Miles de iraníes han tomado las principales calles del país para denunciar la existencia de Israel y apoyar la causa palestina en la celebración del tradicional «día de Jerusalén». El presidente iraní, Mahmud Ahmadinayad, ha reiterado su exhortación a «borrar a Israel del mapa» al considerar que es una reclamación «correcta y justa».
En Teherán, los manifestantes, convocados por las principales instituciones y organizaciones del país, salieron desde siete puntos diferentes de la capital en dirección al campus de la Universidad, donde tuvo lugar la oración comunitaria y el sermón preceptivo de los viernes, principal tribuna política del país.
Al grito de «muerte a Israel», «muerte a América», «abajo Estados Unidos, fuera Israel y el Reino Unido» y quemando banderas israelíes y estadounidenses, los miles de congregados avanzan desde las 08.30 de la mañana hora local (07.30 hora peninsular española) con pancartas en las que condenan «los crímenes del despotismo mundial y del sionismo», ideología esta última que fomentó la creación del actual Estado de Israel.
«El día de Al-Quds (Jerusalén en árabe y persa) manifiesta la repulsa mundial contra el despotismo global y es el día elegido para pedir la justicia, la jornada en que la umma (comunidad musulmana) demuestra su poder», subrayaba en su edición del jueves el diario local Hamshahri.
La celebración ha quedado marcada este año por la polémica declaración de Ahmadineyad, que ha cosechado ácidas críticas en todo el mundo y multiplicado las suspicacias de la comunidad internacional hacia su Gobierno.
Ahmadineyad, uno de los revolucionarios que participó directamente en la revuelta que derrocó al Gobierno del último Sha, vaticinó, asimismo, que una nueva oleada de enfrentamientos en los territorios palestinos y una agitación en todo Oriente Medio acabarán por destruir Israel.
Como respuesta a la controversia despertada, el presidente iraní ha reiterado sus polémicas declaraciones diciendo que EEUU y Europa «son libres para hablar pero sus palabras carecen de valor para mí», aseguró el mandatario a la agencia de noticias de Irán, Irna.
«Es evidente que las palabras justas y correctas provocan una reacción», ha dicho. «Mis palabras son las del pueblo de Irán», afirmó.
El Mundo

