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Por A. Berg

Se puede ser judío por una conversión que tiene sus leyes.-
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Hemos recibido por Internet esta carta y adherimos al dolor y al difícil momento que les tocó pasar por el fallecimiento del jefe de la familia, don Oscar Juan Carlos Díaz, en la cual manifiestan que desean de corazón que «nadie» tenga que pasar por lo mismo. Hablan de discriminación y relatan las angustias que debieron soportar para enterrar a su padre, buena persona y buen judío por elección.
En la misma manifiestan que «hay muchas cosas que reveer y modificar si realmente AMIA tiene como objetivo representar la vida en comunidad, respetar a sus integrantes y valorar a cada judío por su elección cotidiana de seguir siéndolo».
Efectivamente AMIA está en deuda con la comunidad y en particular con los conversos, a quienes tiene la obligación de asesorar, hacer conocer sus derechos y obligaciones, al igual que debe impartir en la red escolar que apoya la educación judía auténtica, nuestra historia y nuestras leyes milenarias que la nación juró cumplir desde la recepción de las mismas en Sinaí, leyes que son irreformables, no se puede agregar ni quitar de ellas el más mínimo detalle, a riesgo de caer en paganismo.
La familia Díaz tuvo ocasiones en que pudo conocer que había sido estafada con una conversión falsa, en el caso del casamiento, la circuncisión, Bar Mitzvá y demás elementos de la vida auténtica judía. Según manifiestan no ocurrió así, sosteniendo además sus sincera vocación por ser judíos.
Lo del sepelio de su padre no tiene remedio, pero la situación de la familia es posible encaminar en la Halajá (Ley Judía) su vida como judíos auténticos, para lo cual deben asesorarse con Rabinos competentes, quienes pueden indicarles el camino a seguir.
Como judíos y miembros de la comunidad, lamentamos profundamente este hecho, y desde esta columna permenentemente esclarecemos todos los temas con sinceridad, desinteresadamente, no perteneciendo a ningún movimiento político ni religioso.
Quedamos a disposición de la familia Díaz para tratar con ellos temas de su interés.
Esta columna se ha caracterizado por esclarecer temas relacionados con la nación israelita debido al desconocimiento de nuestra historia, nuestras Leyes y la condición de «Pueblo Elegido» diferente de todos. No somos una raza ni una religión ni una nacionalidad, mantenemos nuestra identidad y continuidad a través de la «forma de vida» que el Creador estableció para nosotros y que mayoritariamente desconocemos.
Se es judío de nacimiento o por adopción.
Judío de nacimiento por padres judíos, vínculo de sangre, aunque esos padres se hubieran apartado totalmente de las Leyes que debían respetar, como ser Shabat, Iom Tob, Cashrut, Taharat Hamishpajá, educación judía, etc.
Se puede ser judío por una conversión que tiene sus leyes.
En principio debemos aclarar que el Judaísmo nunca se dedicó a hacer prosélitos y menos a imponer su forma de vida como lo hicieron el cristianismo y los musulmanes, quienes a través de los peores crímenes impusieron sus religiones a la humanidad.
Hay tres principios básicos para una conversión al Judaísmo:
1) Debe ser totalmente voluntaria y sincera
2) Debe ser totalmente desinteresada, en la gran mayoría se realizan por interés de casarse con judíos.
3) Debe el converso cumplir con la totalidad de los preceptos a que estará obligado como judío
La falta de alguna de estas condiciones invalida el hecho de la conversión.
Además la conversión debe ser hecha por Rabinos competentes.
En Argentina existe una prohibición rabínica de realizar conversiones desde hace casi un siglo, establecida por las autoridades de esa época a efectos de evitar conversiones inválidas, mediante las cuales rabinos inescrupulosos engañan a inocentes desconocedores de esta circunstancia con la finalidad de cobrar suculentas sumas a sus víctimas.

No existe Tercera Generación de Judíos Reformistas

Hace algo más de doscientos años surge el movimiento iluminista (Maskilim) impulsado por Mendelson, que se hace popular en Alemania, pasando luego a Estados Unidos. Como el resultado del reformismo fue el paso a la asimilación y desaparición, se crea en Estados Unidos un movimiento contra el reformismo radical, más moderado pero reformista en el fondo, que se denomina en forma hipócrita «conservador», para engañar a sus víctimas. Conservador significa lo contrario de reforma, significa mantener las tradiciones y respetar las leyes. Con este nuevo movimiento se continúa logrando los mismos resultados, asimilación total.
El conservadorismo se caracteriza por autorizar a sus miembros a cumplir los preceptos a su antojo, no poniendo énfasis en la continuidad ni en el respeto de nuestras tradiciones, se crearon seminarios rabínicos que ordenan rabinos y rabinas falsos, ya que desconocen lo elemental del judaísmo, siendo ilustrados para ser oficiantes de ceremonias y conducir comunidades de acuerdo a sus deseos, percibiendo suculentos sueldos por dar soluciones y aprobar todo tipo de irregularidades y profanaciones que en las comunidades se realizan. Estos falsos rabinos celebran:
Falsos casamientos, prohibidos por nuestra Ley;
Falsas conversiones, en las que no cumplen los requisitos esenciales;
Falsas circuncisiones, realizándolas a quienes no está permitido, ni cumpliendo con las formalidades indicadas en nuestra tradición, ni por los Mohalim aptos;
Falsos divorcios, no cumpliendo en ellos los requisitos sobre tan delicada situación, que da lugar al nacimiento de «Mamzerim» (bastardos).
Legalizan entierros en Cementerios Extracomunitarios, hecho prohibido en nuestra legislación.
La actuación de estos falsos rabinos conduce al fracaso y a la destrucción de comunidades inocentes que se encuentran en la búsqueda de su identidad y prueban con seminaristas conservadores que prometen soluciones y sólo profundizan la crisis.
Esto ocurrió en la comunidad argentina la cual era en su gran mayoría ortodoxa, donde algunos inmigrantes europeos trajeron el reformismo de Europa. Estos reformistas reconocían su condición y expresaban honestamente su intención de reformar todo lo referente al judaísmo. Luego se conforman una cantidad de familias que al no educar a sus hijos en el camino del judaísmo auténtico, y en contacto con los gentiles, especialmente a través de la universidad, produce casamientos con no judíos dando fruto de hijos no judíos; estas familias de orígenes ortodoxos no quisieron recurrir al reformismo, y no pudieron lograr en sus comunidades ortodoxas el casamiento, la circuncisión, el Bar Mitzvá ni los entierros.
Conociendo que en Estados Unidos existían rabinos conservadores que solucionaban todo tipo de irregularidades, importaron uno, de triste memoria, que funda un seminario rabínico en el barrio de Belgrano. Este seminario atrae generalmente a jóvenes universitarios con dificultades en sus estudios y les propone el estudio para rabino con lo que obtendrán un buen sueldo, a cargo de comunidades que desconocen el judaísmo auténtico o que pretenden soluciones fáciles para sus problemas.
Gentileza La Voz Judía

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