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La Presencia de Irán en América Latina

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La Presencia de Irán en América Latina

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Por Dina Siegel Vann*

Uno de los aspectos de esta disyuntiva es relativamente desconocido. Durante varias décadas Irán ha intentado estratégicamente aumentar su presencia y actividad en América Latina. Con seis oficinas diplomáticas permanentes en la región, que incluyen Brasil, Venezuela, Uruguay, Argentina, México, y Cuba, así como enviados especiales en Chile y Colombia, Irán está construyendo relaciones sólidas en el continente. Y no podría haber elegido un mejor momento, con dirigentes populistas emergiendo en la región que ven esta relación como parte de una realineación política que excluye a EE.UU., además de la atención norteamericana centrada en otras zonas del mundo.

En febrero pasado, el presidente del Parlamento iraní, Gholam Ali Haddad Adel, encabezó un viaje de ocho días a América del Sur. Durante su primera escala en Caracas, firmó cinco acuerdos comerciales con Venezuela. Ambos países crearon un fondo binacional de $ 200 millones para promover la inversión y el intercambio comercial. La delegación iraní también visitó Cuba, donde el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, prometió apoyar los esfuerzos de Irán para resistir la presión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra su planta de enriquecimiento de uranio. Pocos días después, en el curso de una reunión en Montevideo con el presidente de Uruguay Tabaré Vázquez, Haddad Adel volvió a mencionar el tema al elogiar las «posiciones lógicas y moderadas» de Uruguay en política exterior. El viaje concluyó en Brasil, que está a punto de convertirse en el primer productor de uranio enriquecido de la región a través de su planta de Resende, a setenta millas de Río de Janeiro.

No existe duda de que el reciente ímpetu de las relaciones entre Irán y América Latina tiene que ver tanto con factores regionales como geopolíticos. Tomemos el caso de Bolivia y Venezuela, entre las naciones más ricas del mundo en lo que respecta a producción actual y potencial de petróleo y gas. El presidente Chávez ve las reservas de petróleo de su país como un medio que le permite seguir un rumbo diplomático independiente de lo que considera el «imperialismo de EE.UU.», y ha persuadido al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien recientemente accedió al cargo, a hacer lo mismo con sus depósitos de gas natural. Esta posición es congruente con la búsqueda activa por parte de Irán de alianzas con los gobiernos populistas de América Latina. El presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad aceptó con beneplácito la propuesta de Chávez de cooperación tripartita entre Irán, Venezuela, y Bolivia en cuanto a la producción de energía. Si bien Bolivia no se ha relacionado mayormente con Irán en el pasado, esta alianza trilateral aportaría al país andino la experiencia necesaria para nacionalizar su industria de petróleo y gas, algo que es prioridad para el Presidente Morales.

Ya sea a través de la promoción del intercambio comercial, el desarrollo conjunto de su capacidad nuclear, o el fomento común de agendas políticas e ideológicas, Irán está aprovechando todas las opciones directas o indirectas a su alcance, para ganar aliados en el Hemisferio Occidental. Muchas de las naciones de las Américas están respondiendo a las propuestas iraníes ya sea como socios ideológicos o comerciales, o como meros espectadores. Independientemente de ello, están ayudando a Irán a que persevere en la búsqueda de un programa nuclear con trasfondos claramente ofensivos, a pesar de la amenaza que esto representa para la paz mundial.

Cuba e Irán: Hermanos Revolucionarios

No resulta difícil entender la conexión entre Irán y Cuba dada la agenda común de ambos países contra los EE.UU. Sus estrechas relaciones diplomáticas se remontan a 1982, cuando Cuba se convirtió en uno de los primeros países en reconocer la revolución islámica de 1979. Sin embargo, no fue sino hasta mayo de 2001 que Fidel Castro finalmente visitó la nación persa, donde fue recibido con todos los honores.

El hecho de que ambos países sean objeto de embargos restrictivos estadounidenses los ha acercado aún más. Ahmadinejad ya aceptó una invitación del Presidente Castro para visitar Cuba, como señal de su reconocimiento por el apoyo de la isla a su programa nuclear. Está previsto que el líder iraní participe en la Cumbre de los No Alineados que se llevará a cabo en La Habana del 11 al 16 de septiembre.

Esta última expresión de gratitud proviene del voto de Cuba en Viena contra una resolución ante la IAEA de remitir a Irán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debido a su programa nuclear. Ahmadinejad agradeció públicamente a Cuba por su posición «digna y de principios» en la reunión especial, que terminó con una votación de 27 a 3 a favor de remitir a Irán al Consejo de Naciones Unidas. Los otros dos países que votaron contra la medida fueron Venezuela y Siria.

La relación se fortaleció aun más durante la visita del ministro de relaciones exteriores de Cuba Felipe Pérez Roque a Teherán en febrero pasado. Durante su viaje se reunió con el presidente del Parlamento iraní, Haddad Adel, quien posteriormente encabezó una delegación a América Latina, que incluyó La Habana. El interés de Irán es profundizar sus vínculos económicos con la nación caribeña a través de nuevos proyectos hidráulicos y energéticos. Además, docenas de ministros, legisladores, y empresarios de ambos países se reunieron en La Habana en febrero en una conferencia económica conjunta, la décima entre ambas naciones, para ultimar detalles de dichos proyectos

Irán y Cuba también han estado explorando una mayor cooperación en las industrias textil, agrícola, y petroquímica. El intercambio comercial entre ambas naciones ha promediado 20 a 30 millones de dólares estadounidenses anuales durante los últimos tres años, con la balanza comercial favorable a Cuba. Irán importa por lo menos 15 millones de dólares por año en productos farmacéuticos y de biotecnología. Pero Irán esta presionando para que Cuba aproveche un crédito adicional de 26 millones de dólares que le ofreció hace más de un año para la adquisición de productos y servicios tecnológicos iraníes.

Los analistas cubanos sostienen además que Irán ha usado una estación de interferencia electrónica cerca de La Habana que la isla comunista emplea para bloquear las transmisiones emitidas por Radio Martí, con apoyo de Estados Unidos. Los informes afirman que Irán ha usufructuado de la experiencia cubana para interferir las transmisiones del gobierno de Estados Unidos a Irán.

Venezuela e Irán: Siguiendo la Ruta del Petróleo

La Venezuela chavista comparte con Irán numerosos intereses y políticas del exterior. Desde el inicio de su controvertido mandato en 1998, Chávez ha coqueteado frecuentemente con estados de Medio Oriente y de Africa que se comportan al margen de las normas internacionales. Ha firmado tratados de «cooperación tecnológica» con Libia, Irán, y Siria, estableciendo crecientemente intereses comerciales en dichos países. Irán y Libia, por su parte, tienen centenares de millones invertidos en el país sudamericano.

Durante su gobierno, Chávez ha viajado en cuatro ocasiones a Irán y declarado públicamente que lo considera un o de desarrollo. Se ha comprometido a permanecer a su lado cuando las «potencias imperiales» lo asedien, especialmente en temas relacionados con su programa nuclear. Durante la reunión de diciembre de la IAEA, Venezuela fue uno de los dos países que rechazó la recomendación de remitir a Irán al Consejo de Seguridad por sus «muchas fallas y violación de sus obligaciones para cumplir» con los compromisos adquiridos en virtud del tratado, y en febrero se unió a Cuba y Siria en un voto similar.

Si bien las relaciones entre ambos países se remontan a décadas pasadas con la creación conjunta de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, esta creciente camaradería con Irán surgió con aún más fuerza en mayo de 2001, cuando Chávez realizó una visita de tres días a Teherán. Durante este primer encuentro, se recalcó la «necesidad» de oponerse a toda forma de imperialismo y opresión en el Tercer Mundo. Como prueba ulterior de amistad, los intendentes de Teherán y Caracas anunciaron la creación de un acuerdo de ciudades hermanas entre ambas metrópolis. La relación se estrechó más aún con la inauguración de una estatua del astrónomo iraní Omar Khayam en Caracas, y la bienvenida a dos delegaciones comerciales oficiales iraníes. Ambas naciones han usado una y otra vez el mantra anti-imperialista como grito unificado contra EE.UU. y su política exterior.

En noviembre de 2004, Chávez voló nuevamente a Irán para reunirse con el Ayatolá Ali Khamenei y el ex presidente Akbar Hashemi-Rafsanjani (1989-97). El gobierno iraní le brindó su reconocimiento por convertirse en un símbolo de la resistencia contra la «hegemonía de EE.UU.». Ambas naciones firmaron cuatro acuerdos económicos y culturales, y el ex Presidente Mohammad Khatami prometió una tercera visita a Venezuela antes del final de su período en funciones en mayo de 2005.

En marzo siguiente, la visita de Khatami resultó sumamente beneficiosa para ambos países. Se firmaron varios acuerdos por un valor de más de mil millones de dólares así como una serie de Memorandos de Entendimiento sobre la explotación del petróleo, gas y petroquímicos, a fin de fomentar mayor inversión e intercambio comercial y evitar la doble imposición de impuestos. Chávez también entregó a Khatami la Llave de Oro de la ciudad de Caracas como expresión de su gratitud por sus esfuerzos para promover lazos entre ambas naciones.

Casi un año más tarde, como parte de una gira sudamericana, el presidente del Parlamento iraní, Haddad Adel, presidió una delegación de altos funcionarios en un viaje de ocho días al continente. Estando en Caracas, firmó cinco acuerdos comerciales y ayudó a crear un fondo binacional por un monto sin precedentes de 200 millones de dólares para promover la inversión y el comercio entre ambos países. Ali Haddad y su contraparte venezolana, Nicolás Maduro, en un gesto aparentemente magnánimo hacia Occidente, firmaron un documento de condena a las armas nucleares, si bien al mismo tiempo enfatizaron que todas las naciones tienen derecho al uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Aún cuando no hubo informes de conversaciones sobre cooperación en tecnología nuclear, el premier iraní señaló que su país estaría dispuesto a considerar el asunto seriamente.

Claramente, las relaciones entre Venezuela e Irán son boyantes. El parlamento iraní ya ha aprobado una serie de proyectos legislativos sobre impuestos a los ingresos e inversiones, así como acuerdos sobre comercio y transporte marítimo que se requieren para la implementación de los acuerdos bilaterales. En Venezuela, en diciembre pasado se entregó a los agricultores el primer lote de tractores Ven-Iran fabricados conjuntamente por ambos países. La fábrica abrió a comienzos de 2005 y produjo 400 tractores en el curso de los últimos nueve meses, con una capacidad nominal de 5000 unidades por año. Además, se ha avanzado sustancialmente en la implementación de un acuerdo para analizar la instalación conjunta de un astillero en Venezuela para construir buques para petróleo y gas natural líquido, entre otros vapores, además de capacitar a los venezolanos en la tecnología de construcción naval. El tratado se firmó en Caracas entre PDVSA y Sadra Iran Maritime Industrial Company (Compañía Industrial Marítima de Irán).

Venezuela e Irán, ambos miembros fundadores de la OPEP, han apoyado consistentemente los esfuerzos tendientes a socavar el petrodólar estadounidense. En octubre de 2005, Chávez anunció que su país estaba listo para trasladar sus tenencias en moneda extranjera de dólares a euros, e instó a la creación de un banco central sudamericano diseñado para mantener en euros todas las tenencias en moneda extranjera de los países participantes. Con intención similar, en 2003 Irán comenzó a exigir los pagos del petróleo en euros, si bien el petróleo aún estaba valuado en dólares, y anunció su intención de abrir una bolsa de petróleo en Irán para competir con NYMEZ (la Bolsa Mercantil de Nueva York) e IPE (Bolsa Internacional del Petróleo de Londres). Más aún, ambos países han intentado consolidar los precios del petróleo controlando los volúmenes de producción. El hecho de que Venezuela sea uno de los cinco mayores productores de petróleo contribuyó a la asunción de Chávez al poder y a la consolidación de su permanencia a través de la promoción de su campaña en OPEP para mantener los precios altos de petróleo a nivel mundial.

Brasil e Irán: Relaciones con Reservas

Las relaciones entre Brasil e Irán recibieron mucha atención después de que el primero fungiera como anfitrión de la Cumbre Árabe-sudamericana en mayo de 2005. La reunión de dos días reunió a líderes y representantes de treinta y cuatro países de América Latina, África del norte, y Medio Oriente y terminó con la promesa de trabajar en conjunto para promover el crecimiento económico y aliviar la pobreza. La declaración final de la cumbre incluyó críticas serias contra Israel y EE.UU.; y si bien las expectativas para esta reunión eran altamente ambiciosas, a saber, la integración de Sudamérica y el mundo árabe, los resultados concretos a la fecha han sido escasos, salvo una inflamada retórica y planes grandiosos que aún faltan por concretar.

Sin embargo, un año antes, en 2004 Brasil e Irán darían los primeros grandes pasos hacia una mayor cooperación económica, si bien no política, a través de la firma de un Memorando de Entendimiento. Brasil parece dispuesto a cooperar con Irán en el área textil, de pesca, producción automotriz, telecomunicaciones y hardware y software informático. Por su parte, Irán ha expresado su voluntad de invertir en la banca extranjera, servicios de seguros, e industrias ambientales. No obstante ello, la energía sigue siendo el tema central.

Durante la misión diplomática de Irán a América Latina en febrero pasado, el presidente del Majlis Haddad Adel se reunió en Brasilia con el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Aldo Rebelo. Durante el encuentro, le informó a su contraparte sobre el programa nuclear de Irán y recalcó que ambas naciones compartían el deseo de obtener beneficios del uso pacífico de la energía nuclear. Por su parte, Rebelo hizo hincapié en el potencial de cooperación en el campo político, económico, y cultural. Añadió que todas las naciones tienen derecho a buscar su desarrollo en todas las esferas, incluyendo la ciencia y la tecnología.

Pero Brasil se atiene a sus propios intereses en lo que concierne al desarrollo de energía nuclear. Si bien ha reiterado en numerosas ocasiones su intención de respetar las reglas y los lineamientos internacionales fijados por la IAEA, su posición en el asunto podría inconscientemente haber servido como excusa para que Irán justamente los ignore. Según informó el Washington Post, Brasil ha estado desarrollando en forma silenciosa una planta sofisticada de enriquecimiento de uranio en Resende, cerca de Río de Janeiro, para producir 60 por ciento del combustible nuclear usado por los dos reactores nucleares del país (el tercero está en construcción) y eventualmente aumentar la producción para cubrir las necesidades del país y aún contar con uranio para exportar. En 2004 la IAEA visitó esta planta, pero se les negó acceso a sus inspectores a porciones sustanciales de la misma. Los funcionarios brasileños sostuvieron que su país tenía derecho a proteger su «conocimiento tecnológico» del escrutinio global. Y si bien los desacuerdos entre la IAEA y Brasil se resolvieron en unos meses, y los inspectores han visitado la planta en su totalidad al menos treinta y dos veces, la comunidad internacional teme ahora que Irán utilice el argumento inicial de Brasil. Después de todo, ¿por qué se le permite a Brasil -y no a Irán- ocultar ciertos aspectos de su programa nuclear a la IAEA por razones «tecnológicas y comerciales?»

Independientemente de ello, parecería que Brasil no desea jugar ningún rol en el apoyo abierto de Venezuela a las ambiciones nucleares de Irán. Cuando Chávez se dirigió a sus vecinos de Sudamérica en enero pasado y les propuso trabajar conjuntamente con Irán en el desarrollo de capacidad nuclear, Brasil se movió rápidamente para echar por tierra esta idea. Sin embargo, unos días después, el embajador de Brasil en Teherán, Luiz Antonio Fachini Gomez, se reunió con el líder del parlamento iraní, Haddad-Adel, quien agradeció a Brasil por su apoyo en la reunión de la Junta de Gobernadores del organismo de control nuclear de las Naciones Unidas en noviembre. Los países en desarrollo de la Junta, liderados por Sudáfrica, Brasil, y Argentina, inicialmente plantearon objeciones en cuanto a adoptar una línea dura hacia Irán, temerosos de que esta situación pudiera sentar un precedente que posteriormente limitaría sus propios programas nucleares. Eventualmente Brasil apoyó la opinión predominante de la Junta y votó a favor de remitir a Irán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en febrero pasado.

En contraste con Cuba y Venezuela, la relación de Brasil con Irán se centra sólo en metas económicas, dejando de lado toda aprobación de su retórica política o anti-imperialista. Lo mismo sucede con otros países del continente, como México y Uruguay, que a pesar de diferencias ideológicas, han considerado cooperar con la nación persa.

México y Uruguay: Hasta Ahora, Estrictamente Negocios

En el caso de México, un país con una relación interdependiente con EE.UU., el objetivo principal de Irán ha sido generar lazos económicos que algún día podrían trascender al ámbito político. La última visita de alto nivel de un funcionario iraní a México fue la del Ministro de Relaciones Exteriores Kamal Kharrazi en junio de 2004, quien fue recibido por el Presidente Vicente Fox y el Ministro de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez. Poco después, durante un seminario sobre las relaciones económicas entre Irán y México, este último manifestó su interés en desarrollar relaciones comerciales más amplias. Menos de un año después, el viceministro de petróleo para asuntos internacionales Hadi Nejad Hosseinian y el ministro de energía de México Fernando Elizondo Barragán firmaron un Memorando de Entendimiento en la Ciudad de México, promoviendo la cooperación en los sectores de petróleo, gas, y petroquímicos. Las autoridades iraníes ya se han reunido con funcionarios de la empresa estatal de petróleo de México PEMEX para trabajar con miras a alcanzar estas metas.

Uruguay, un país con el que Irán ha desarrollado un comercio de alto volumen en los últimos años, se ha tornado crecientemente atractivo ya que su gobierno de izquierda busca dar cabida a una amplia coalición política con diferentes matices de ideología radical. Según la Cancillería de Uruguay, ambos países han firmado cinco acuerdos, incluyendo un Memorando de Entendimiento comercial de 1994. En 2004, el viceministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, William Ehlers, visitó Teherán donde se reunió con Kamal Kharrazi, el asesor de política exterior de mayor rango de Irán. Poco después, el ministro de agricultura, ganadería y pesca de Uruguay, José Mujica, apareció en los medios confirmando la intención del Presidente Tabaré Vázquez de visitar Teherán en el marco de su presunta visita al Medio Oriente, pero no brindó precisiones en cuanto a fechas.

El Presidente Vázquez se reunió recientemente con el Presidente del Parlamento Haddad Adel en Montevideo, como parte de la misión diplomática iraní a Sudamérica. Haddad Adel recibió con beneplácito la invitación a ampliar los vínculos económicos y culturales entre Teherán y Montevideo, y describió las relaciones entre ambos países como «positivas». Vázquez señaló que su país apoya un mundo multipolar y expresó interés en expandir las relaciones bilaterales en todas las esferas.

Argentina e Irán: Las Secuelas del ismo

Las relaciones de Argentina con Irán datan de un siglo atrás, y los diversos acuerdos celebrados entre ambos países dan fe de una cooperación permanente en numerosos campos. Sin embargo, a pesar de que el último Memorando de Entendimiento para el Desarrollo de Relaciones se firmó por segunda vez en 1996, las relaciones bilaterales se enfriaron después de que Argentina sufriera dos ataques istas que contaron con la colaboración iraní. Las representaciones diplomáticas perdieron su relevancia convirtiéndose en agregadurías comerciales en 1998, y desde entonces el intercambio comercial ha sido prácticamente nulo.

Las naciones latinoamericanas han advertido que Irán y los grupos istas que auspicia encontraron refugio seguro en el Cono Sur, particularmente en la Zona de la Triple Frontera (ZTF) que comparten Argentina, Paraguay y Brasil, de donde provinieron los istas responsables de los ataques en Buenos Aires. La actividad que transcurre en esta zona ha sido vigilada cuidadosamente por varios años debido a informes de contrabando de armas y entrenamiento de istas. Su comunidad árabe (aproximadamente 30.000) está compuesta principalmente por inmigrantes libaneses y sirios que se dedican al comercio, tanto legal como ilegal. Según un informe publicado por la Biblioteca del Congreso sobre la ZTF en 2003, diversos grupos istas islámicos han usado la zona para recaudar fondos, traficar drogas, y lavar dinero. Desde 1999 a 2001, los grupos extremistas islámicos, específicamente Hezbollah y Hamas, recibieron entre $ 50 y $ 500 millones de los residentes árabes del lado brasileño de la frontera a través de instituciones financieras paraguayas.

Con posterioridad a los ataques del 11 de septiembre, funcionarios estadounidenses de inteligencia temieron que se activaran células de Al-Qaeda en América Latina, aun cuando los incidentes más publicitados de actividad islamista radical en Sudamérica no han estado relacionados con este grupo ista, sino con el grupo chiíta libanés, Hezbollah, que es apoyado por Irán tanto ideológica como políticamente. Estos incluyen el atentado a la Embajada de Israel en 1992 y el ataque en julio de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), supuestamente en represalia por el asesinato del ex líder de Hezbollah Sheikh Abbas al-Musawi y su familia por parte de Israel en febrero de 1992.

Se podría decir que el atentado suicida de la Embajada de Israel en Buenos Aires es el primer ataque ista islámico en el Hemisferio Occidental. Si bien aún no se ha resuelto oficialmente el atentado, la mayor parte de las pruebas señalan a Hezbollah. Un auto cargado de os que manejaba un atacante suicida se estrelló contra el frente de la embajada. El saldo del atentado fue 29 muertos y 242 heridos.

Mientras la investigación del atentado a la embajada languidecía en la Corte Suprema de Argentina, otra a devastadora sacudió a la comunidad judía de Buenos Aires, la más numerosa de América Latina. El 18 de julio de 1994 explotó un auto-bomba en el edifico de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), dejando un saldo de 85 muertos y mas de 300 heridos. El atentado ista fue el mayor en cuanto a número de víctimas mortales, fuera de Israel, desde la Segunda Guerra Mundial. También se considera el segundo ataque en el Hemisferio Occidental –después del atentado contra la Embajada de Israel en 1992- llevado a cabo por la red global de ismo, preparando el escenario para el 11 de septiembre.

Diversos grados de compromiso y vigilancia por sucesivos gobiernos, sin olvidar el paso del tiempo, han afectado las posibilidades de que se haga justicia en el caso del atentado a la AMIA. Ciertamente la manipulación inicial de las pruebas y las acciones cuestionables del entonces Presidente Carlos Menem y funcionarios de su gobierno no colaboraron para que la investigación tuviera un comienzo positivo. A pesar del foco inicial de Menem en la conexión internacional del atentado, los sospechosos claves de la Embajada de Irán, incluyendo al entonces Embajador iraní Hadi Soleimanpour, que a comienzos de 2004 fue ubicado en Gran Bretaña, no fueron detenidos y permanecen en libertad hasta hoy, a pesar de las peticiones de EE.UU. y otros países.

Encabeza la lista de sospechosos Imad Mugniyah, un militante de Hezbollah que sigue oculto en Irán y aparece en la lista de Los más buscados de EE.UU. El gobierno argentino emitió una orden internacional de arresto. Mugniyah es también sospechoso del atentado a la Embajada de EE.UU. en Beirut en 1983, con 63 muertos. Sin embargo, en octubre pasado, el caso recibió un golpe casi mortal cuando una votación secreta de INTERPOL degradó los pedidos de captura a la policía internacional referidos a doce funcionarios iraníes buscados por Argentina por su conexión con el atentado. El nuevo fiscal a cargo del caso, Alberto Nissman, está en proceso de preparar un nuevo expediente que se presentará a INTERPOL solicitando que se reactiven los pedidos de captura a la policía.

En dos declaraciones juradas, un ex funcionario de alto rango de la inteligencia iraní en abril de 1998 y nuevamente en mayo de 2000, testificó que el líder religioso supremo de Irán, el Ayatolá Ali Khamenei, ordenó el mortífero atentado a la AMIA. Sostuvo que Khamenei firmó la fatwa para el atentado a la AMIA. También identificó a Moshen Rabbani, el agregado cultural de larga data de la Embajada de Irán en Buenos Aires, como figura clave de la planificación de los atentados al centro comunitario y a la embajada. Teherán ha negado consistentemente su participación en los atentados.

Hacia finales de 2004, el poder judicial argentino absolvió a todos los acusados en el juicio de lo que se conoció como la «conexión local». El tribunal también halló un encubrimiento de gran magnitud que involucraba a todas las áreas del estado argentino. El caso recibió un impulso muy importante cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos, actuando en nombre de Memoria Activa (familias de las víctimas), hizo responsable al gobierno argentino de abandono de justicia, violación de derechos humanos de las víctimas de AMIA y sus familias, y de no tomar los recaudos para evitar el ataque, dado el atentado de 1992 a la Embajada de Israel.

En noviembre siguiente, un miembro de Hezbollah, Ibrahim Hussein Berro, fue identificado en un esfuerzo conjunto de la inteligencia argentina y el FBI como el atacante suicida responsable de la voladura del edificio de la AMIA. El fiscal Alberto Nissman confía en que el nuevo expediente que está recopilando permitirá el cierre de la causa, al presentar todas las pruebas concluyentes de la culpabilidad de Hezbollah e Irán en este atentado contra la nación argentina y su comunidad judía.

Conclusión

Irán está involucrado en una activa búsqueda de aliados en la región, a fin de ayudar a contrarrestar los esfuerzos coordinados de la comunidad internacional contra su desarrollo de capacidad nuclear, que en forma justificada se percibe como una amenaza a la paz mundial. En opinión de Irán, los tiempos son auspiciosos, dada la elección de líderes en la región que debido a su postura política, supuestamente pueden aprobar sus objetivos. Además, la prevalencia de sentimientos anti- norteamericanos y la aparente búsqueda de realineación política también pueden resultar útiles para promover el clima adecuado para oponerse a lo que percibe como una actitud intervencionista por parte de EE.UU. y Europa. Teherán espera usufructuar por medio de sus múltiples emprendimientos en materia comercial y energética en las últimas décadas, con el objeto de crear relaciones cada vez más estratégicas con naciones clave de América Latina. Si Irán siente que existe una amenaza concreta de ataque contra sus plantas nucleares, ya ha anunciado públicamente que recurrirá a suicidas para defender sus intereses. Lamentablemente, América Latina ha padecido dos veces en el pasado del apoyo de Irán a operaciones istas. Se requiere claridad de pensamiento y determinación para contrarrestar los objetivos de Irán en el Hemisferio Occidental.

*Directora del Instituto de Asuntos Latinos y Latinoamericanos
American Jewish Committee

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