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Se trata de una estafa y del incumplimiento de promesas electorales

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«Se trata de una estafa. Del incumplimiento de promesas electorales. De una pesadilla para quien haya votado por el Laborismo como partido de izquierda, y ahora es susceptible de recibir un Gobierno de derecha». Así, en términos tan tajantes aparece esta mañana (lunes) en la portada del diario de mayor difusión de Israel, el «Yediot Ajaronot», el artículo de Sima Kadmon sobre las negociaciones de Amir Peretz con partidos de la derecha, en un evidente intento de formar un bloque para evitar que Ehud Olmert consiga establecer una coalición. No es la única en expresarse así, dos de los principales comentaristas del «Maariv», el diario en segundo lugar a plano nacional, elevan su voz contra las maniobras del ex dirigente sindical. Y, sea dicho de paso, critican a otros políticos por su modo de proceder.

Se hace aquí alusión a lo que escribieron en la portada de ese rotativo Ben Caspit y Nadav Eyal contra Amir Peretz quien, a estar al primero, estaría dispuesto a sacrificar el proceso político que hubiera debido sostener, y estaría dispuesto a mantener la presente impasse política por razones puramente personales. Por su parte, el segundo aunque no deja de criticar a Olmert (dice que carece de la presencia de ánimo sharonista, ya que se apresuró a prometer a Shas la cartera del Interior y otros cuatro ministerios) también afirma que el fogoso dirigente laborista está dispuesto a negociar con la extrema derecha para conseguir sus objetivos, lo que le parece un error monumental. Y prácticamente un chantaje para quienes votaron por él.

Leyendo detenidamente ambos artículos se evidencia un panorama poco propicio para el preámbulo de las negociaciones coalicionistas, que aún no han empezado. Todos miran sus propios intereses y en el Laborismo se olvidan del simple hecho que han perdido las elecciones. Y podría agregarse lo que dijo Nadav Eyal al final de su artículo: los ardides políticos ya no huelen mal como dijera Itzhak Rabin en 1990; hoy en día llegan ya a apestan.

Mientras tanto, se han escuchado dentro de su propio partido algunas voces que protestan contra las gestiones de Amir Peretz. Matan Vilnaí dijo que los tanteos realizados con la Unión Nacional eran un serio error, y perjudicaban el buen nombre del Laborismo. Pero no solamente esto, sino que en el propio partido Kadima se ha criticado a Olmert por haber afirmado que Peretz como titular de Finanzas sería un peligro para la economía. Se está creando una situación tal, señala un comentarista del Haaretz, que dificultará el proceso normal para establecer una coalición entre Kadima, Laborismo los jubilados y algún que otro partido religioso. En vista de la presente configuración partidaria, ésta sería la opción más plausible, tanto desde el punto de vista político como económico y social. Amalgamar las posiciones de todos para poder convivir. Pero el curso de los acontecimientos no es, por el momento, muy prometedor. Convendría que los políticos dejaran a un lado sus intereses y ambiciones personales: en Israel, con los problemas que afronta en el plano de seguridad, ése es un lujo que no se pueden tomar.
Moshé Yanai
EL Reloj

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