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Chávez y la Comunidad Judía

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Funcionarios de la organización líder de los judíos venezolanos estaban preparando una carta esta semana dirigida al centro, reclamando que el mismo había malinterpretado las palabras de Chávez y no los había consultado antes de atacar al presidente venezolano.
«Han interferido con la condición política, la seguridad, y bienestar de nuestra comunidad. Han actuado por sí solos, sin consultarnos, sobre temas que no conocen ni comprenden,» señala un borrador de la carta obtenida por Forward. También se enviarán copias de la misma a los presidentes del Congreso Judío Mundial y del American Jewish Committee, entre otras organizaciones judías.
«Creemos que el presidente no estaba hablando de los judíos y que el mundo judío debe aprender a trabajar en conjunto,» dijo Fred Pressner, presidente de la Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela, CAIV. Añadió que ésta es la tercera vez en los últimos años que el Centro Wiesenthal ha criticado públicamente a Chávez sin consultar primero a la comunidad local.
La semana pasada el Centro Wiesenthal escribió a Chávez, exigiendo una disculpa por lo que según el centro había sido una referencia negativa a los judíos durante un discurso pronunciado en Nochebuena. El centro también instó a los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a «congelar el proceso» de incorporación de Venezuela al MERCOSUR, bloque de comercio regional, a menos que el presidente venezolano ofrezca una disculpa pública.
En su discurso, Chávez deploró que en tanto que el mundo tiene recursos suficientes para todos, «algunas minorías, los descendientes de quienes crucificaron a Cristo, los descendientes de quienes expulsaron a Simón Bolívar (libertador sudamericano) de aquí y también de alguna manera lo crucificaron en Santa Marta, Colombia –una minoría se apropió de todo el oro, la plata, los minerales, las aguas, las buenas tierras, el petróleo, y la riqueza del planeta y la han concentrado en unas pocas manos. Menos de10% de la población del mundo posee más de la mitad de la riqueza, mientras que más de la mitad de la población del planeta es pobre, y cada día hay más pobres en el mundo.»
Tanto el AJCommittee como el American Jewish Congress secundaron la opinión de la comunidad venezolana en cuanto a que los comentarios de Chávez no se referían a los judíos. Las tres organizaciones dijeron que sus reproches se referían a la oligarquía blanca que ha dominado la región desde la época de la colonia, señalando su referencia a Bolívar como una prueba clara de su intención
Un funcionario señaló que la así llamada Teología de la Liberación latinoamericana representa hace tiempo a Jesús como un socialista y en consecuencia habla de las elites empresarias gentiles como los «asesinos de Cristo».
Sergio Widder, representante del centro Wiesenthal en Latinoamérica, argumentó que la mención por parte de Chávez de «asesinos de Cristo» y de la riqueza era en el mejor de los casos ambigua y requería aclaración. Dijo que la decisión de criticar a Chávez se había tomado después de un cuidadoso análisis.
El gobierno de Venezuela no reaccionó públicamente, y su embajada en Washington rehusó efectuar comentarios. No obstante, funcionarios de altos estamentos del gobierno se reunieron con diplomáticos israelíes en Caracas esta semana y dijeron que los comentarios del presidente no involucraban intención ni sentido antisemita, según relató Livia Link, segunda secretaria de la Embajada de Israel en Venezuela. Rehusó ser más específica o aportar la opinión de la embajada sobre la situación, aduciendo que se trataba de un asunto venezolano.
Organizaciones judías de otros países, principalmente de Francia, reclamaron por la arbitrariedad judía norteamericana. Los judíos franceses se quejaron en 2003 de que las organizaciones norteamericanas eran demasiado estridentes en sus críticas al gobierno francés por no responder agresivamente a incidentes antisemitas. Dichas fricciones ilustran la dificultad de hallar un equilibrio entre la advocacy agresiva estilo norteamericano, y la cautela de las comunidades judías locales.
Pressner dijo que la Confederación Israelita de Venezuela no estaba cediendo ante el gobierno. Citó varios reclamos de la confederación por comentarios antisemitas propalados por radio y televisión en los últimos meses, «No tenemos miedo, pero debemos ser justos,» dijo.
En la situación de Venezuela, las organizaciones judías norteamericanas podrían estar reflejando el disgusto del gobierno de Bush ante las declaraciones anti- norteamericanas de Chávez. No obstante, si bien la política de Chávez puede no resultar atractiva a la mayoría de las organizaciones judías norteamericanas, varios voceros advirtieron que etiquetarlo como antisemita sin razones obvias podría resultar en una profecía auto-cumplida generando un rebote contra los judíos.
«Nos parece que Chávez no habló deliberadamente sobre los judíos,» dijo David Twersky, director del Council on World Jewry del AJCongress. «No creo que debamos enarbolar la bandera del antisemitismo cuando no corresponde.»
En ocasiones anteriores el centro Wiesenthal criticó públicamente a Chávez e instó a su exclusión del MERCOSUR, después de que comparó al entonces Primer Ministro de España José María Aznar con Hitler, y nuevamente cuando bromeó diciendo que su oposición política se asemejaba al judío errante.
El centro Wiesenthal no es la única organización judía internacional involucrada en Venezuela. Hablando con los medios hace dos meses, el Rabino Henri Sobel de Brasil, dirigente de larga data del Congreso Judío Mundial, acusó a Chávez de antisemitismo.
Pressner dijo que la CAIV envió cartas a Sobel y al centro Wiesenthal instando a una consulta previa, sin obtener respuesta.
Widder, del centro Wiesenthal, confirmó que el centro estaba tomando sus decisiones por sí solo, sin consultar a la CAIV. «No hablamos en nombre de la comunidad judía de allí,» dijo.
Por el contrario, otras organizaciones judías norteamericanas que expresaron su protesta respecto del último incidente, pidieron asesoramiento a la CAIV.
«Habiendo trabajado en una comunidad judía de América Latina que siempre abrió los brazos a la cooperación con organizaciones judías internacionales y norteamericanas, comprendo el impulso de ayudar a una comunidad,» dijo Dina Siegel Vann, directora del Instituto de Asuntos Latinos y Latinoamericanos del AJC, y ex asesora política de la dirigencia de la comunidad judía de México. «Sin embargo debe estar atemperada por el reconocimiento de que en muchas ocasiones, dichas organizaciones no tienen el panorama completo de la dinámica local. Y lo que exige la cortesía mínima es llamar a la comunidad judía local y preguntar qué se puede hacer para ayudar.»
Por MARC PEREL Forward.

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