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Ehud Olmert, heredero de Sharon

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El primer ministro en funciones de Israel, Ehud Olmert, que dirigió ayer un Consejo de Ministros, logró el apoyo público del ex laborista Shimon Peres y continuó enviando mensajes de normalidad democrática a la opinión pública. El sustituto de Sharon, con un ojo puesto en el hospital Hadasa de Jerusalén, donde se encuentra en estado crítico el primer ministro Ariel Sharon, tiene que ocuparse también del Ministerio de Finanzas, de otros diez ministerios temporalmente en sus manos y de la situación en el partido centrista Kadima (Adelante), formado a mediados de noviembre por Sharon, Olmert y varios políticos del Likud y laboristas.

Tras muchas críticas públicas a Peres por poner condiciones a Olmert a cambio de su permanencia en Kadima (se rumoreaba que Peres podía volver al laborismo si se confirmaba la desaparición de Sharon), el veterano político de 82 años anunció que «Olmert es el primer ministro en funciones y le apoyaré con toda fidelidad y sentimiento y sin ningún tipo de maniobras políticas». Aparentemente, el heredero de Sharon le prometió un ministerio destacado y la participación en las decisiones en torno al proceso de paz. Se trata de un logro político importante, ya que en los medios políticos de Jerusalén se cree que si Peres abandonaba Kadima otros ministros del joven partido centrista le habrían seguido.

En otro aval relevante, los hijos de Sharon aseguraron ayer que mucho antes de caer enfermo su padre había señalado a Olmert como su heredero político. Todos los analistas políticos israelíes coinciden en que hasta el momento Olmert, pese a no haber imaginado nunca que llegaría a esta posición, no ha cometido ningún error. El antiguo diputado izquierdista Yosi Sarid dice que el primer ministro en funciones no tendrá ni cien días de gracia, ya que las elecciones generales tendrán lugar dentro de 78 días. Nahum Barnea, comentarista de Yediot Ajronot, opinó que el impacto de la llegada de Olmert al liderazgo es mucho más suave debido a que está regada con las lágrimas de despedida de los israelíes por la enfermedad de Ariel Sharon.

El Consejo de Ministros presidido ayer por Olmert estuvo dedicado a la seguridad: el lanzamiento de misiles Kasam de Gaza a Israel, informaciones sobre posibles atentados palestinos y la amenaza iraní. El primer ministro en funciones se dirigió a la sala del Gobierno y para no herir susceptibilidades no entró en el llamado acuario, una serie de oficinas de Sharon en la presidencia del Gobierno. Luego Olmert compareció ante la prensa en calidad de ministro de Finanzas, para destacar los logros de la economía israelí en el año 2005, como el crecimiento del 5,2%. Al final de su discurso económico dijo que espera que el periodo como primer ministro en funciones sea corto y pronto pueda devolver las llaves del país a Sharon. Según Olmert, si el primer ministro pudiese hablar agradecería a todos aquellos que se preocupan por su salud, pero añadiría: «Preocupaos ante todo por los asuntos del país».

Un asesor de Sharon que en los últimos días trabaja con Olmert afirmó a La Vanguardia que la intención de éste es por ahora ocuparse sólo de los temas más urgentes en las cuestiones de seguridad y el proceso negociador que exigen la decisión del primer ministro. El ex jefe de los servicios secretos, Efraim Halevy, opinó que el primer ministro en funciones tendrá que reaccionar con mucha dureza ante cualquier ataque contra Israel para poder reforzar su posición como defensor del país: «Aconsejo al liderazgo palestino que sea muy cauto y evite que los radicales de Cisjordania y Gaza pongan a prueba a Israel en la era post-Sharon». Washington envió mensajes a Damasco y a Ramallah para que adviertan a los grupos extremistas que no se aprovechen de la situación.

Por ahora son ya 500 los enviados especiales llegados del extranjero y la mayoría montan guardia ante el hospital Hadasa de Jerusalén. Éstos se unen a los 1.500 corresponsales y equipos técnicos instalados permanentemente en el país. Ayer se supo que al menos el presidente de Estados Unidos y su secretaria de Estado, el presidente Mubarak y el rey de Jordania organizan preparativos por si tienen que desplazarse a Israel para un posible funeral de Estado.

Este fin de semana los servicios secretos han prohibido a Olmert acudir como cada semana al partido de su equipo favorito, el Beitar Jerusalén. El sábado, los guardaespaldas que le acompañaban en un coche detrás del suyo se asustaron al oír gritos en su vehículo. Cuando preguntaron qué pasaba, el primer ministro en funciones se excusó porque estaba escuchando el partido en la radio y acababan de marcar un importante gol.
HENRIQUE CYMERMAN.-LVD

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