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El Cráter Ramon (Machtesh Ramon en hebreo) —el cráter natural más grande del mundo.

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Internarse en el desierto del Negev es retroceder en el tiempo. Cuando se deja atrás las ciudades y se observa los ondulados valles y montañas doradas, marrones y beige, se sabe que, por kilómetros no se verá ninguna construcción, cables eléctricos o antenas de teléfono celular.

Cuando viajen al sur, desde Beersheva,por la ruta 40, sugerimos mirar los paisajes, hasta llegar a la joya de la corona de este desierto —el Cráter Ramon (Machtesh Ramon en hebreo) —el cráter natural más grande del mundo. Los científicos compiten y discuten acerca del tiempo que llevó a la naturaleza crear este fenómeno geológico. Algunos dicen decenas de millones de años, mientras que otros sostienen que llevó cientos de millones de años para que el mar y el viento y otras fuerzas naturales erosionaran las montañas, a través de las pequeñas grietas que aparecieron en sus superficies y elaboraron este increíble cráter.

Una pendiente, en el Centro de Visitantes, en la punta norte del cráter, describe y explica cómo se formó este fenómeno natural. Se puede observar fascinantes fotos de los animales y plantas que habitan el área. Llegarán a la plataforma de observación para una inolvidable visión del extenso cráter por debajo, que mide 40 Km. de largo, 10 Km. de ancho y 500 metros de profundidad.

La plataforma, ubicada muy alto, por encima de la extensión de abajo, por lo que se puede observar las aves volando . Una caminata llevará a varios otros puntos de observación, suspendidos sobre el cráter para darles un indicio de su magnificencia.

Pero la mejor manera de apreciar Machtesh Ramon, en toda su gloria, es descendiendo al cráter mismo. Pueden hacerlo a pie, en jeep, o en bicicleta de montaña. Los niños, cuyo peso sea de 30 kilos, pueden pasear por el cráter en llamas. Estos animales pueden ser alquilados en la cercana Granja Alpaca —única granja de su tipo en el mundo. Las llamas y alpacas, traídas a Israel desde la Cordillera de los Andes, crecen en su nuevo ambiente. Si no pueden cabalgar en llamas, pueden usarlas para llevar bolsos mientras se camina por ese desierto.

De cualquier manera, la sugerencia es que tomen un guía, quien explicara las maravillas. Si eligen ir solos y caminar o viajar por una ruta conocida, que alguien sepa que están yendo y cuando pretenden volver.

Una vez dentro del cráter, se sugiere mirar la arena y las piedras, que varian de colores, de área en área. Para tener un recuerdo perdurable, tomen una pequeña botella y creen su propio diseño con capas de arena de diferentes colores.

En la parte norte está Givat Ga’ash, colina negra que se formó cuando un antiguo volcán hizo erupción y su lava, al enfriarse, se convirtió en basalto negro al contacto con el aire. En contraste, cerca de esta roca negra, está la piedra de color crema de la pared del cráter. En otros sectores la roca tiene un efecto marmolado en blanco y negro.

Varios sectores del cráter fueron denominados de acuerdo a su diseño. Uno de los más impactantes es «Haminsara» (el prisma) como «Hanagariya» (la carpintería) porque las rocas, en forma de prisma que se alinean a los lados y arriba, se asemejan a planchas de madera.

Como en todos los desiertos, la pequeña vida animal se manifiesta por la noche. A veces hay excursiones donde es posible sentarse, silenciosamente, bajo el inmenso cielo, deleitándose en el silencio y la oscuridad y esperando que aparezcan los pequeños habitantes del desierto.

En cuanto al clima, el desierto es un lugar de temperaturas extremas. Durante el día es caluroso, por la noche es muy frío.

Si no logran echar una mirada a los animales y flores, pueden visitar Hai Bar, en Bio Ramon. Ahí se creo un ambiente nocturno artificial, en el que pueden ver a la flora y la fauna en su hábitat natural.

Todo en el desierto es amplio. A la entrada de Mitzpe Ramon, la única comunidad en esta zona, hay un vasto parque de esculturas, a la que se agregó la atracción de exhibir esculturas sonoras. Están desparramadas tan apartadas que hay que caminar cinco minutos de una a otra. Cada una de las esculturas hace alguna especie de sonido, puede ser el sonido del viento que resuena en la brisa o al tacto, o un columpio infantil cuya caja similar a un asiento, llena de piedras, resuena cuando la hamacan.

Seguramente será un paseo inolvidable .

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