Itongadol/Agencia AJN.- Tres prisioneros fueron ejecutados en Irán tras haber denunciado torturas físicas y psicológicas, confesiones forzadas y graves irregularidades judiciales, según testimonios, cartas y grabaciones difundidas por la organización Kurdistan Human Rights Network (KHRN).
Los ejecutados fueron identificados como Yaghoub Karimpour, de 43 años; Nasser Bakerzadeh, de 26; y Mehrab Abdollahzadeh, de 28. Todos ellos lograron comunicarse con la organización antes de su ejecución. De acuerdo con el informe, ninguno fue informado previamente sobre la fecha en que serían ejecutados, pese a que la legislación iraní establece el derecho a una última visita familiar.
Karimpour, un ciudadano de origen azerí con discapacidades físicas, fue acusado de espiar para Israel. En una carta escrita desde prisión, denunció haber sido sometido durante meses a torturas severas y presiones psicológicas para que confesara. Aseguró que aceptó cargos falsos luego de que los interrogadores amenazaran con intensificar el maltrato contra su esposa.
El detenido también detalló múltiples violaciones a sus derechos: falta de acceso a un abogado, interrogatorios con los ojos vendados, amenazas de muerte, ausencia de pruebas en su contra y un juicio sumario que duró menos de 15 minutos. Además, afirmó que se le negó medicación esencial para tratar sus problemas de salud como forma de coerción.
Bakerzadeh, también acusado de espionaje, sostuvo que su caso fue manipulado por las autoridades. Según su testimonio, inicialmente fue detenido por cargos de seguridad nacional, pero pocas horas después la acusación fue modificada a espionaje para Israel. Aseguró haber sido sometido a aislamiento prolongado y tortura psicológica durante meses, y denunció que nunca se presentaron pruebas concluyentes en su contra.
En tanto, Abdollahzadeh fue ejecutado por su presunta participación en la muerte de un agente de seguridad durante las protestas de 2022. Él negó reiteradamente los cargos y afirmó que fue torturado para obligarlo a firmar una confesión. Según su relato, fue golpeado durante días, sometido a aislamiento extremo y a presiones psicológicas, además de amenazas contra su familia.
De acuerdo con su testimonio, los propios interrogadores le reconocieron que no aparecía en el video del crimen, pero aun así fue condenado a muerte. Su juicio, según denunció, fue breve y sin garantías procesales, y sus abogados no lograron revertir la sentencia.
Las familias de los tres ejecutados no solo fueron privadas de una última visita, sino que tampoco recibieron los cuerpos ni autorización para realizar ceremonias religiosas.
Desde la Kurdistan Human Rights Network advirtieron que este tipo de ejecuciones se enmarca en una política de intimidación del régimen iraní. Según la organización, Teherán estaría utilizando estos casos para generar temor en la población y desalentar cualquier forma de disidencia o vínculo con el exterior.
Fuente: The Jerusalem Post

