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Enfrentamientos siembran el caos en Gaza y Cisjordania

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El caos se ha ido expandiendo por los Territorios Palestinos desde la victoria rotunda del Movimiento para la Resistencia Islámica (Hamás) en las elecciones parlamentarias celebradas esta semana, en las que el gran derrotado fue el partido en el poder, Al Fatá, liderado por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Como muestra de la situación, activistas y hombres armados de ambos bandos sembraron hoy aún más la incertidumbre con protestas y enfrentamientos.

Una muchedumbre armada marchó hoy hacia las oficinas del líder de la Autoridad Palestina, en el recinto conocido como Muqata, mientras que la Policía irrumpió en un edificio parlamentario de Gaza y otras fuerzas de seguridad se enfrentaban con militantes de Hamás.

El clima de incertidumbre era alimentado además por la ira manifestada por activistas del movimiento político Al Fatá, que aún tratan de comprender la contundente derrota sufrida en las elecciones del miércoles, después de que los miembros de esta formación hayan dominado la política palestina durante décadas.

También hay temor por el futuro de las fuerzas de seguridad bajo un Gobierno de Hamás. La mayoría de los 58.000 efectivos tienen relaciones o vínculos de algún tipo con Al Fatá y temen perder sus trabajos. Hamás cuenta con una fuerza de 5.000 militantes.

‘Las fuerzas de seguridad permanecerán. Hamás no tiene poder para inmiscuirse en las fuerzas de seguridad’, aseguraba Jibril Rajoub, el asesor de seguridad de Abbas, ante cientos de activistas de Al Fatá.

La muchedumbre, que marchó hacia las oficinas de Abbas de manera pacífica, también rezó ante la tumba de su fallecido líder, Yasir Arafat. ‘Vinimos a ti, Abu Amar (el apodo de Arafat) para pedirte perdón por lo ocurrido’, decían.

Las fuerzas de seguridad de Abbas impidieron, no obstante, que los activistas se acercaran demasiado a la oficina del presidente, al que también se conoce como Abu Mazen. Fuera del recinto, algunos militantes disparaban al aire.

Poco antes de llegar al complejo de Abbas, los manifestantes se pronunciaron frente al Parlamento. Varios activistas lograron subir al techo del edificio y efectuaron disparos desde ese lugar, ante los vítores del resto.

Mientras, en Gaza decenas de policías armados, algunos con máscaras, irrumpieron brevemente en el Parlamento para exigir juicios inmediatos a los miembros de Hamás que mataron a un policía hace unos meses. También exigieron que la seguridad permanezca en manos de Al Fatá. ‘Que todo el mundo sepa que no permitiremos que el Ministerio de Interior pertenezca a Hamás’, aseguró la Policía.

También en Gaza se produjeron enfrentamientos en los que hombres armados de Hamás hirieron a dos policías palestinos, en lo que las autoridades describieron como una emboscada. Ocurrió horas después de que dos oficiales y un activista de Hamás resultaran heridos en otro combate. Uno de los oficiales estaba en coma con una herida de bala en la cabeza.

El líder de Hamás en Gaza, Ismail Haniyeh, trató de calmar los nervios al asegurar que no habría purga en las fuerzas de seguridad. Sin embargo, parece ser inevitable que Hamás quiera reemplazar a muchos de los oficiales con gente de su círculo.

Las elecciones pusieron en evidencia las tensiones profundas que quiebran a la sociedad palestina. La victoria de Hamás fue un castigo a Al Fatá por la corrupción y su fracaso por mantener el orden, tras la.

Antes de las elecciones, los líderes veteranos de Al Fatá, los que son acusados de mayor corrupción, se mostraron reacios a las propuestas de los líderes más jóvenes de efectuar una reforma.

INCERTIDUMBRE INTERNACIONAL

La incertidumbre política no afecta sólo a las fuerzas de seguridad, ya que los militantes de Hamás han asegurado que no piensan cambiar sus objetivos y siguen negándose a reconocer a Israel, a negociar, y a abandonar la lucha armada.

Sin embargo, la comunidad internacional tiene esperanzas de que las presiones israelíes e internacionales obliguen a la organización a modificar su actitud, ya que hay mucho en juego: el futuro de la paz en la región, miles de millones de dólares de ayuda, y la relación de los palestinos con Israel y el resto del mundo.

Después de una brutal campaña de cinco años por parte de Israel para destruir a Hamás y eliminar a sus líderes, la organización surgió más fuerte que nunca, y en condiciones de asumir el control de la Autoridad Palestina.

Israel y la comunidad internacional han exigido que el Gobierno palestino desarme a sus milicias, pero ahora que la principal milicia se ha convertido en Gobierno, nadie sabe qué ocurrirá con sus armas.

Por otra parte, si bien Estados Unidos y muchos países europeos dicen que no quieren dialogar con un Gobierno liderado por Hamás, una drástica reducción de la asistencia y una actitud de enfrentamiento podría alejar aún más a los palestinos de la moderación, en un momento muy delicado.

Además, no hay que olvidar que Hamas triunfó no porque rechaza la paz con Israel, sino porque los palestinos estaban hartos de la corrupción del gobernante partido Al Fatá. Los candidatos de Hamás se postularon en una plataforma que proponía actuar con manos limpias.

De momento, Hamás comunicó hoy que está estudiando realizar una gira entre países árabes y otros Estados para presentar sus posturas y sus principios. El responsable de Asuntos Exteriores del movimiento, Yehiya Mussa, indicó que aún es demasiado pronto para indicar los destinos que serán visitados por esta delegación.
EP.-

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