Itón Gadol: -Abordemos el tema AMIA, ¿Responde el candidato o el Canciller?
Rafael Bielsa: -Es muy difícil para mí preservar la espontaneidad en la Causa AMIA, porque soy el Canciller de la Argentina, es claro que se mezcla con mi actual candidatura.
No soy optimista respecto de la Causa, me parece que así como con mucha franqueza y dolor la primera vez que nos entrevistamos con las primeras organizaciones de la Comunidad, apenas asumir el cargo, yo le dije que tengo muy pocas expectativas sobre el rumbo de aquel proceso, después del fallo del Tribunal Oral me parece que la cosa se complica todavía más. Ahora, eso tampoco debe empañar la necesidad y la obligatoriedad que tiene el sector público argentino, me refiero al Ejecutivo, Legislativo y Judicial, de seguir cada uno en su esfera luchando y trabajando para que haya justicia en esta Causa y en esto en particular.
I. G: -¿Qué recuerda acerca de lo realizado en estos años?
R. B: -Son dos cosas, por un lado está el análisis de un jurista, de lo que ha quedado, jurista que también habló con los fiscales y encontró en ellos un ánimo muy marcado de trabajar con mucho vigor en esto y con expectativas, los noté entusiasmados.
Han pasado muchos años, todos saben que en materia penal salvo azar, a medida que uno se aleja del momento del acontecimiento la evidencia es cada vez más débil, más difícil de reconstruir. Por otro lado el Gobierno Argentino tal cual yo se lo dije en aquel momento a cada uno de los interlocutores de la Comunidad, AMIA, DAIA, Familiares, Memoria Activa, Apemia, nosotros tenemos una situación donde no nos hemos movido un milímetro en el reclamo de colaboración a Irán respecto a la tramitación de las rogatorias. Irán no ha tenido una actitud cooperativa, eso ha llevado nuestras relaciones al punto más bajo, y no nos vamos a mover mientras este Presidente sea presidente, no nos vamos a mover de esa posición.
I. G: -¿En algún momento el Gobierno argentino priorizó el interés comercial con Irán?
R. B: -Las cuestiones comerciales no se si las priorizó, pero digamos que Irán lo usa como un argumento fuerte, en su línea argumentativa, como para que la Argentina desista de seguir adelante con esa actitud.
A mí me parece que el episodio AMIA es mucho más grande porque tiene que ver con consagrar la impunidad, si puede no haber consecuencias en un país como la Argentina para la connivencia del Estado con una instrucción hecha de manera eficiente, es muy simbólico más allá de lo que primero que uno advierte y se conduele que es la muerte, es una manera de entender la relación de Argentina con el mundo, una manera de entender un gobierno con una tragedia de esa naturaleza.
I. G: -¿Cuál fue la relación con el Estado de Israel en todos estos años?
R. B: -El Canciller Silvam Shalom y el Presidente Katzav en mi último viaje a Israel, se pusieron a disposición de la Argentina para esclarecer el atentado a la AMIA y también sabemos que actualmente, los contactos a determinados niveles de intercambio de información no han cesado.
I. G: -¿Qué le genera a Usted ver a las Instituciones judías protegidas por los pilotes de cemento?
R. B: -Buenos Aires es una ciudad importante que está colocada en el mundo y en todas las ciudades del mundo las evidencias derivadas de los hipotéticos atentados son cada vez más notorias. Se pueden hacer evidentes en la vereda con pilotes o se pueden hacer evidentes mirando para arriba con antenas, pero en todo caso el mundo es más inhabitable, más inhóspito, más a la intemperie y esto es muy marcado después del episodio de las Torres Gemelas y se subrayó más después del episodio de Irak y me parece que hay ahí una lógica muy profunda que no se termina de dirimir, si estos problemas tienen una solución que pasa a través del abordaje castrense, o si estos problemas tienen una solución que pasa por el diálogo de las civilizaciones. Estos serían a grandes rasgos los dos paradigmas.
Como muestra de esto participé de un encuentro con el Rabino Goldman, con Abbud y con Marcó, fue una mesa laica, donde estábamos «Todos bajo el mismo cielo», haciendo alusión al libro que se presentaba.
Fue profundo desde lo mejor de la condición humana, desde la calidad, desde el perdón, desde la comprensión, desde el escuchar al otro, desde la afirmación, desde la no afirmación y desde la cosa maravillosa que tiene la República Argentina de la que nos podemos sentir verdaderamente orgullosos, que es esa capacidad acaso un poco infantil de no reconocer instintivamente diferencias de ninguna naturaleza.
En resumen sería pecar de optimismo ingenuo decir que el problema de los pilotes es un problema mobiliario urbano, el problema de los pilotes tiene que ver con la seguridad del mundo, que tiene que ver con las terribles agresiones que sufrió la Comunidad judía en Argentina.
La AMIA en algún punto fue una tragedia que se recuerda con un sentido mucho más policial que existencial, cuando uno habla con un ciudadano común y se le pregunta qué fue la tragedia de la AMIA, tiene una mezcla complicada de algún hecho impune del Poder Judicial, o un acto terrorista, por eso yo insisto tanto en que murieron argentinos, siempre hago hincapié en eso.
A mi me parece que hay algo del orden del sufrimiento, del sufrimiento colectivo, que después se traduce en como un recuerdo de las cosas, por eso a lo mejor el pilote no le dice a la gente, lo que le dice a un miembro de la Comunidad judía.

