Inicio NOTICIAS OTROS HABIAN INTERPRETADO QUE NO TRAICIONO A JESUS
Expertos critican el viejo manuscrito que califica a Judas como un héroe

OTROS HABIAN INTERPRETADO QUE NO TRAICIONO A JESUS
Expertos critican el viejo manuscrito que califica a Judas como un héroe

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Pilar Ferreyra,Sibila Camps

Autoridades religiosas, historiadores y teólogos destacaron el valor histórico del manuscrito Tchacos, presentado el jueves por la National Geographic Society como “El Evangelio de Judas”. Pero coincidieron en que no se trata de un texto cristiano sino elaborado por los cainitas, una secta gnóstica.
Esas 26 páginas fueron halladas en 1970 en El Minya, Egipto.
Los análisis de radiocarbono del papiro y del cuero del códice, realizados por la Universidad de Arizona (Estados Unidos), lo fechan entre los años 220 y 340.
“Este documento no puede ser obra de Judas Iscariote porque Judas se ahorcó el mismo día en que fue crucificado Cristo. Entonces, no puede haber ningún ‘Evangelio según Judas’”, aclaró el diácono Andréi Kuráyev, conocido teólogo ortodoxo ruso y profesor de l a Academia Espiritual de Moscú.
S e g ú n l o s textos del Nuevo Testamento, Jesús fue c r u c i f i c a d o después de que el apóstol Judas lo vendiera en el jardín de Getsemaní por 30 monedas de plata a los romanos, que ocupaban la región.
Según el códice restaurado y traducido del copto por la National Geographic, la traición se vuelve un hecho glorioso: Judas fue el único que comprendió el mensaje de Jesús, quien le había pedido que lo entregara.
“Tú, Judas, ofrecerás el sacrificio de este cuerpo de hombre del que estoy revestido”, dice el texto en copto, la lengua que se hablaba entonces en Egipto, y que aún hoy continúan hablando los cristianos en ese país.
Este concepto es propio de los cainitas, una de las sectas gnósticas, explica monseñor Luis Rivas, experto en Sagradas Escrituras y profesor de Teología en la Facultad de Teología de la UCA. “Los gnósticos eran eclécticos: tomaban elementos del judaísmo, del cristianismo, de la religión de Irán, de la filosofía griega, y amasaban una doctrina para liberar al ser humano de todas las angustias de esta vida” .
“Consideraban que el ser humano era un compuesto de alma y cuerpo, y que el alma era una chispa de la divinidad –continúa monseñor Rivas–. Pero caía en este mundo, encerrado en la cárcel que es el cuerpo. La perfección consistía en buscar el camino para salir de ese cuerpo”.
“Los cainitas pensaban que tanto Caín como Judas eran instrumento de la voluntad de Dios en contra de la materia, que consideraban negativa. El que Judas hubiera entregado a Jesús significaba que cumplía la voluntad de Dios para que se produjera la separación del espíritu y la materia; de ese modo, el hijo verdadero de Dios recobraba su antigua filiac i ó n, transformándose en energía espiritual”, completa el filósofo y teólogo José Pablo Martín, titular de Metafísica en la Universidad de Gral. Sarmiento.
Los gnósticos aparecen a fines del siglo II y principios del III en la provincia romana de Asia y en Oriente Medio, señala el padre Rivas. Los cainitas surgieron en el siglo III precisamente en Egipto. “Estos textos ya son mencionados p o r San Ireneo de Lyon, quien entre los años 180 y 200 escribió sus cinco libros Contra las herejías, donde rebate las doctrinas de los gnósticos”, recuerda el profesor.
“Entre los siglos I y IV hubo más de cien evangelios –observa Martín–. Los canónicos, es decir, los oficiales, son cuatro; en ellos, Judas tiene la figura del traidor, que entrega a Jesús por dinero o porque no está de acuerdo con sus enseñanzas”.
Pero ésta “es una figura construida, porque los Evangelios no son historia sino catequesis –hace notar el filósofo Rubén Dri, titular de Sociología de la Religión en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA–. Se establecen normas de comportamiento que se basan en Jesús. Por lo tanto, hay una narración sobre Jesús que ya está interpretada sobre la fe de esa comunidad”.
“Como eran comunidades perseguidas, sobre la base de la tortura del opresor del Imperio se obligaba a que alguno delatase a sus hermanos –prosigue Dri–.
Así se construye la figura del traidor, para que no se caiga en la tentación de la traición y ésta quede totalmente condenada”.
“Conocer lo que pensaba un grupo en esa época sirve para la historia de la teología, pero no modifica para nada las enseñanzas de la Iglesia”, afirma monseñor Rivas. El filósofo Martín coincide, al cotejar este texto con unidad en la escritura del cristianismo:
“Esa unidad se hizo a partir del trabajo de la ortodoxia, pero descartando muchas otras fuentes y escuelas, consideradas heterodoxas. Quien diga que va a ser una novedad sobre las muy diferentes opiniones sobre el origen cristiano, es porque no conoce la literatura existente”. •
Clarin

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