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Israel se prepara para el fin de Sharon

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La situación médica de Ariel Sharon era ayer grave pero estable. El viernes, tras detectarle una nueva hemorragia cerebral y verse alteradas sus constantes vitales con un súbito aumento de la presión arterial y de la tensión intercraneal, Sharon fue llevado una vez más a la sala de operaciones. Se le intervino durante cinco horas; el día anterior, fueron nueve las horas que estuvo en el quirófano. Después de la última operación, el doctor Shlomo Mor Yosef, director del hospital Hadasa en el que está internado el primer ministro, anunció una mejoría en la situación. Sin embargo, fuentes médicas del hospital dijeron a La Vanguardia que Sharon continúa al borde de la muerte y que, en cualquier caso, es más que improbable que vuelva a ser primer ministro.

La salud del primer ministro israelí se ha convertido en un asunto de interés mundial; así, los grandes rabinos de Israel han pedido a todas las comunidades judías del mundo que hoy, con ocasión del sabbat (el sábado judío) lleven a cabo plegarias especiales por la salud del líder israelí y de todo los enfermos del mundo. Aunque en Israel ya han empezado a cuestionarse si Ariel Sharon ha tenido la mejor atención médica posible, dada la rápida degradación de su estado de salud en apenas tres semanas desde que sufrió su primer ataque cerebral. Una polémica embarazosa para un país considerado uno de los más avanzados del mundo en el campo de la medicina.

Según pudo saber La Vanguardia,en cualquier caso y de forma totalmente oficiosa, las autoridades israelíes han empezado a preparar la logística y la seguridad que conlleva organizar un funeral de Estado. Se prevé que personalidades de todo el mundo, presidentes, reyes, príncipes, primeros ministros y ministros de Exteriores, incluso de algunos países árabes, podrían acudir a los funerales de Jerusalén. Aunque todo depende del acuerdo de los hijos de Sharon – Guilad y Omri-, en caso de fallecimiento, la ceremonia podría tener lugar en el Parlamento de Jerusalén.

Alrededor de la Knesset, un lugar aislado, el Shin Bet – los servicios secretos israelíes- se cree capaz de organizar mejor un enorme despliegue de seguridad. En el pasado, Sharon expresó su voluntad de no ser enterrado en el monte Hertzel de Jerusalén junto a otros dirigentes del país, sino en su granja familiar en el desierto del Neguev, al lado de la tumba de su esposa Lili, fallecida en el 2000.

La compañía telefónica israelí, Bezeq, ha recibido instrucciones del Gobierno de desplegar fibras ópticas en la granja de Sharon, en el aeropuerto internacional Ben Gurion de Tel Aviv y en varios edificios gubernamentales, incluyendo la Knesset, para permitir la transmisión datos de la forma más rápida.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, decidió ayer anular un viaje oficial a Australia e Indonesia a causa de la situación de Sharon. Rice llamó al primer ministro en funciones, Ehud Olmert, para decirle que la Administración estadounidense se solidariza con los ciudadanos de Israel en este momento tan duro. Medios diplomáticos europeos opinaron ayer que, de confirmarse lo peor, los funerales de Jerusalén y del desierto del Neguev podrían convertirse en una cumbre internacional a favor de la paz y de los sucesores de Sharon.

Mientras tanto, los compañeros del primer ministro, con los que fundó el partido centrista Kadima (Adelante) el pasado mes de noviembre, intentan tomar las riendas del poder, enviando un mensaje de normalidad democrática. El primer ministro en funciones, Ehud Olmert, se reunió ayer con el ex presidente laborista, el veterano Shimon Peres, de 82 años, en un intento de asegurar que éste permanezca en Kadima y no acepte la propuesta del nuevo líder laborista Amir Peretz de convertirse en su número dos. Peres, uno de los principales aliados políticos de Sharon

en los últimos años, dijo emocionado que está muy preocupado y triste por la situación de Sharon.

Según afirmó a la prensa, no habló con Olmert sobre su futuro político subrayando que eso lo hará en otra reunión la próxima semana. «Hemos hablado sobre la continuación de la política que empezó Sharon basada en dos pilares: la lucha contra el terrorismo y un esfuerzo decisivo en el proceso de paz». Peres aseguró que pese a las dificultades es optimista al respecto, pero se negó a comprometerse públicamente en que no volverá al laborismo.

Mientras Peretz intenta atraer a Peres, el líder del Likud, Beniamin Netanyahu, sondea a varios ex dirigentes del Likud que siguieron los pasos de Sharon y abandonaron la formación, tales como los ministros Tzaji Hanegbi y Meir Shitrit. En Kadima, un partido formado a la medidas de Sharon, intentan reaccionar para no perder terreno ante el Likud y el laborismo. «Olmert debe encabezar un liderazgo colectivo, todos debemos controlar nuestro ego y permanecer unidos», declaró ayer el ex laborista Jaim Ramon.

Según una encuesta conjunta realizada por el rotativo Haaretz y el Canal 10 de la televisión israelí, si Peres presidiera Kadima, el partido lograría 42 escaños de los 120 del Parlamento; con Olmert serían 40, con la popular ministra de Justicia Tzipi Livni, 38, y si su candidato fuera el ministro de Defensa Shaul Mofaz tendrá entonces 36 escaños. La encuesta se llevó a cabo menos de 24 horas después del doble ataque cerebral que ha afectado a Sharon. Con Olmert a la cabeza de la formación – posibilidad más probable- sus rivales laboristas lograrían 18 escaños y el Likud 13. «Si Peres preside Kadima, todo el partido se fragmentará», advirtieron ayer diputados de Kadima que pidieron permanecer en el anonimato.

Todos los analistas políticos coinciden en que lo más probable es que, tras ser declarada por los médicos la pérdida de facultades de Sharon, Kadima elija a Olmert como su candidato a primer ministro en las elecciones del 28 de marzo. Su rival más directo, la famosa Tzipi Livni de 47 años, sobre la que Sharon dijo que algún día será la primera ministra, ha decidido no presentar su candidatura y apoyar a Olmert.

En Haaretz reconocen que el valor político de su encuesta es limitado ya que fue realizada en un momento de incertidumbre, cuando la opinión pública vive una ola de solidaridad con su líder, que se debate entre la vida y la muerte. «Es posible que Kadima pierda terreno en la era post-Sharon», escribe Yosi Verter, uno de los comentaristas del diario. En las próximas semanas, Kadima luchará por perder el mínimo número de escaños. En el partido creen que para ganar deben alcanzar al menos los 30 diputados.

El primer ministro en funciones intenta perfilarse como el candidato a primer ministro sin oposición interna. Los próximos 82 días hasta las elecciones serán la oportunidad de su vida: el periodo en el que Olmert puede convertirse en un estadista nacional y en el líder del partido de Sharon. Analistas como Nahum Barnea, de Yediot Ajronot,dicen que es un hombre inteligente, experimentado y sofisticado. Según Barnea, quizás demasiado sofisticado: «Por ello en el pasado se ganó enemigos, a raíz de una cierta arrogancia a quienes considera inferiores intelectualmente», dice.

En las próximas semanas quedará claro si el masivo apoyo al partido Kadima se debía al liderazgo de Sharon o a la necesidad que existe en Israel de crear una alternativa centrista que conduzca a una política equilibrada hacia al paz. En el entorno del sucesor de Sharon, le proponen ya lo que podría ser su nuevo eslogan: «Olmert: porque hay que seguir Kadima (Adelante)».
LVD.-
HENRIQUE CYMERMAN

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