Itongadol.- El líder de la oposición israelí, Yair Lapid, anunció que su partido, Yesh Atid, se retira de las Instituciones Nacionales, acusándolas de estar sumidas en la corrupción y el clientelismo político.
Afirmando que la corrupción está alejando a los judíos de la Diáspora de Israel, también anunció que impulsará la nacionalización del Keren Kayemet LeIsrael (KKL), que controla más del 13% de las tierras de Israel.
La medida hizo descarrilar semanas de delicadas negociaciones de coalición en el Congreso Sionista Mundial entre los partidos políticos israelíes y los principales grupos judíos de la Diáspora.
Según el proyecto de acuerdo, el legislador de Yesh Atid Meir Cohen presidiría el KKL, pero ese plan se vino abajo después de que le ofrecieran a Yair Netanyahu, hijo del primer ministro, un alto cargo en la Organización Sionista Mundial (OSM), una medida que Lapid criticó duramente como un ejemplo de nepotismo y de «un sistema para favorecer a la familia Netanyahu».
Afirmó que su partido rechazaría cualquier cargo y financiación vinculada a las Instituciones Nacionales.
«Queríamos erradicar la cultura de corrupción y nombramientos políticos de las Instituciones Nacionales, pero es imposible. No hay manera de hacerlo, ni con quién», declaró.
En cambio, Yesh Atid presentará un proyecto de ley para someter al KKL al control estatal, garantizando así su transparencia y la realización de auditorías públicas.

Un portavoz dijo a eJewishPhilanthropy que la decisión se produjo tras una creciente frustración por el clientelismo y el despilfarro: “Cada vez que levantás una piedra y mirás debajo, encontrás más presupuestos, más empleos, más cosas inexplicables. Es todo ridículo”.
La OSM, la Agencia Judía, el KKL y Keren Hayesod administran conjuntamente miles de millones de dólares en activos y programas en Israel y el exterior. Aunque nominalmente son apartidistas, llevan mucho tiempo operando a través de coaliciones políticas que reflejan la composición de la Knesset.
La renuncia de Yesh Atid sume en el caos la actual ronda de nombramientos, sin una hoja de ruta clara hacia un nuevo liderazgo.
Lapid insistió en que sus críticas iban dirigidas a la corrupción institucional, no a los judíos de la Diáspora representados en ellas.
«Ellos entienden exactamente lo que está pasando en estas instituciones. Eso los aleja aún más del Estado de Israel y del sionismo. Lo combatiremos, no nos sumaremos a ello», dijo.

