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SORPRESA EN UN HOSPITAL DE RIAD

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El personal de un hospital de Riad se llevó una sorpresa al ver las inscripciones en los vasos de cartón que estaban usando.

Los trabajadores en el depósito de un hospital de Dubai quedaron estupefactos al leer las etiquetas en un gran cargamento de ropa de trabajo, toallas y sábanas.

Las etiquetas decían «Made in Israel», según historias publicadas recientemente en periódicos de Arabia Saudí y Emiratos Arabes Unidos: en ambos países, la ley prohibe importar mercaderías del estado judío.

Los especialistas dicen que ese comercio disimulado -una pequeña parte del cual ha tomado estado público- se realiza desde hace años entre Israel y sus vecinos árabes oficialmente hostiles.

El comercio oculto vale unos 400 millones de dólares anuales, dos veces y media lo que Israel vendió a sus socios comerciales árabes oficiales, Egipto y Jordania, en 2004, dijo Gil Feiler, director de Info-Prod Research, una consultora de Tel Aviv especializada en mercados árabes y profesor de economía en la Universidad Bar Ilan.

Otros dicen que esos cálculos son exagerados.

«Esas cifras son espectaculares para la prensa, pero la realidad es mucho menor de lo que se escribe», dijo Dan Catarivas, director de comercio exterior de la Asociación de Fabricantes Israelíes.

Es imposible conocer la cifra real de lo que importan los países árabes desde Israel porque ninguna de las partes lo reconoce públicamente. Las mercaderías israelíes llegan a los clientes árabes a través de terceros países como Chipre y Holanda, que los envían como exportaciones propias.

Un abogado árabe especializado en comercio, Omar Obeidat de Al-Tamimi & Co. en Dubai, dijo que el boicot a Israel de la Liga Arabe se aplica con vigor a pesar del comercio oculto a través de terceros países.

«La única persona que puede confirmarlo es la parte israelí de esta operación clandestina», dijo Obeidat cuando se le pidió que estimara el valor de las mercaderías que llegaban a las naciones árabes.

Las exportaciones israelíes a países árabes, dijo, corresponden en general a tres categorías: equipo agrícola, por ejemplo para riego -campo en el cual Israel es líder mundial-; vacunas animales y «conocimientos y repuestos tecnológicos», sobre los cuales se negó a entrar en detalles.

Feiler dijo que el origen israelí de los bienes es ocultado por medios que van más allá de las exportaciones a través de terceros países. Arabes libaneses venden en Israel certificados de origen libanés falsos con las correspondientes estampillas fiscales, también falsificadas. En algunas fábricas israelíes, la tarea del departamento de control de calidad consiste en eliminar inscripciones en hebreo o la leyenda «Made in Israel».

Hay barcos que navegan de Haifa a Beirut: «Hay una manera de hacerlo», dijo Feiler, y añadió que la Autoridad Portuaria libanesa lo negaría.

Enviar productos israelíes a los estados del Golfo Pérsico es más fácil, dijo Doron Peskin, director de investigaciones de Info-Prod: «Lo difícil es no cometer errores».

Por ejemplo, en el caso de los vasos de cartón, probablemente se enviaron las cajas equivocadas, a las que no les habían quitado las inscripciones israelíes. El comprador dijo al periódico Arab News que llegaron en cajas de cartón idénticas a las que recibía normalmente.

La decisión reciente de Bahrein de abandonar el boicot provocó un escándalo en ese estado del Golfo. Cuando los legisladores intentaron anular la medida, el gobierno respondió que no se trataba de normalizar las relaciones con Israel sino de asegurar que el Congreso en Washington aprobara un tratado de libre comercio.

Emiratos Arabes Unidos y Omán probablemente seguirán el ejemplo de Bahrein al negociar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Cuando Arabia Saudí ingresó a la Organización Mundial de Comercio el mes pasado, dijo discretamente que trataría a todos los miembros por igual. Israel es miembro de la OMC.

Pero de la decisión sobre principios al flujo libre de bienes israelíes hay mucho trecho. Como dijo recientemente Turki al-Sharbatly, un gran comerciante minorista saudí de productos alimenticios: «Si traigo productos israelíes a mi tienda, nadie querrá tratar conmigo».
Fte Hagshamá

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