Batya Burd, una ex abogada corporativa de Toronto que vive actualmente en el barrio judío de Jerusalem, creó una compañía que ofrece personal para rezar frente al Muro de los Lamentos y otros sitios religiosos.
«¿Quién no quiere que su plegaria sea respondida?», preguntó Burd en una entrevista en su departamento. Se volvió observante después de un viaje a Israel en 2001 e inmigró enseguida.
Ella y su marido Gershon, un estudiante de tiempo completo de la yeshiva, establecieron la compañía westernwallprayers.com el año pasado. Rápidamente se hicieron conocidos en todo el mundo.
El servicio principal ofrece 40 días consecutivos de rezos frente al Muro, donde dicen que la presencia de Dios es permanente. El número fue elegido debido a su aparición recurrente en la Biblia.
Burd explicó que la contratación de este servicio es una alternativa religiosa aceptada para personas que no tienen acceso diario al Kotel. «La gente tiene que rezar también, pero cuántos más tengas rezando por ti, mejor», aseguró la canadiense.
Entre 2 y 18 dólares cuesta el día de rezo en el servicio de 40 jornadas. Por la suma de 540 se puede tener a un «rezador» en la tumba del rey David en el Monte Zion, también por 40 días. Y siguen las opciones. La mayoría de los clientes optan, de todas formas, por lo básico «porque es más barato», admitió Burd.
Fertilidad, salud y matrimonio son los temas más recurrentes de los clientes que contratan en el servicio. Pedidos menos comunes incluyen la intervención divina para salir de la cárcel, perder peso y obtener la ciudadanía estadounidense.
Profesores y docentes conocidos del barrio judío ayudan a los Burds a llenar los pedidos. «Mi corazón está en mi trabajo y por primera vez gano plata con algo en lo que realmente creo».
Leila Mesyngier
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