Aviv, cada vez más a su casa. Así se siente Ernesto Parnas, un argentino que emigró a Israel hace más de 40 años y que hoy vive en los suburbios de Tel Aviv.

«Estoy muy tranquilo. Y no tengo miedo, en lo más mínimo. Porque confío en el ejército israelí. Sé lo que es el poderío de nuestro ejército, estuve 26 años adentro y sé muy bien lo que es», dice a LA NACION en diálogo telefónico desde su casa en Ganei Tikva.

Ernesto tiene 80 años y durante mucho tiempo trabajó como ingeniero del ejército israelí. Vive con su mujer, Raquel Liberman, que también dice estar «muy tranquila» frente a la amenaza de Hezbollah de atacar Tel Aviv. «Tengo mucha confianza en que eso no pase», dice Raquel a LA NACION.

Y dice que su vida continúa igual que siempre. Que es optimista. Y que la gente no está preocupada por la advertencia del líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah.

Sin embargo, muy al pasar, Raquel menciona que, en verdad, algún tipo de precaución por un ataque existe. «Estamos preparados; ya hemos limpiado los lugares donde uno se protegería en ese caso», dice Raquel.

En el subsuelo de su edificio, está el refugio al que deberían correr a protegerse. Ernesto y Raquel viven en un quinto piso, lo que, dice ella, podría complicarles un rápido escape al sonar las sirenas. «No sé cómo haríamos, porque tendríamos un minuto para bajar cinco pisos, porque no se podría usar el ascensor.» Y se muestra preocupada por el tamaño del refugio. «Acá en este edificio somos muchos, la verdad es que no sé muy bien si habría lugar para todos.»

Aunque la amenaza de un inminente ataque a la capital israelí todavía no se concretó, el ejército pidió a la población que tenga localizado los refugios cercanos y que esté atenta al sonar de las alarmas.

En estos días, Raquel y Ernesto tienen en su casa a dos de sus nietos, de 17 y 14 años que, paradójicamente, llegaron hace unas tres semanas buscando escapar de los Katyusha que caían más al norte, en su hogar en Kiriat Bialik. «Ellos llegaron para estar más seguros», dice Raquel. Ahora vuelven a estar amenazados.

«Nuestro problema es que no tenemos buenos vecinos», dice Raquel «y no nos queda otra opción que defendernos». Y cuenta que ayer asistió a una reunión social en la que no se mencionó el tema de un posible ataque de Hezbollah a Tel Aviv. «En cambio, dijimos lejaim y brindamos por la vida.»

«Yo siempre fui pacifista, y nunca había estado de acuerdo con la guerra -dice Raquel-, pero ahora estoy asustada de cómo estoy cambiando por todo esto.»

Dolores Tillous

También te puede interesar

Este sitio utiliza cookies para mejorar la experiencia de usuario. Aceptar Ver más

WhatsApp chat